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PROPUESTA PARA EL TRABAJO DE LA GIMNASIA DEPORTIVA EN EDUCACIÓN SECUNDARIA.

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Como ya hemos comentado en otro artículo, el trabajo de la gimnasia deportiva puede resultar muy enriquecedor, ofreciendo muchas posibilidades educativas y formativas. Además de su contribución a nuestra mejora física y nuestra salud, es una herramienta muy útil para trabajar aspectos actitudinales que nos ayude a crear mejores alumnos y mejores personas.

 

El planteamiento que ofrezco en este artículo va en la línea anteriormente citada, ya que además del nivel ejecución del alumnado, tendremos en cuenta como ha progresado, su participación y esfuerzo diario, su papel en las ayudas, su actitud y comportamiento,…

 

Antes de empezar a trabajar los diferentes elementos gimnásticos seleccionados, es conveniente realizar un trabajo introductorio. En primer lugar, nos interesa crear un clima de confianza entre compañeros, para ello propondremos juegos relacionados (cadena transportadora, salto al vacío, botella loca,…) ya que será vital para valorar el papel de las “ayudas”.

Muchos de esos juegos y ejercicios nos servirán para trabajar otro aspecto clave, la posición de bloqueo o “gainage”, fundamental en esta disciplina. (Bloqueos en tendido prono, supino, de lado, en salto; relevos con transporte de compañeros bloqueados en diferentes posiciones; etc.)

Por último dentro de esta parte introductoria, es importante dejar claro el papel de las “ayudas”, haciéndoles conscientes que será un elemento más a evaluar. La función de “ayuda”, no sólo garantiza una mayor seguridad y mejor aprendizaje del ejercicio, sino que favorece un trabajo solidario, de respeto,…,  haciéndoles más participes del proceso de enseñanza, fomentando la autonomía y la responsabilidad en el trabajo. Los alumnos de esta forma, aprenden mejor los principales aspectos técnicos, ya que tienen que corregirlos sobre sus compañeros, participan activamente a través de progresiones creadas por ellos mismos, etc. En definitiva, se crea un clima de trabajo, agradable, donde a través de diferentes estilos de enseñanza (enseñanza reciproca, grupos reducidos, microenseñanza,…), todos participan asumiendo sus diferentes roles.

 

Tras las primeras sesiones introductorias, (donde todos trabajan al mismo ritmo), los alumnos trabajarán en parejas o grupos reducidos, cada uno a su propio ritmo de trabajo, con los gestos técnicos que más les cuesten y con las progresiones que más se adecuen a sus errores de ejecución.

 

En lo que respecta al sistema de trabajo, tras las sesiones introductorias ya citadas, se podrán dedicar una serie de sesiones a cada gesto técnico, ofreciendo diferentes niveles y progresiones. Tras estas primeras sesiones, cada día, añadiremos nuevas progresiones de los gestos técnicos que ya hemos visto, incorporando, al mismo tiempo, un nuevo elemento. De esta forma, evitaremos que los alumnos se saturen realizando siempre el mismo trabajo. Cuando llevemos unas tres o cuatro sesiones, los alumnos dedicarán un tiempo determinado a cada gesto técnico trabajado, utilizando aquellas progresiones y ejercicios que más se adapten a su nivel. Aquellos alumnos que ya ejecuten con éxito, ayudarán a los demás, les servirán de modelos, pudiendo además, intentar superar nuevos retos, propuestos tanto por el profesor como por los propios alumnos.

 

Teniendo en cuenta que este trabajo suele fatigar bastante y en muchos casos puede resultar monótono e incluso frustrante, el profesor deberá tener preparadas diferentes propuestas, variantes y juegos divertidos, para intercalar en la sesiones y sobre todo, para terminar la sesión, con el fin de que el alumno se vaya con buen sabor de boca y no se obsesione con aquello que no es capaz de conseguir.

 

En cuanto a los gestos técnicos a trabajar, dependerá del nivel del alumnado. Si se enfrentan a la gimnasia por primera vez, podremos empezar por elementos como: bloqueos, giros y volteos e inversiones básicas. En posteriores cursos o ante alumnos más avanzados, podremos emplear variantes más complejas sobre lo que ya se ha visto o introducir nuevos elementos (saltos en minitramp, rondadas, palomas,…).

Desde el punto de vista metodológico, el profesor deberá evolucionar por todo el espacio, ofreciendo ayuda, consejos, refuerzos,…, destacando sobre todo, los logros de cada alumno, por pequeño que sea, pues buscamos que éste mejore su autoestima y obtenga vivencias positiva en torno a la actividad física.

 

El proceso evaluativo se puede plantear de diferentes formas. Podemos dejar un par de sesiones al final de la unidad para que los alumnos demuestren lo que han aprendido, o bien utilizar una especie de ficha de control donde el profesor vaya firmando aquellos ejercicios, retos o pequeños logros que se vayan superando. Mientras más ejercicios consiga mayor será nota. En ambos casos, se valorarán la actitud y participación diaria, aspectos que deberán tener un peso porcentual que permita obtener una calificación positiva a pesar de no tener demasiado éxito en los ejercicios. Con este planteamiento, pretendemos asegurar que el alumno que se esfuerza cada día consiga el aprobado, mientras que al contrario, el que ejecuta bien y no tiene una actitud correcta, pueda obtener una calificación negativa.

 

Es importante que el alumnado sea consciente de este proceso de evaluación, con el fin de que se esfuerce cada día y sea consciente de que se les valora de forma individual, calificando a cada uno según su implicación, actitud, progreso y grado de superación. Sólo de esta forma, podremos conseguir buenos alumnos y mejores personas.

 

 

JUAN CHAVERO MARRÓN.

I.E.S. “BENAZAIRE” HERRERA DEL DUQUE (BADAJOZ).

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