¿Quién no se ha quejado alguna vez de su trabajo? ¿Quién no sufre cada vez que llega el lunes y tiene que volver a su jefe? Pensamos que no hay empleo peor que el nuestro, pero...
Pensando, seguro que hay muchísimos candidatos para cubrir el puesto del peor trabajo del mundo, por ejemplo el de la minería, y no ser el dueño de una mina, sino me refiero a aquellas personas que extraen carbón, cobre,… y que arriesgan y acortan su vida al bajar a grandes profundidades con escaso y viciado aire y con mucha probabilidad de derrumbamientos.
También es digno de recordar la vida de camarero, aquel donde cuando te toca servir a un cliente grosero y caprichoso sólo puedes callar y servir y después quejarse de no haber recibido si quiera una pequeña propinilla, y es que los españoles no es que nos caractericemos precisamente por ello… Por lo menos los cocineros se pueden “vengar”... Pero no sólo eso, también realizar jornadas maratonianas y trabajar fines de semana, ¿y por cuánto? Se quejan los hosteleros de que no encuentran profesionales en el sector, pero es que estos tampoco hacen poco para cuidar a sus empleados. Tal vez sea por eso por lo que en los últimos años estos puestos lo van ocupando poco a poco los inmigrantes sudamericanos.
Puede ser que la vida de los agricultores no sea tampoco muy apetecible, cada vez menos hijos de agricultores continúan con el legado de su padre. Pero peor que dedicarse exclusivamente al campo es ser temporero, les tocan trabajar en las peores tareas y por poco tiempo, los españoles las huímos, y por ello son los inmigrantes los que ocupan estos puestos.
Seguro que muchas veces hemos pensado que el mejor trabajo puede ser el de ser famoso, pero seguro que no hay muchas personas que no aguantan el acoso mediático, para ello hay que estar muy preparado mentalmente de que lo que menos que hay que hacer es trabajar, el precio, estar preparado de que se hable de ti en los programas basura. Aunque como dice el dicho, “da igual que hablen bien o mal, lo importante es que hablen”.
Qué profesores no le han temblado alguna vez las piernas a la vez que se iba acercando a aquella clase fatídica donde los niños no sentían el más mínimo respeto. Y es que aunque directamente no se tenga un jefe que vigile a los docentes, si que son evaluados continuamente por los alumnos, y si uno se distrae un poco, ya tiene a los niños sobre la “chepa”, ahora eso sí!! Es el único trabajo donde puedes decir sin que los echen de su trabajo eso de que –“¡Qué poco saben estos alumnos!”- pues para eso están los profesores, para enseñar a esos alumnos…
O quizás sea el peor trabajo ser guardia de seguridad en un supermercado, tienes que aguantar a los clientes pasar durante 12 horas diarias, y para colmo, en la menor distracción la aprovechan los cacos para hacer de las suyas.
Y el empleo de aquellas telefonistas que llaman a cualquier hora del día, aunque preferiblemente a la hora de la siesta por si estamos descuidados y picamos?? Nos llaman para vendernos alguna tarjeta o una enciclopedia, pero seguro que si le preguntas el porqué de poder necesitar una tarjeta más y no te saben responder.
Cómo se puede observar casi todos los empleos tienen su pega, no todos pueden ser como ser especialista en estimular los pezones de Angelina Jolie. Ahora, lo que hay que rezar porque nunca nos falte el empleo, y es que no hay peor trabajo que el que no se tiene.
Referencias bibliográficas:
- Agencia Trubutaria
- El país ("Trabajos basura de EE.UU.)
- www.estudiosonline.com
- El blog Salmón (Economía y finanzas en su color natural)
Juan José Cabello Cubero - 33.974.601-J - Profesor de Economía



