Todo el mundo ha escuchado este término alguna vez, y casi todos tenemos una noción de qué es la globalización, pero si nos dijeran que diéramos una definición, pocas serían las personas podrían darla con claridad. Según algunos autores, una definición de globalización adecuada podría ser:
Según Carlos Sánchez en una editorial del periódico el mundo –“Es un término difícil de definir pero que, en cualquier caso, está determinado por dos variables:
· Una se refiere a la globalización de carácter financiero que ha tenido lugar en el mundo al calor de dos fenómenos: los avances tecnológicos y la apertura de los mercados de capitales.
· La otra globalización, se trata de las transacciones de bienes y servicios que se realizan a nivel mundial.”-
Según la famosa wikipedia, la enciclopedia libre de Internet, sería –“El proceso por el que la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unifica mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicos y políticos que les dan un carácter global. Así, los modos de producción y de movimientos de capital se configuran a escala planetaria, mientras los gobiernos van perdiendo atribuciones ante lo que se ha denominado la sociedad en red.”-
Pero, ¿qué repercusiones tiene la globalización en nuestras vidas? ¿Cuáles podrían algunas consecuencias sociales? Para los países desarrollados salta a la vista que nuestro bienestar social y nuestra renta per cápita ha aumentado muchísimo en los últimos años, pero ¿cómo le ha afectado a los países más pobres? La desigualdad histórica entre el “norte y el sur” ha aumentado más si cabe, contando el 80% de la población mundial con el 20% de los ingresos. Muchos campesinos autosuficientes han sido expropiados de su tierra para que estas sean explotadas por grandes empresas, y con el único objetivo de que la producción sea exportada, siendo de esta forma fieles a la doctrina de la “mano invisible” del mercado de Adam Smith. Aquellos campesinos que consiguen quedarse en sus tierras, son obligados por el FMI a transformar su producción a monocultivos según zonas (café, maiz, soja,…) no pudiendo producir para su autoconsumo, y perjudicando la propia supervivencia de los agricultores ¿Y qué hay de aquellos otros que fueron expulsados de sus tierras? algunos intentarán endeudarse para adaptarse a la sociedad y otros engordaran las bolsas de pobreza que existen actualmente.
Por ello, y muchas razones más, nacieron los movimientos sociales anti-globalización, que aunque parece difícil que puedan acabar con el neoliberalismo, si que pueden colaborar para que se intente disminuir las diferencias entre norte y sur, e intentar la transición hacia otro mundo posible desde abajo, desde el pueblo.
Juan José Cabello Cubero - Profesor de Economía
D.N.I. 33.974.601-J



