1. INTRODUCCIÓN:
Las transformaciones económicas, sociales y culturales que las sociedades actuales experimentan, plantean una serie de exigencias a la educación.
La escuela como institución social, tiene la difícil responsabilidad de aunar las funciones educativas y con las funciones sociales, derivadas del proceso de escolarización (Devís y Molina, 1998).
La educación debe hacer posible que los alumnos construyan sus propios sistemas de valores en la interacción con sus compañeros, con sus familiares y educadores escolares. Lo deseable es que descubran un sistema jerárquico de valores, en el que los derechos y libertades fundamentales, como valores éticos potencialmente universales tengan la primacía como base y fundamento último de los demás valores.
Algunas de las competencias básicas que se persiguen en la actualidad, no se generan en el conocimiento transmitido en los materiales educativos, sino en las formas y retos que el proceso de aprendizaje pueda fomentar.
2. LA EDUCACIÓN EN VALORES Y SU APORTACIÓN A LA COMPETENCIAS BÁSICAS.
Los valores son cualidades de los objetos, de las acciones humanas o de las personas, que apreciamos y estimamos, porque intersubjetivamente las consideramos beneficiosas para:
a) la satisfacción de las necesidades humanas, naturales y culturales.
b) para el desarrollo de las dimensiones de la persona humana: corporal, cognitiva, emocional, sexual, estética y artística, social y técnico-productiva.
c) la construcción de una convivencia social, justa, solidaria y democrática.
Hay valores que podemos educar por medio de la educación física, exponiéndolos en las siguientes dimensiones:
· En la dimensión ética: valores de igualdad, paz, disponibilidad, generosidad, respeto a los demás, sinceridad, etc.
· En la dimensión intelectual: sabiduría, autorreflexión, el valor del hábito, la disciplina, etc.
· En la dimensión de personalización: podemos potenciar valores como: identidad personal, autonomía personal, autoestima, responsabilidad, creatividad, capacidad de esfuerzo, voluntad, etc.
· En la dimensión de socialización: solidaridad, libertad de expresión, la tolerancia, la convivencia democrática, respeto a las normas, la amistad, la cooperación, la fraternidad, apoyo a la comunidad, etc.
· En la dimensión estética y vital: valores de salud, de calidad de vida, el consumo responsable, sostenibilidad, etc.
Obviamente, la educación para la paz, debe ser el resultado de una confluencia de valores de diferente índole o dimensiones.
A través de los contenidos del área de Educación Física, debemos asegurar el desarrollo de las competencias propias del área y favorecer el desarrollo de las competencias básicas.
El área de Educación física constituye una materia privilegiada para contribuir a la adquisición de las competencias básicas. El empleo de las conductas motrices como medio para transmitir algunos de los valores anteriormente mencionados, supone contribuir desde nuestra área de conocimiento, al desarrollo de algunas de las competencias básicas establecidas por la L.O. 2/2206 de Educación del 3 de Mayo.
3. EDUCACIÓN PARA LA PAZ Y SU TRANASFERENCIA A LA COMPETENCIA SOCIAL Y CIUDADANA.
Entender que la paz no es sólo la ausencia de guerra, sino que se basa en la justicia; que los seres humanos, por el hecho de serlo, tenemos derechos que han de ser respetados y activamente defendidos, supone un proceso de desarrollo del juicio moral sistemático y profundo.
La paz y la vigencia de un estado de derecho respetuoso de los derechos humanos requieren la formación en valores. Para ello, es necesario fomentar una sociedad conocedora y respetuosa de los derechos humanos, que valore la vida y la paz, apoyada en la resolución no violenta de conflictos.
No cabe duda, de que el fomento de valores de paz desde el área de Educación Física, incide directamente en el desarrollo de la Competencia Social y Ciudadana. Para justificar tal afirmación, basta la lectura de las orientaciones generales sobre como contribuir a las competencias básicas, desde el área de Educación Física, que el Real Decreto 1523/2006, de 7 de Diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas.
“Asimismo, el área contribuye de forma esencial al desarrollo de la competencia social y ciudadana. Las características de la Educación Física – sobre todo, las relativas al entorno en el que se desarrolla y a la dinámica de las clases- la hacen propicia para la educación de habilidades sociales cuando la intervención educativa incide en este aspecto. Las actividades físicas y, en especial, las que se realizan colectivamente son un medio eficaz para facilitar la relación, la integración y el respeto, a la vez que contribuyen al desarrollo de la cooperación y la solidaridad.
La Educación Física ayuda a aprender a convivir, fundamentalmente en lo que se refiere a la elaboración y aceptación de reglas para el funcionamiento colectivo: desde el respeto a la autonomía personal, la participación y la valoración de la diversidad. Las actividades dirigidas a la adquisición de las habilidades motrices requieren la capacidad de asumir las diferencias así como las posibilidades y limitaciones propias y ajenas. El cumplimiento de las normas que rigen los juegos favorece la aceptación de códigos de conducta para la convivencia, ya que las actividades físicas competitivas pueden generar conflictos en los que es necesaria la negociación, basada en el dialogo, como medio para su resolución. Finalmente, cabe destacar que ayuda a conocer la riqueza cultural mediante la práctica de diferentes juegos y danzas.”
4. POSIBLES LÍNEAS DE ACTUACIÓN DESDE LA EDUCACIÓN FÍSICA.
Partiendo de las consideraciones anteriores que justifican y explican la educación para la paz en el contexto de la Educación Física, para su contribución a la Competencia Social y Ciudadana, se extraen los posibles ejes de actuación desde nuestra área:
v El fomento de la propia identidad cultural extremeña, pero educada en el respeto y la valoración de la diversidad cultural, por ser la actual sociedad extremeña una sociedad multicultural
Para ello, podemos servimos de los juegos populares y tradicionales extremeños, canciones, danzas y retahílas propias de nuestra comunidad autónoma, al tiempo que se comparan con el de otras zonas geográficas, para valorar la diversidad cultural.
v Vivenciar juegos interculturales, de diversas procedencias, para valorar la realidad cultural de la motricidad, la realidad social del deporte y su relación antropológica con los diferentes pueblos y sociedades.
v El desarrollo de juegos cooperativos, que potencien el trabajo en equipo, las decisiones consensuadas y dialogadas, el respeto a las diferentes opiniones y puntos de vista, para lograr tras la confluencia de diferentes consideraciones, una solución única y consensuada, resultado del trabajo en colaboración con otras personas.
v La elaboración de normas para el área de Educación Física, partiendo de la aportación y consenso de todo el alumnado, para ellos auto-establezcan cogidos de conductas y sus posibles consecuencias en caso de ser incumplidas.
v Resolver los conflictos en el aula de forma dialogada, estableciendo la comunicación, el respeto, la empatía y el entendimiento como el vehículo para solucionar las diferencias.
5. BIBLIOGRAFÍA:
- DOMINGO BÁZQUES Y ENRIC Mª SEBASTIANI. (2210): “Enseñar por competencias en Educación Física”. Inde. Barcelona.
- FRAILE, A. (1978): “Los temas transversales como respuesta a problemas educativo-sociales desde lo corporal. Revista Tándem, nº2 Grao. Barcelona.
- DURAND, M. (1988): “El niño y el deporte”. Ed. M.E.C. - Paidós. Barcelona.
Mª Julia Jiménez Acosta
Maestra especialista en Educación Física.
Licenciada en Ciencias de la actividad física y del deporte.
C.E.I.P. Nuestra Señora de Montevirgen.
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