Es evidente que el consumo de energía es necesario para el desarrollo económico y social de todos los países. La energía nos permite tener un estilo de vida que sería imposible si no dispusiésemos de recursos energéticos. Por otro lado el ahorro de la energía y el cambio en el modelo energético actual es necesario así como también lo es el aumentar la eficiencia energética.
Existen importantes razones que deben hacer reflexionar sobre el tema energético, éstas son:
· Agotamiento de las energías no renovables.
· Impactos negativos sobre el medioambiente.
· Inseguridad de abastecimiento energético.
La contribución de las denominadas energías fósiles (gas natural petróleo y carbón) y de la energía nuclear al conjunto de la producción energética es en España de un 94%. Estas energías tienen un ciclo de formación de millones de años, por lo que al ritmo de consumo actual, terminarán agotándose o dejaran de ser económicamente rentables a medio plazo.
El impacto medioambiental es consecuencia del la transformación, transporte y uso final de la energía. El abastecimiento energético, a partir de las energías fósiles, necesita siempre un proceso de combustión, bien en las centrales térmicas, para producir electricidad, o localmente en calderas y motores de vehículos. Esta combustión da lugar a la formación de dióxido de carbono, principal gas de efecto invernadero, y a la emisión de otros gases y partículas contaminantes que dañan la salud. Hay que tener en cuenta que la producción de energía, y su uso, tanto en la industria como en los hogares y medios de transporte, es responsable de la mayoría de las emisiones antropogénicas (causadas por el hombre) de dióxido de carbono.
Las principales emisiones causadas por el consumo de energía son:
· Dióxido de carbono. Procede de las reacciones de combustión. Participa en el efecto invernadero al captar radiación infrarroja que la Tierra emite al espacio.
· Monóxido de carbono. Se produce en la combustión incompleta de la mezcla combustible-aire. Es altamente toxico para el hombre.
· Óxidos de nitrógeno. Reacciones a altas temperaturas entre el nitrógeno y oxigeno presentes en el aire, en los procesos de combustión. Los efectos son la lluvia ácida que produce alteraciones de ecosistemas forestales y acuáticos. Los óxidos de nitrógeno además irritan los bronquios.
· Dióxido de azufre. Procede de la combustión de los combustibles fósiles, debido al azufre que contienen. Generan lluvias acidas y enfermedades de tipo alérgico, irritación de ojos y vías respiratorias.
· Los compuestos orgánicos volátiles. Se encuentran en los gases de escape originados por una deficiente combustión o la evaporación del carburante. Producen efectos cancerígenos, enfermedades de tipo alérgico e irritación de ojos y vías respiratorias.
· Partículas y humo. Se emiten por la mala combustión de los carburantes (sobre todo en motores diesel). Sus efectos son la suciedad ambiental, la reducción de la visibilidad y que afectan a las vías respiratorias.
Desarrollo sostenible
A la vista de los resultados podemos decir que por un lado, la energía es imprescindible para el desarrollo económico y social, y por otro, el consumo y abastecimiento energético en su planteamiento actual comprometen el desarrollo de las generaciones futuras (agotamiento de combustibles, problemas medioambientales de alcance mundial, inseguridad y altos costes de los abastecimientos).
El desarrollo sostenible significa utilizar los recursos naturales de forma tal que se minimicen los impactos ambientales y se favorezca el acceso a los mismos a todos los pueblos y ciudadanos del planeta, en unas condiciones económicas asequibles, sin hipotecar el desarrollo futuro...
Los objetivos del “Plan de Energías Renovables 2005-2010 (PER)” permitirán cubrir con energías renovables al menos un 12 %de la demanda de energía primaria en España en el año 2010
Bibliografía:
Velázquez de Castro, F. y Fernández, María C. Temas de Educación Ambiental en las Ciencias de la vida. Narcea.1998
Guía práctica de la energía. Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía



