Entre ambos bloques llegan a producir cada año el 60% del PIB mundial, el 60% del comercio de todo el mundo, pero además son artífices de generar el 75% de las inversiones directas en el extranjero. Tienen las dos monedas más fuertes actualmente y por la toman de referencia muchos países, el euro y el dólar. Tanto USA como la UE tienen gran poder el los organismos más importantes del comercio mundial, la OMC (Organización Mundial del Comercio) y el G8 (agrupa a los 8 países más fuertes del mundo y Rusia). Por tanto, el futuro del comercio internacional depende en gran medida de estos dos bloques.
Pero sus las relaciones entre ambas regiones también tienen un gran peso, sobretodo desde los años ochenta tras la Guerra Fría, siendo intercambio de productos manufacturados, donde los aranceles son inferiores al 4% y en mercado de gran valor añadido como son los servicios financieros o las telecomunicaciones. Para hacernos una idea, el 75% de la inversión directa que realiza la UE en el mundo se dirige a EE.UU. y un 60 de EE.UU. a la UE. Un sector donde aún sigue habiendo un gran proteccionismo es en la agricultura, sector que apenas llega al 10% del PIB en ambos países y que si no fuera por este proteccionismo probablemente no sería un sector rentable hoy día en una economía occidental. Es un hecho, que las relaciones comerciales transatlánticas son tan importante que ni contados enfrentamientos políticos han hecho disminuir los intercambios entre ambos bloques, debido sobretodo a la coincidencia de intereses económicos.
Aunque es verdad que las relaciones no son tan fluidas como parece, ya que aún no existe consenso en varios temas, produciendo barreras no arancelarias debido a la diferente forma de regular aspectos como la fiscalidad, la inmigración o la propiedad intelectual, entre otros, debido a distintos aspectos como preservar una soberanía internacional o por costumbres sociales que inculcan una propia identidad. Pero parece que está surgiendo ideas de una aún mayor integración económica debido al auge de las economía emergentes, sobre todo el caso de China y la India, que lleva a perder cuota de mercados antes reservados sólo para países industrializados. Decir, que gracias a la aparición de estos nuevos países compitiendo con productos muy competitivos en precios, han contribuido a contener en cierto modo, la inflación internacional.
Debido a la mayor competencia internacional, como ya he comentado, debido a las economías emergentes, entre ambos bloques se está estudiando la posibilidad de liberalizar completamente los mercados eliminando totalmente los aranceles, incluso los agrarios, dirigiendo la política económica a un posible birregionalismo para intentar disminuir las incertidumbres que planea sobre ambos bloques. Según estimaciones, apuntan que una posible integración económica podría elevar el PIB en un 2 ó 3%. Pero es un paso muy grande que requiere el compromiso de muchos países y que seguro que no estrían dispuestos a ceder parte de sus estándares económicos y políticos, lo que pueda hacer que al menos a corto plazo sea difícil de llevar a cabo, aunque sí que se podrían tomar acuerdos particulares en aspectos como reducir los aranceles o aumentar la integración de los mercados financieros, además de que ambos bloques tienen perspectivas diferentes en materia de inmigración, medioambientales o sanitarias. Otro problema podría ser la oposición de los países emergente, que al no alcanzar los mismo acuerdos, podrían beneficiarse económicamente de dumping social y medioambiental. Todos estos aspectos se trataron en la Ronda de Doha, pero se quedó más en una idea ambiciosa más que en un posible hecho futuro, al menos a corto plazo.
En temas financieros globales, a pesar de los continuos baches económicos por los que atraviesan las economías, parecen resistirlos con cierta fluidez, algunos economistas defienden que ha sido gracias a las políticas monetarias seguidas y que han modificado la estructura económica de los países, mientras que otros autores piensan que mayormente se debe a la suerte que ha acompañado a la economía global. Pero actualmente, ambos bloques y sobretodo Estados Unidos, se enfrentan a un reto muy importante como es el caso de las crisis de las “hipotecas baratas”, y que puede hacer que EE.UU. pueda entrar en una recesión económica. Parece, y sólo parece, que la economía de la UE no le afecte de un modo tan directo. Por ello, parece que la economía europea pueda crecer a un ritmo más rápido que la economía americana.
En cuanto a tipo cambiario, lo lógico que ante la actual situación es que el dólar continúe depreciándose debido a los problemas estructurales estadounidenses, debido sobretodo a la enorme deuda por cuenta corriente de EE.UU. y la tendencia de los tipos de Europa, que se esperan que sean más altos. Hay que sumar, que las economías emergentes les interesa que sus monedas no se aprecien respecto al dólar para seguir obteniendo ventajas competitivas. Esta situación del dólar respecto al euro, le interesa sobretodo a la UE, ya que probablemente no beneficiará a las exportaciones, potenciará al euro como moneda de reserva internacional lo que otorgará a los europeos una mayor hegemonía política económica a nivel internacional.
En definitiva, actualmente Europa está un punto por encima que Estados Unidos y parece que esa tendencia continúe en los próximos años. Ambos bloques ven a las economías emergentes como serios competidores en el futuro, por lo que ambos superbloques económicos se resisten a un cambio del panorama económico internacional y que la mejor manera para hacer frente a ese nuevo bloque económico pasa por armonizar ciertas políticas económicas
Juan José Cabello Cubero - Profesor de Economía
D.N.I. 33.974.601-J



