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Asociación de Docentes y Educadores No Universitarios

 
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Home Educación Física LA ALIMENTACIÓN EN LA EDAD ESCOLAR, DESDE LA PERSPECTIVA DE LA EDUCACIÓN FÍSICA.

LA ALIMENTACIÓN EN LA EDAD ESCOLAR, DESDE LA PERSPECTIVA DE LA EDUCACIÓN FÍSICA.

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1.            INTRODUCCIÓN:

La alimentación durante la infancia tiene una gran transcendencia en la vida del niño, por sus necesidades en nutrientes y por la formación de sus hábitos de consumo.

Los niños y adolescentes, tienen sus preferencias y sus aversiones hacia los alimentos, pero si queremos dotarles de un “seguro de vida”, hay que educarles para que aprendan a comer de todo.

No es bueno que un niño coma menos de lo que su organismo necesita, pero hay que evitar que se convierta en obeso. La obesidad es una verdadera enfermedad, que puede plantear muchos problemas al individuo que la padece.

2.            ALIMENTACIÓN DEL ESCOLAR.

Un niño o una niña debe crecer unos 28 centímetros entre los seis y los doce años (las niñas suelen crecer antes) y ganar, al mismo tiempo, de 18 a 20 kilogramos de peso. Esto indica la importancia que tiene en esas edades alimentarse bien, puesto que ese aumento de estatura y de peso sólo puede producirse si el niño come adecuadamente, en cantidad y en variedad.

La dieta debe proporcionar al niño calorías abundantes, proteínas de alto valor biológico, minerales para la formación de su estructura ósea y vitaminas para que su organismo funcione adecuadamente.

El adulto no debe imponer su concepto de ración de alimentos, forzando al niño a que coma más de lo que debe y, probablemente, de lo que necesita. Hay que comprobar si lo que come espontáneamente le permite desarrollarse bien. El consejo y seguimiento del pediatra es la mejor forma de constatar la evolución del niño.

El apetito de los niños es variable y los adultos tienen una forma sencilla de controlar su peso a partir de su curva de crecimiento. Es un buen indicador de su estado nutricional, el grado de actividad que manifiestan, el sueño regular, el juego, la relación con sus amigos, etc.

 

Los momentos de máximo crecimiento del niño coinciden también con la época en que es mayor su apetito. Por el contrario, cuando llega un periodo en que el crecimiento se estabiliza, aparecen fases de inapetencia. El organismo, de forma natural, se adapta a sus necesidades.

Loa padres no deben utilizar ningún tipo de presión para estimular el apetito del niño. El alimento no debe ser ofrecido ni como castigo ni como premio. Desde pequeño, hay que convencer a los niños de que una alimentación equilibrada les va a proteger de las enfermedades y les va a ayudar a crecer fuertes y sanos.

El niño debe  incorporarse a la alimentación familiar lo antes posible, porque la imitación es una de las mejores formas de aprender. Así se acostumbrará a comer de todo.

El niño en este periodo (alimentación preescolar y escolar) de la vida comienza a mostrar de manera muy clara sus preferencias y aversiones. Con frecuencia la hora de la comida es una fuente de conflictos. Entre los dos y los cuatro años el niño se vuelve caprichoso para comer, juega con los alimentos, los desperdicia, le encantan las golosinas y come a cualquier hora. Pretende tomar alimento de sabores fuertes, quiere imitar a sus padres, a veces exige comer con refresco. Es una etapa difícil en la que los padres deben adoptar una actitud paciente, pero firme, no dejándose sobornar ni por los mimos, ni por los llantos y pataletas.

Hay alimentos que el niño necesita recibir a diario imprescindiblemente: leche, queso, yogur (en sustitución de la leche, si esta no le gusta o no la tolera)….Hay que saber que estos alimentos son la fuente más rica en calcio, y además, en ellos el calcio se encuentra en las mejores condiciones para ser absorbido y utilizado. El calcio es necesario para que los huesos se formen. Cuando una dieta carece de leche o queso es muy difícil que esta sustancia nutritiva se encuentre presente, por lo que se recurre a suplementos minerales, que el médico aconsejará oportunamente.

Hoy el hábito de consumir leche está mucho más extendido que hace unos años. Los españoles somos más altos, en parte por la mejora general de la dieta, y en especial por la presencia de productos lácteos en la misma. Se han alcanzado unas estaturas superiores a la de los padres.

Diariamente los niños en edad escolar deberían alternar la carne, los huevos y el pescado, pues de esta forma conseguirían un buen aporte de proteínas de alta calidad. Los escolares son reacios a comer pescado, y su consumo es un hábito que do debería perderse.

Los niños en edad escolar  son muy dados a comer bocadillos, y, respetando esta práctica para la merienda, entendemos que no se debe tolerar que abandonen “la cuchara”, que, en definitiva, es la que va  ligada a platos de legumbres, guisos de patatas, sopas, menestras, etc. Porque ellos necesitan tomar alimentos vegetales en cantidad abundante y por supuesto, pan acompañando este tipo de guisos, pero no dedicarse a untar en el pan patés y margarinas, etc., que aumentan las calorías de su dieta sin aportarles los nutrientes que necesitan.

Los niños en edad escolar pueden tomar dulces, bollos y helados; lo que no deben es comerlos en exceso ni hacerlo a cualquier hora del día, sin respetar la distribución de comidas y cayendo en la inapetencia.

La cantidad de alimentos, en términos de raciones, que un niño en edad escolar debe consumir, estará en función de su actividad física y de cómo mantiene su peso correcto. No es bueno que un niño coma menos de lo que su organismo necesita, pero hay que evitar que se convierta en obeso. La obesidad es una verdadera enfermedad, que puede plantear muchos problemas al individuo que la padece

 

3.            ALIMENTACIÓN DEL ADOLESCENTE.

Al llegar a la adolescencia, los chicos y chicas reivindican su autonomía en todos los aspectos de la vida. Se sienten mayores y, como es lógico, la forma de comer también se ve afectada por sus criterios y decisiones. La familia actual es muy tolerante, aunque, al mismo tiempo, enormemente preocupada por la salud de sus hijos. Nuestros frigoríficos y despensas generalmente están bien abastecidos y a la disposición de los chicos, por lo que no les resulta difícil organizarse un plan de comidas a la medida de sus gustos y en la cantidad que les apetece. Lo malo es que no suele responder a las necesidades y exigencias de su salud.

Los padres no siempre pueden controlar el momento de la comida, debido a la organización familiar.

El problema consiste en convencerles de que deben comer aquellos alimentos que convienen a un organismo. Una de las mejores formas es relacionar su alimentación con temas que les preocupan: la estatura, el peso, la piel, el pelo, es decir, su aspecto físico general. Hay que razonar con ellos que estar “picoteando” todo el día, atiborrándose de dulces, refrescos y, cada vez más, de bebidas alcohólicas, comer sólo  alimentos fritos y muy grasos, eliminar las verduras, las frutas, el pescado y las legumbres, contribuye a maltratar su organismo y a empeorar su salud y su aspecto.

En los adolescentes, en especial en las mujeres, hay que tener mucho cuidado para que no se sometan a “dietas de hambre” para reducir su peso en poco tiempo; un peso excesivo, muchas veces imaginario, que puede obsesionarles hasta hacerles caer en la anorexia o falta total de apetito, de graves consecuencias  y difícil recuperación.

La adolescencia es conocida también como la edad del “estirón”, y es precisamente este rápido crecimiento y la maduración general de los órganos, lo que obliga mantener una dieta que contenga variedad de alimentos y en la cantidad adecuada. Si el adolescente no se alimenta bien, su crecimiento no se llevará a efecto por falta de “materia prima”; recordemos que el ser humano depende de los alimentos para desarrollarse.

Hay errores relacionados con la dieta entre los chicos y chicas que practican deportes, errores que  deben ser corregidos: suelen sobreestimar sus gastos energéticos y comen demasiado, aumentan  innecesariamente los alimentos ricos en proteínas, cuando las mejores fuentes de energía son los hidratos de carbono (pan, arroz, patatas…).

Los adolescentes no deben tomar bebidas alcohólicas, pero desgraciadamente en nuestra sociedad el consumo de estas bebidas ha aumentado sensiblemente entre los más jóvenes.

 

4.            ALIMENTACIÓN DEL DEPORTISTA INFANTIL.

Cuando un niño o niña, practica deporte de forma regular, debemos recordar:

v    Que su alimentación ha de ser equilibrada y la cantidad de alimentos consumidos estar en función del tipo de deporte que practique, duración del entrenamiento, esfuerzo físico que requiera y su propio peso corporal.

v    La ración calórica de las chicas deportistas tendrá aproximadamente de un 5 a un 10 por 100 de calorías menos que las de los chicos.

v    La mejor forma de comprobar si la ración de alimentos consumidas es la adecuada es vigilando el peso.

v    Las necesidades de líquido en un deportista son esenciales. Hay que cuidarlas, en especial a temperatura elevadas, y tomar líquido después de un esfuerzo.

v    No se debe hacer ejercicio físico violento después de haber comido.

v    De entre los líquidos recomendados, la leche y los zumos de fruta, sin olvidarnos de la importancia de hidratarnos con agua, antes, durante y después de la actividad física.

 

5.            BIBLIOGRAFÍA:

-                      DEVÍS, J. y PEIRÓ, C. (1992): “Educación física y salud en la escuela”. Ed. INDE. Barcelona.

-                      DURAND, M. (1988): “El niño y el deporte”. Ed. M.E.C. - Paidós. Barcelona.

-                      AMENGUAL PLIEGO, M. (1995): “Manual de la vida sana. Alimentación, deporte y vida sana”. Ed. Estebanz Sanz. Madrid.

 

 

                              

Mª Julia Jiménez Acosta

Maestra especialista en Educación Física.

Licenciada en Ciencias de la actividad física y del deporte.

C.E.I.P. Nuestra Señora de Montevirgen.

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