1. INTRODUCCIÓN.
La higiene forma parte de la Medicina Preventiva, que se ocupa de evitar la aparición de enfermedades y también de la promoción de la salud, es decir, del esfuerzo conjunto de los individuos de la sociedad para conseguir el mayor grado posible de salud.
Se ha definido la higiene como la ciencia y el arte de preservar la salud. En general, suele considerarse que la higiene se refiere a los aspectos individuales de cuidado.
Continuamente se están realizando muchos avances en el conocimiento del desarrollo y funcionamiento de nuestro cuerpo y de la influencia que tienen sobre éste muchos de los factores del ambiente que lo rodea. Entre ellas se encuentran las normas de higiene personal.
En el cuidado de nuestro propio organismo hay muchas facetas que no puede hacer nadie más que nosotros. De ahí la importancia de fomentar hábitos de higiene personal desde la familia y desde la escuela, para que el alumno/a de forma autónoma realice conductas de higiene corporal desde las primeras edades.
2. AUTONOMÍA EN EL CUIDADO DEL CUERPO.
La creación de hábitos y estilos de vida saludables, persiguen una finalidad, que se resume en el cuidado del cuerpo.
El cuerpo es nuestro instrumento de relación con el mundo que nos rodea, y cuando nuestro cuerpo está sano, las posibilidades de acción que nos proporciona pueden ser mayores.
El cuidado corporal se consigue, cuando se desarrollan en los niños y niñas las siguientes capacidades:
- En primer lugar, la capacidad de reconocer y diferenciar actividades beneficiosas y perjudiciales para la salud.
- Y en segundo lugar, cuando el niño/a practique de forma autónoma pautas de higiene, postura, alimentación, actividad física, descanso y seguridad.
Desde la familia y desde la escuela, se debe fomentar que el niño vaya alcanzando una autonomía cada vez mayor en el cuidado de su cuerpo.
Uno de los objetivos de la enseñanza obligatoria, es fomentar el desarrollo de la autonomía personal, por lo que desde el área de Educación Física, se debe fomentar un progresivo afianzamiento de la autonomía, entendida esta como la dosis de independencia progresiva de los adultos.
La construcción de la autonomía, está relacionada con el desarrollo madurativo del alumno/a, con las interacciones que establece con sus iguales, y con el comportamiento de los educadores con respecto a él (padres, maestros y monitores).
Por ello, la familia y la escuela están destinadas a entenderse ya que poseen un objetivo común: la maduración del niño, su autocontrol y su integración sociocultural.
3. ELEMENTOS FUNDAMENTALES DE LA HIGIENE CORPORAL.
“No mueras por ignorancia” era el lema de una campaña inglesa, lema que con menos dramatismo podemos aplicar a muchas circunstancias de la vida. Por eso, para que cada individuo pueda tomar la decisión más favorable a su salud, debería conocer aquellas medidas de aplicación práctica relacionadas con su higiene corporal.
a) Limpieza y cuidado de la piel:
Este órgano, a pesar de tener funciones importantes, no necesita cuidados especiales cuando está sano, excepto su lavado regular con agua y jabón.
La piel se nutre fundamentalmente a través de la sangre, si se sigue una alimentación equilibrada y suficiente, con ingesta de agua abundante, es la “mejor crema nutritiva”.
El uso de antisudorales y desodorantes nunca debe sustituir al lavado. No es necesario, en general, en aquellas personas que lavan diariamente su cuerpo y cambian su ropa interior.
La piel debe protegerse especialmente de la irritación producida por el sol mediante su exposición progresiva o el uso de cremas con especial efecto filtrante.
Una preocupación constante de muchos jóvenes son las espinillas. Éstas se producen cuando los conductos de las glándulas se llenan de secreción grasa. El mejor tratamiento, cuando no son muy frecuentes, es la limpieza con agua y jabón que facilita la salida de la secreción. Cuando la piel está afectada por acné, la conducta lógica es consultar a un médico, y no utilizar cosméticos ni productos comerciales.
b) El cuidado del cabello:
El cuidado del cabello contribuye a eliminar la caspa, la grasa y la suciedad acumulada del ambiente. Su descuido (falta de lavados y cepillados, acumulo de caspa…) crea las condiciones adecuadas para favorecer el desarrollo de piojos, especialmente entre los niños, donde la proximidad de las cabezas en el juego, han contribuido a la aparición periódica en los colegios de estos desagradables parásitos. Es preciso, pues, lavar y cepillar bien el cabello y revisar la cabeza de los niños temporalmente y siempre que se los vea rascarse. Es conveniente tener en cuenta que no se deben compartir peines, cepillos, lazos, pasadores y otros adornos del pelo, sobre todo si son difíciles de limpiar.
c) El cuidado de manos y uñas:
Las manos son el vehículo que utilizan muchos microbios productores de enfermedad para pasar de un objeto, animal, o incluso de nuestro propio organismo, a nuestra boca u ojos, a la comida que estamos preparando o a otras personas. Por ello las manos deben lavarse siempre:
o Antes de iniciar la preparación de alimentos.
o Antes de comer o de servir comidas.
o Siempre que se haga uso del retrete.
o Antes de curar heridas, tocarse los ojos o cualquier otra zona u objeto que requiera especial limpieza.
En las uñas, se acumulan muchos microbios, por ello debemos atender a su frecuente limpieza y corte de las mismas.
d) El cuidado de los pies:
Normas básicas para el cuidado de los pies son:
· La higiene rigurosa, su secado minucioso y el corte de uñas en forma recta. Cambiar y lavar diariamente los calcetines y medias, y frecuentemente de zapatillas.
· La utilización de calzado adecuado, tanto en tamaño y forma como en cuanto a material de fabricación. El calzado debe ser suficientemente holgado en la punta como para permitir que los dedos de los pies reposen en la suela naturalmente, sin comprimirse. El material del zapato debe ser flexible y transpirable.
· El niño pequeño, no tiene aún desarrollados los arcos, por lo que sus pies son normalmente planos. Esto se compensa con la práctica de ejercicio, a ser posible con los pies descalzos, caminado de puntillas o saltando, lo que fortalece los arcos.
c) El cuidado de las zonas genitales:
Las zonas genitales, son propensas a contaminarse con el acto de defecación, y su higiene está relacionada con el mismo acto. Es aconsejable mantener regularidad de limpieza y desinfección para prevenir enfermedades infecciosas y los normales olores de nuestro cuerpo.
Un hábito positivo de salud para el cuidado de estas partes corporales, se establece como la ducha diaria, para evitar infecciones o enfermedades, así como los olores naturales de nuestro cuerpo.
4. BIBLIOGRAFÍA:
- PEIRÓ, C. (2000). La educación física para la salud en la escuela. En Actas del II Congreso Internacional de Educación Física. (Jerez).
- DEVÍS DEVÍS, J. (2000). Actividad física, deporte y salud. Inde. (Barcelona).
- CANO VAZQUEZ Y OTROS (1997). Problemas de salud en la práctica físico-deportiva. Wanceulen. (Sevilla).
- TERCEDOR, P. (2001). Actividad física, condición física y salud. Wanceulen. (Sevilla).
Mª Julia Jiménez Acosta
Maestra especialista en Educación Física.
Licenciada en Ciencias de la actividad física y del deporte.
C.E.I.P. Nuestra Señora de Montevirgen.
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