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Home Educación Física LA SELECCIÓN DE LOS CONTENIDOS EN LA EDUCACIÓN FÍSICA EN SECUNDARIA.

LA SELECCIÓN DE LOS CONTENIDOS EN LA EDUCACIÓN FÍSICA EN SECUNDARIA.

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La Educación Física es una asignatura que por lo general suele motivar bastante al alumnado, buena parte de ese atractivo recae en los contenidos que se trabajan y el contexto en el que se trabajan. Por lo que tenemos como docentes una gran responsabilidad a la hora de seleccionar esos contenidos intentando que éstos sean adecuados para el alumnado (edad, nivel de desarrollo, contexto social, familiar…) y nos lleven alcanzar a través de ellos los objetivos educativos y como no las nuevas Competencias Básicas que desde todas las materias deben promoverse.


Para conseguir los objetivos didácticos propuestos en una sesión de educación física, es necesario seleccionar las tareas motrices que van a componer dicha sesión.

Por ello, es fundamental agrupar las tareas motrices en función de los objetivos a conseguir en cada una de las etapas de aprendizaje, distribuyéndolas posteriormente de manera que se adapten a los procesos de desarrollo y maduración de los niños.

A continuación vamos a reflejar los criterios didácticos que, según Sánchez Bañuelos, deben de cumplir estas tareas motrices y que serán el reflejo práctico de los contenidos a enseñar en cada etapa:

• Seleccionar las tareas motrices en función de las capacidades básicas que en cada etapa el niño puede utilizar de una forma óptima.

• Que estas tareas estén vinculadas con los objetivos didácticos que queremos conseguir.

• Utilización adecuada del principio de transferencia.

• Distribución progresiva de las tareas motrices en función de su complejidad.

• Ídem en función del grado de esfuerzo físico que exijan las tareas motrices propuestas.

• Asignación del tiempo necesario a cada una de las tareas motrices en función de lograr una retención significativa.

• Introducción progresiva y adecuada de la competición como elemento didáctico.

 

Las tareas motrices a enseñar.

Partimos de la base de que para que un individuo mejore sus habilidades motrices básicas y, posteriormente, sus habilidades y destrezas motrices específicas es necesario la realización y subsiguiente aprendizaje de una serie de tareas motrices muy concretas que exijan de una manera particular la utilización de la habilidad básica que queremos mejorar.

Es decir, debemos seleccionar las tareas motrices que sean útiles para que el niño las aprenda y de esta forma, mejore sus habilidades motrices básicas.

Pero no debemos caer en el error, generalmente extendido, de seleccionar tareas motrices que no tengan una significación importante en el desarrollo de las habilidades y destrezas motrices básicas en la etapa formativa en la que se encuentre el niño.

De esta forma, el principio de selección es fundamental en el ámbito didáctico: las tareas motrices que conformarán el proceso de enseñanza en la educación física deberán tender, en un principio, a desarrollar las habilidades y destrezas motrices básicas a través de las cuales el individuo puede adquirir una riqueza motriz que le permitirá resolver con holgura todas las necesidades que le plantea la actividad física cotidiana.

 

Vinculación contenidos de enseñanza – objetivos a conseguir.

Mediante esta vinculación conseguimos que el niño aprenda mediante la consecución de los objetivos que nos hemos propuesto. Es muy común en el campo de la educación física que confundamos contenido y objetivos. Es decir, que la clase de educación física se convierta en una acumulación de juegos y ejercicios sin ningún objetivo concreto, tan sólo el de ejercitarse físicamente.

Por ello, las sesiones de educación física no deben convertirse en una prolongación del “recreo”, sino que han de tener una estructuración, una organización y selección de los contenidos más adecuados para la consecución de los objetivos (motrices, afectivos, didácticos) que nos hemos propuesto.

De esta forma no debemos olvidar nunca el siguiente principio didáctico: la sesión de educación física debe estar estructurada en función de la consecución de los objetivos propuestos, seleccionando y adaptando los contenidos y los medios a dichos objetivos.

Nunca deberemos organizar una sesión partiendo sólo de los medios con los que contemos, pues el niño nunca conseguirá objetivos que no estén relacionados directamente con los medios disponibles en ese momento. Debemos, por tanto, seleccionar contenidos que nos permitan conseguir el mayor número de objetivos en cada sesión.

Así, nunca hablaremos en educación física de clases de juegos, de clases de bancos suecos,… sino de clases o sesiones de equilibrio, de fuerza, de agilidad, de coordinación,… en las cuales utilizaremos estos medios en tareas motrices que nos permitan conseguir los objetivos relacionados con el equilibrio, la fuerza, la agilidad, la coordinación etc.

 

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA:

- PIERON, M. (1988). Didáctica de las actividades físicas y deportivas. Gymnos.

Madrid.

-SÁNCHEZ BAÑUELOS, F. (1992). "Bases para una Didáctica de la Educación

Física y el Deporte". Gymnos. Madrid.

 

 

 

ANTONIA PIMIENTA DÍAZ (80068013-E)

“IES Virgen de Soterraño, Barcarrota” (Badajoz).

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