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EL MESSENGER II

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A fondo: El messenger basa su funcionamiento en la lista de contactos, esto es, la lista de usuarios del mismo servicio que nosotros hemos añadido a nuestra lista personal. Cuando algún conocido nuestro nos dice su dirección de mensajería, nosotros podemos añadirlo a nuestra lista de contactos; o bien podemos nosotros darle nuestra dirección y que él nos agregue a su lista, llegándonos automáticamente un aviso a nuestra cuenta messenger, indicándonos que un nuevo usuario nos quiere añadir como contacto, y teniendo en ese momento la posibilidad de aceptar o rechazar el añadirle. En caso de rechazar la dirección como contacto, no habrá conversaciones entre ambos individuos. Es decir, que nadie que nosotros no hayamos explícitamente incluido como contacto nuestro, o bien nos haya añadido a nosotros y nosotros hayamos dado nuestro consentimiento podrá comunicarse con nosotros.

 

La conversación con cualquiera de nuestros contactos suele producirse a través de intercambios de texto, aunque si la línea de conexión a Internet es suficientemente buena y se dispone del hardware o material informático adecuado, esa conversación puede ser hablada (con un simple micrófono de ordenador y unos altavoces o auriculares, simulando entonces una llamada telefónica gratuita) e incluso con imagen real incluida (si a los elementos anteriores le añadimos una webcam, realizando entonces la denominada videoconferencia). Podemos además añadir a terceros contactos a una conversación ya iniciada, pero es necesario que ambos interlocutores den su consentimiento. También podemos intercambiar archivos a través de una ventana de messenger con el contacto con el que mantenemos la conversación. También podemos guardar las conversaciones de messenger en el ordenador en el que nos encontremos para consultarlas posteriormente, y por supuesto consultar el correo electrónico de la cuenta asociada a nuestra cuenta messenger. Nuestra lista de contactos puede almacenar, además de la cuenta de messenger otra información como pueda ser su nombre y apellidos, su mote, su número de teléfono móvil, su dirección física, su fecha de nacimiento...

Si no disponemos de webcam, podemos añadir una imagen que nos represente, de manera que nuestro interlocutor pueda identificarnos. Dicha imagen puede ser una fotografía personal, cualquier otra imagen que deseemos poner, o incluso con algunos servidores existe la posibilidad de colocar un avatar, una imagen virtual diseñada por el usuario para representarle, a modo de caricatura y que tiene ciertos movimientos básicos.

Por último, también existen ciertas páginas web en Internet que nos permiten acceder y utilizar nuestra cuenta  messenger sin instalar ningún programa de mensajería en el equipo, lo que se suele denominar webmessenger, algo muy útil cuando tenemos que hacer uso de un equipo público o que por alguna otra razón no podemos configurar a nuestro gusto, instalando programas sin la autorización o supervisión de un tercero.

Es, por tanto, una herramienta útil y potente, a la vez que segura, pero no exenta de riesgos, en su mayor parte fácilmente subsanables con unas simples pautas de comportamiento.

Prácticas a evitar, riesgos y peligros de éstas, y pequeños trucos:

§         Cesión de contraseña: como ya habíamos comentado, tanto en este artículo como en el del correo electrónico, el usuario de nuestra cuenta messenger será público, puesto que es nuestra dirección de contacto; de modo que lo único que evita que otra persona pueda acceder a nuestra cuenta es la contraseña. Todo aquel que obtenga nuestro usuario y contraseña podrá no solo acceder a toda nuestra lista de contactos, así como a todo nuestro correo recibido (información privada), sino que además podrá suplantarnos, poniéndose en contacto con cualquier persona haciéndose pasar por nosotros y con cualquier fin. Como todas las contraseñas o llaves, debe ser secreta, y bajo ninguna circunstancia debiera darse a cualquier otro usuario. Además, todos los servidores de correo habituales permiten el cambio de la contraseña por parte del usuario, de modo que es recomendable la modificación de la contraseña cada cierto tiempo, sobre todo si se sospecha que alguien puede haber tenido acceso a la misma.

§         Ordenadores y programas con memoria de datos: en relación con el caso anterior, los programas de mensajería ofrecen la posibilidad de que en el ordenador se almacenen el usuario y la contraseña introducidas en él, de modo que el usuario que se conecte al programa habitualmente y desde su ordenador se ahorre tener que escribir dichos datos continuamente. Como cualquier sistema parecido tiene sus riesgos, puesto que si el ordenador desde el que accedemos a nuestra cuenta de messenger no es de uso exclusivo nuestro, cualquier otra persona podrá entrar desde él (aún sin obtener la contraseña), de modo que por seguridad es preferible quitar esas configuraciones siempre que accedamos desde un ordenador que sea público o no sea nuestro en exclusividad.

§         Uso del programa de mensajería como programa de chat: un chat es un servicio parecido al de mensajería, en el que las conversaciones se producen también a través de un programa que permite una conversación escrita con otras personas. La diferencia fundamental estriba en que los posibles interlocutores nos son habitualmente desconocidos, sus identidades se ocultan bajo un alias (también denominado nick), existe un foro al que el usuario se conecta o se suscribe en el que todos los usuarios que en ese momento estén conectados pueden verter sus opiniones de forma pública a los demás, y el único límite que existe es el que pongan el o los moderadores de dicho foro. Existe también la posibilidad de comenzar una conversación “privada” con cualquier otro usuario del  sistema, de modo que nadie que no esté incluido en la conversación pueda saber el contenido de la misma Precisamente porque los usuarios no podemos escogerlos, sino que se trata de cualquier otro usuario del que no tenemos forma de comprobar su identidad y sus intenciones, es un método de comunicación más arriesgado.

A veces nuestros hijos, por su afán de popularidad, añaden como contactos de messenger direcciones al azar, o sin verificar previamente la identidad de dicho contacto, tan solo porque alguien conocido le dice que tiene un amigo o una amiga nueva que es muy agradable y le ofrece su dirección. Esta práctica es comparable al caso en que le diesen su teléfono personal a cualquier desconocido, o si llamasen por azar a cualquier número por el simple hecho de tener un nuevo contacto en su agenda. Si además, sus amistades reales realizan la misma práctica, acaban convirtiendo un programa seguro (puesto que se supone que se conocen las identidades de todos los contactos que se tienen en el messenger) en algo parecido a un programa de chat, en el que cualquiera puede ponerse en contacto con ellos y manipularles a su antojo. Si además ese alguien consigue acceder a su contraseña, accederá también a la lista de contactos que posee, pudiendo suplantarle y hacerse pasar por un chico de la edad de otros, con consecuencias cuanto menos poco agradables. De modo que es importante educarles en el uso de estos programas (al igual que ha de educarles en el uso del móvil, por ejemplo) en cuanto a que lo importante es tener buenas amistades a través de dichos medios, y no el número de personas con las que pueden contactar.

 

(César Fernández Obaya - 10.875.295-K - Profesor de Informática y Tecnología)