Nuestra aproximación a las aulas, consideradas como el núcleo tradicional del ambiente escolar es una aproximación ecológica, en la que destacamos que el aula, como medio escolar es un factor activo en la configuración de las oportunidades educativas. Lo que sostenemos es muy sencillo: los ambientes creados dentro del aula no ofrecen las mismas oportunidades educativas a todos los alumnos/as, de modo que, dependiendo del ambiente creado en el aula, habrá alumnos que tengan más probabilidades de recibir una respuesta educativa adecuada de otros u otras.
A continuación vamos a precisar esta perspectiva ecológica y vamos a ilustrarla con distintos tipos de aulas en lo que no sólo sería algo más que una clasificación, sería un resumen breve de la historia de la escolarización.
El ambiente escolar condiciona y es condicionado por el proceso de enseñanza-aprendizaje. Es por tanto un poderoso instrumento formativo o informativo.
“siguiendo estos planteamientos ecológicos, el aula se configura como el microsistema educativo más inmediato definido por unos espacios, unas actividades, unos papeles a desempeñar y una forma de distribuir el tiempo, unas coordenadas organizativas, etc. Este medio se mantiene como algo constante en el tiempo y es bastante semejante de unas situaciones a otras, así está en buena parte definido institucionalmente, de forma previa a cualquier enfoque original por parte de los profesores”
(Gimeno Sacristán, 1988)
El ambiente escolar posee una gran capacidad para estructurar el currículo, de hecho es un componente activo de gran importancia que obliga a cualquier docente a enfrentarse a él con una gran dosis de realismo. Como afirma Zabalza (1987), es muy importante tomar conciencia de que cualquiera que sean las decisiones que se adopten en este sentido, tienen grandes consecuencias sobre el desarrollo de la actividad en el aula.
En este sentido, uno de los grandes problemas que plantea la organización del ambiente escolar es que las normas que regulan muchos de sus aspectos (horarios, uso de medios, etc.) se consideran, pura y simplemente, como normas administrativas y no normas educativas.
En los que se refiere al espacio escolar, ha existido una diferenciación que ha ocultado la dimensión educativa de las decisiones, y de la que muchos docentes han padecido y padecen sus consecuencias diariamente.
La visión tradicional de la escuela, no sitúa ante el aula como un receptáculo vacío dispuesto para ser ocupado, pero sin más influencia o determinación sobre los sucesos que puedan tener lugar en su interior. En esta visión del espacio escolar como una caja vacía, los medios sólo se encuentran como un añadido, como algo insustancial respecto al propio proceso didáctico. Frente a esta visión, el enfoque ecológico considera al medio escolar como un agente activo.
Esta visión reconoce al entorno dispuesto por el profesor una influencia activa y penetrante en las vidas de niños y profesores a lo largo del día escolar. En los procesos de enseñanza y aprendizaje, el entorno físico dispuesto por el docente posee dos funciones: proporciona el lugar para el aprendizaje y, al mismo tiempo, actúa como participante en la enseñanza y el aprendizaje.
Fuente: Rintoul, K. y Thotne, K. (1982): Organización abierta en el centro escolar. Madrid. Anaya.
F.D.O: María del Carmen Portillo González
DNI: 33.976.793 – C
Psicología y Pedagogía



