Dentro del ámbito educativo se trata de una modalidad muy atractiva, tanto para profesores como para alumnos. Al alumnado les suele enganchar desde el inicio, no sólo por el simple hecho de introducir un material diferente (volante) sino también por su dinamismo y relativa facilidad a la hora de aprender a utilizar, de forma básica, los principales gestos técnicos. Desde la perspectiva del profesor, el bádminton es un contenido que no precisa de unas instalaciones excepcionales, pudiéndose trabajar tanto en espacios cerrados como abiertos (en este último caso debe practicarse en ausencia de viento), el material resulta económico, muchas veces pudiendo aportarse por los propios alumnos, e incluso para la red, puede utilizarse cualquier cinta elástica, de señalización o similares.
Tras unas sesiones iniciales los alumnos no necesitarán motivación externa, pues estarán deseosos de poner en práctica las técnicas aprendidas de forma autónoma. En definitiva, se trata de un deporte muy apto para el desarrollo de las capacidades físicas básicas, la agilidad, la coordinación,…, así como gran cantidad de valores educativos asociados al deporte en general y a los deportes de adversario en particular (respeto al adversario, a las reglas, esfuerzo, superación,…). Como admite la modalidad de dobles, también permite trabajar aspectos educativos asociados a los deportes colectivos.
Si consideramos el decreto 83/2007 por el cual se desarrolla el currículo para la E.S.O., en la Comunidad Autónoma de Extremadura, el tratamiento de los deportes de adversario con implemento, (siendo este el caso del deporte que abordamos en este artículo), desde una perspectiva global (técnica, táctica y reglamento) tendrían cabida en 4º E.S.O. Otras posibilidades para trabajarlo en los distintos cursos, sería utilizarlo como medio para desarrollar objetivos extrínsecos al propio conocimiento del deporte del bádminton: abordarlo como deporte recreativo, algo que podría hacerse en 2º, 3º y 4º curso de la E.S.O; incluirlo dentro de una propuesta para la mejora de la coordinación en 1º de E.S.O; en cualquiera de los cursos como alternativa para la mejora de las capacidades físicas; etc.
Teniendo en cuenta lo anterior, la propuesta de tratamiento variará en función de los objetivos planteados, así como de la edad, curso y nivel del alumnado.
A la hora de trabajarlo, personalmente, empiezo con una breve presentación y explicación del deporte (historia, reglas, anécdotas,…), pudiendo acompañarla de la visualización de un video demostrativo, de cara a motivarlos y predisponerlos positivamente. También se les puede entregar una especie de cuestionario con preguntas y ejercicios asociadas a aspectos básicos de la historia, reglamento,…, que deberán contestar buscando en distintas web, algo que se puede hacer tanto dentro de una sesión (esta posibilidad se puede dejar para días donde las condiciones atmosféricas no sean las óptimas) como en sus casas. Este trabajo se expondrá al final de la sesión o bien en otra sesión, lo que aprovecharemos para explicar con mayor profundidad el reglamento. Todo ello, adaptado al nivel y edad del alumnado. Otra opción, que es la más adecuada para los primeros cursos o ante escasez de sesiones es, tras unas pautas básicas en la primera sesión, ir añadiendo reglas de manera paulatina, a la vez que se introducen nuevas técnicas y explicaciones tácticas.
En cuanto a los gestos técnicos se pueden ir añadiendo uno por sesión, aunque la primera sesión es aconsejable dejarla para ejercicios y juegos de familiarización con la raqueta y el volante (dar un determinado número de toques, en distintas posiciones, con la derecha, el revés, a través de relevos, dos alumnos con una sola raqueta, etc. Una forma rápida, sencilla y motivante para avanzar tras esa primera sesión introductoria es colocar a los alumnos a ambos lados de la red, a partir de ahí, cada día se podrán introducir nuevos gestos técnicos, que se trabajarán de forma exclusiva o combinándolos entre ellos, añadiendo variantes y progresiones (saque; lob; clear; clear y lob; combinaciones con dejadas; remate o smash; lob y remate,…). Aunque se vayan añadiendo nuevos gestos técnicos, los alumnos llevarán una práctica individualizada, de manera que cada uno realizará ejercicios adecuados a su nivel, avanzando sólo en caso de dominar de forma básica el gesto. Cada día se repasará lo trabajado en la sesión anterior y se añadirá nuevos elementos, primero a través de actividades jugadas y ejercicios específicos y al final de la sesión, a través de pequeños partidos, donde los alumnos competirán y aplicarán lo aprendido a todos los niveles (técnica, táctica y reglamento).
Con respecto a la táctica, se trabajará, con mayor o menor profundidad en función del nivel del alumnado. Personalmente me gusta ir introduciéndola de forma básica cuando se llevan 3 o 4 sesiones, trabajándola de forma paralela a la técnica. Para ello les planteo cuestiones acerca de cómo resolver determinadas situaciones de juego, para poco a poco y de forma más profunda y concreta en las últimas sesiones, ir citando posiciones y movimientos básicos, ubicaciones en el campo, sistemas de ataque y defensa,…
Como se puede apreciar, se combinan metodologías más directivas con aquellas más orientadas al trabajo autónomo donde el alumno, resuelve los problemas que le plantea el juego. Generalmente se utilizarán agrupaciones en parejas o grupos de cuatro, todo en función del espacio, material o circunstancias concretas en las que nos encontremos. También, es aconsejable distribuir a los alumnos colocándolos con compañeros que tengan su mismo nivel, ya que pueden llegar a desmotivarse, aunque en momentos puntuales podemos combinar alumnos con niveles dispares de ejecución con el fin, de que lo mejores dotados ayuden y corrijan a los demás, algo que sin duda, tiene alto valor educativo y formativo. Las características de este deporte facilitan la continua evolución del profesor por el espacio de juego, corrigiendo, reforzando y motivando al alumnado.
La evaluación se puede plantear de dos maneras, con pruebas finales (prácticas y teóricas), donde los alumnos demuestran los conocimientos adquiridos o bien, a través de una especie de hoja de retos que se les entrega a los alumnos. Cada día se trabajarán algunos de ellos, a medida que los vayan superando el profesor les irá firmando las casillas correspondientes, aquellos no superados, requerirán de práctica por parte del alumnado, algo que se llevará a cabo en la parte final de la sesión. Los alumnos que superen los retos sin mucha dificultad podrán ayudar a los demás compañeros así como plantearse nuevos retos. Es evidente, que además de lo citado, se evaluará todo lo asociado a la actitud y participación en clase, algo que se puede registrar a diario y puede formar parte de la misma hoja de observación antes mencionada.
En las últimas sesiones suelo realizar una competición por parejas (mixtas), donde los alumnos aplican todo lo aprendido y compiten todos contra todos. Les resulta muy motivante. Ellos mismos son los que hacen de árbitros y llevan el control de la clasificación. Con cursos elevados se puede proponer la organización de una competición en los recreos, esto fomenta su autonomía, responsabilidad, madurez, capacidad organizativa,…
JUAN CHAVERO MARRÓN.
I.E.S. “BENAZAIRE” HERRERA DEL DUQUE (BADAJOZ).
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