España se encuentra en plena transición demográfica, la media de edad aumenta considerablemente ya que se dan dos fenómenos a la vez, descenso de las tasas de natalidad y aumento de la esperanza de vida. Por ello algunos sectores socio-económicos de nuestro país pueden sufrir graves repercusiones. En un artículo anterior ya comente las posibles consecuencias de este fenómeno demográfico en el sistema educativo y en el sistema de pensiones, esta vez me voy a centrar en las repercusiones del sistema sanitario, en el empleo y las posibles ayudas de la inmigración
Para el sistema sanitario podría tener problemas de sostenibilidad económica. Los ancianos con más de 85 años están aumentando considerablemente en los últimos años. Cualquier modificación en este segmento de la sociedad podría producir importantes cambios en el sistema sanitario debido al aumento de los costes, ya que estamos de acuerdo, que ha medida que cumplimos años somos más vulnerables a posibles enfermedades, con lo que se necesitarán más cuidados médicos y más días de recuperación. Para hacernos una idea, voy a exponer algunas cifras. La media que un paciente español permanece en un centro hospitalario por diversas causas es de 9 días, pero para el grupo de edad entre 66-75 años son 11 días, 12 para los ancianos entre 76-85 y 14 para aquellos con más de 85 años. Por lo que un aumento de ancianos provoca irremediablemente un aumento en los costes sanitarios por persona, siempre y cuando se quiera mantener el nivel actual de calidad.
Otro factor importante y un sector de negocio que parece que aún queda por explotar, son las residencias de ancianos. El número de residencias está creciendo en torno al 6% por año, pero las listas de espera se mantienen igual. También es cierto, que el sector privado de residencias, tiene un 20% de plazas sin cubrir, en gran medida por los altos precios que estas residencias cobran por sus servicios. Alguna iniciativa debe aparecer de algún tipo, y es que si hay listas de espera en las residencias públicas y en las privadas hay plazas libres, se podrían tomar medidas como subvencionar parte de esos gasto, aunque eso supondrá un aumento de partidas de gasto para las arcas del Estado. Desde luego, que en el futuro en España se necesitará mayor número de residencias, eso es seguro.
Pero para las tasas de desempleo puede ser positivo, todo no son malas noticias, y es que claro, si hay menos población en edad de trabajar y se mantienen los actuales niveles de demanda de puestos de trabaja, tan sólo queda suponer que las tasas de desempleo disminuirán y que además habrá sectores como las mujeres, que podrán presentar tasas más altas de empleo. Beneficios que sirvan al menos para consolarnos de la posible situación por la que podríamos atravesar.
Una posible solución podría ser la inmigración, pero siempre una inmigración controlada, una jubilación que pueda sustituir a la mano de obra jubilada. Si la inmigración no es controlado, podemos tener en un futuro un grave problema latente en nuestro país, ya que se podrían formar grandes bolsas de inmigrantes en paro que podrían causar graves problemas estructurales al igual que ha ocurrido en Francia en los últimos meses. Por lo que parece, que la inmigración es positiva hasta cierto punto, pero además habría que adoptar ciertas medidas sociales como aumentar la edad de jubilación.
Si seguimos con la tendencia actual, España podrá tener graves problemas para sostener el actual Estado de Bienestar que conocemos, por lo que sufrir importantes cambios debidos a las consecuencias de la transición demográfica. Hay ciertos sectores que deben ser reestructurados y diseñar nuevas políticas sociales que se adapten al futuro panorama español, ¿cómo? Es una difícil respuesta, pero que sin alarmismos y con tiempo anticipado desde el Gobierno Central se deberían ir implantando nuevas medidas sociales, también es cierto si no queremos llegar a la insostenibilidad del actual Estado del Bienestar.
Juan José Cabello Cubero - Profesor de Economía
D.N.I. 33.974.601-J



