A. D. E. N. U.

Asociación de Docentes y Educadores No Universitarios

 
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EL OLFATO

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Para que el organismo pueda desarrollar sus funciones de relación, necesita obtener información tanto del ambiente externo, como de su propio cuerpo. La mayor parte de los animales están dotados de un notable repertorio de estructuras sensoriales. Éstas, denominadas receptores nerviosos, constan en su forma más sencilla de un única neurona modificada para desempeñar un papel  sensorial, y un proceso axonal que comunica el resto del sistema nervioso directamente con los efectores (órganos especializados en ejecutar la respuesta elaborada por los centros nerviosos).

 

Los receptores sensoriales pueden estar constituidos por una única célula o por un pequeño grupo. En algunos casos están asociados con estructuras auxiliares para formar órganos: Los órganos de los sentidos.

Probablemente sea el olfato el sentido menos conocido. Esto depende en  parte de la localización de la membrana olfatoria en la parte alta de la nariz, desde donde resulta difícil su estudio. Además, el olfato tienen un carácter bastante subjetivo, entrañando serias complicaciones a la hora de conocerlo, en animales inferiores.

En el hombre, la dificultad aparece , ya que se trata de un sentido bastante rudimentario, (en comparación con otros grupos).

Los receptores olfativos se encuentran situados en una porción especializada de la mucosa nasal pigmentada de amarillo, la mucosa olfatoria, la cual se halla localizada en la parte superior y posterior de las fosas nasales.

Las células receptoras de la sensación del olfato son las células olfatorias, en realidad células nerviosas bipolares, provenientes originalmente del propio sistema nervioso central. Hay cerca de 100millones de estas células en el epitelio olfatorio dispersas entre células de sustentación. El extremo mucoso de las células olfatorias forma un botón llamado vesícula olfatoria, a partir de donde se proyectan muchísimos  cilios (pelos olfatorios) que penetran en el moco que reviste la superficie interna en la cavidad nasal. Éstos que se proyectan,  se cree que reaccionan a los olores del aire y luego estimulan las células olfatorias. Dispersas entre las células olfatorias y la membrana olfatoria hay muchas glándulas de Bowman, que secretan moco en la superficie de la membrana olfatoria.

No se sabe qué es químicamente necesario para estimular la células olfatorias. Sin embargo, se conocen las características físicas de las sustancias que causan estimulación olfatoria ,

En primer lugar, la sustancia debe ser volátil (puede penetrar en las ventanas nasales).

En segundo lugar, ha de ser ligeramente soluble en agua. Y por último, ha de ser soluble en los lípidos, porque los pelos olfatorios y extremos externos de las células olfatorias,  probablemente estén formados  por materiales lipídicos.

Sea cual sea el mecanismo a través del cual son estimuladas las células olfatorias, se sabe que sólo se estimulan cuando el aire penetra hacia arriba en la región posterior de la nariz. Por tanto, la sensación olorosa ocurre físicamente con las inspiraciones, lo cual indica que los receptores olfatorios responden a los agentes volátiles en milésimas de segundo.

Se cree que las células olfatorias reaccionan a estímulos olfatorios generando un potencial de receptor que, a su vez, inicia impulsos nerviosos en las fibras nerviosas olfatorias.

Los receptores olfatorios se adaptan aproximadamente en el 50%, después del primer segundo de la estimulación. Más tarde casi no se adaptan. Sin embargo, todos sabemos (por propia experiencia) que las sensaciones olfatorias se adaptan hasta casi extinguirse en el plazo de un minuto después que una persona penetra en una atmósfera fuertemente olorosa. Puesto que la adaptación psicológica parece ser más rápida que la de los receptores, se ha pensado que parte de esta adaptación, cuando menos, tenía lugar en el sistema nervioso central, al igual que en el caso de las sensaciones gustativas.

Todos lo fisiólogos están convencidos de que muchas sensaciones olfatorias dependen de unas cuantas sensaciones primarias, como ocurre con el gusto (sabores ácido, dulce, amargo, salado).

Hasta aquí no se ha tenido mucho éxito para clasificar las sensaciones olfatorias primarias. Sin embargo, fundándose en pruebas psicológicas y en estudios de potencial de acción en diversos puntos en la vía nerviosa olfatoria, se cree que unos siete estimulantes olfatorios primarios diferentes excitan preferentemente células olfatorias separadas. Estas clases de estimulantes olfatorios pueden caracterizarse como:  alcanforáceos, almizcleros, florales, de menta, etéreos, picantes y pútridos. Sin embargo, no es probable que esta lista en realidad represente las sensaciones primarias verdaderas del olfato, aunque ilustra los resultados de uno de los muchos intentos efectuados para clasificarlas.

De hecho, en años recientes, diversos datos han indicado que puede haber hasta 50 o más sensaciones primarias olfatorias.

 

Se han propuesto dos teorías para explicar la capacidad de los diferentes receptores de responder selectivamente a diferentes tipos de estimulantes respiratorios: la teoría química y la teoría física.

La teoría química admite que receptores químicos en las membranas de los pelos olfatorios reaccionan específicamente con los diferentes tipos de estimulantes olfatorios. La reacción entre el estimulante y la sustancia receptora se supone que aumenta la permeabilidad de la membrana del pelo olfatorio, y ello, a su vez, crea un potencial generador en la célula olfatoria, que generará impulsos en las fibras nerviosas olfatorias.

 

La física, considera que diferencias en las estructuras físicas de las membranas de los pelos olfatorios de las diferentes células olfatorias  permiten que estimulantes olfatorios diversos se adsorban en las membranas de diferentes células olfatorias. Un hecho que confirmaría esta teoría es que muchas sustancias que tienen propiedades químicas muy diversas, pero de forma molecular casi igual, poseen el mismo olor. Esto indica que una propiedad del estimulante es la que rige el olor.

 

Queda claro, que una característica fundamental del olfato es la cantidad de agente estimulante necesario en el aire, para desencadenar una sensación objetiva. Por tanto, esto explicaría que el olfato se ocupa más de descubrir la presencia o ausencia de los olores que de establecer cuantitativamente sus intensidades.

 

 

Autora. Dolores María Osuna Barrero. Profesora de Biología .IES Muñoz Torrero.

 

Fuentes: Fisiología Humana.  Interamericana  McGraw-Hill.

               Fisiología médica. El Manual Moderno, México.