Aunque en realidad, no hace falta recurrir a los ovnis, ni a los expedientes X para asombrar nuestra mente, pues la realidad en la que vivimos, si llegamos a conocerla, nos proporcionaría, motivo suficientes para la admiración.
¿Por qué entonces, no nos sorprende?
¿Por qué se venden más libros de astrología que de astronomía?
Pues quizá, tal vez, porque la incredulidad no se vence con la ciencia reduccionista de un grupo de iniciados, supeditados en buena medida al mercantilismo salvaje. Tal vez se venza con la seducción que utilizan el arte y la poesía.
Al hacer ciencia, la objetividad no debe impedir que el protocolo experimental y la demostración sean elegantes, que el descubrimiento científico sea potencialmente salvador, reparador...que el conocimiento científico sea generoso y gratuito. Tal vez así el descubrimiento científico y la experimentación logren atrapar y sugestionar del mismo modo que el simbolismo mágico...
De la unión entre la actividad técnica y el conocimiento científico surge la moderna tecnología, cuyos productos transforman las condiciones de vida de la sociedad en que vivimos al intentar dar soluciones prácticas a los problemas cotidianos.
Para ello, organiza y dirige la investigación cinética en torno a las aplicaciones de los conocimientos cien tíficos, de manera que la tecnología, al producir y mejorar nuevos objetos, procedimientos y sistemas de producción, modifica también los ambientes naturales, y plantea nuevos problemas e interrogantes cuya solución requiere, a su vez, nuevos conocimientos científicos.
Esta actividad de investigación, desarrollo científico y tecnológico está condicionada por la sociedad en la que se lleva a cabo. A lo largo de la historia se han acumulado un conjunto de saberes, observaciones y explicaciones de los fenómenos naturales, investigados a veces en condiciones precarias y con peligro de perder la vida, que han servido de punto de partida para la construcción de nuevos conocimientos por las generaciones siguientes .Al mismo tiempo, la actividad científica y tecnológica han provocado importantes transformaciones económicas y sociales y, con frecuencia drásticas alteraciones ecológicas en el medio ambiente, generándose la contaminación, la sobreexplotación, y el agotamiento de importantes recursos naturales del planeta.
De ahí, que la ciencia y con ello la Biología, la técnica y la sociedad sean tres vértices interdependientes de un triángulo, cuya interacción modela actitudes, creencias y valores provocando importantes transformaciones en el tejido social.
La nueva sociedad es, tal vez, más confortable para una parte de la humanidad, pero el desarrollo tecnológico y científico mantiene o incluso aumenta las antiguas lacras , enfermedades, hambre y miseria en grandes áreas del planeta.
Día a día asistimos a una revolución tecnológica que probablemente marcará el destino de la humanidad en las próximas décadas. De todas, las tecnologías actuales (informática, robótica..), la moderna biotecnología, sin lugar a dudas, ocupará un lugar destacado en la nueva transformación de la sociedad.
La posibilidad de manipular el genoma y de identificar la naturaleza de todos nuestros genes, el buen o mal uso que pueda hacerse de esta información, la aparición de genes y de seres vivos patentados propiedad de las empresas biotecnológicas, la posibilidad de curar diversas enfermedades mediante terapia génica o la producción de alimentos y fármacos por medio de organismos con el genoma modificado, plantea nuevos problemas éticos, jurídicos y económicos de una envergadura no conocida por ninguna de las generaciones que nos han precedido.
A pesar de sus aspectos positivos, las modernas biotecnologías tampoco serán la panacea universal ni el remedio contra todos los males.
No pueden comprenderse correctamente las características de ningún nivel de organización biótico si no se consideran las estrechas relaciones que mantiene con el resto de los niveles.. Por ello, se presentan numerosos y graves problemas cuando los científicos, incapacitados por una especialización miope o atendiendo a intereses particulares o de grupo, intentan resolver determinados problemas ambientales, de salud, etc..actuando sólo componentes de un único nivel de organización, sin tener en cuenta su posición respecto al conjunto y las intrincadas y, a veces, desconocidas relaciones que existen entre ellos.
Esta estrechez de miras y el predominio exagerado de los criterios de rentabilidad económica han sido causas de que no siempre las aplicaciones tecnológicas de la biología hayan alcanzado el fin deseado.
Ya que el campo de la Medicina es testigo de los mayores triunfos de la tecnología biológica, puede utilizarse como ejemplo significativo de que ciertos triunfos comienzan a sonar a hueco.
Como ejemplo, el uso masivo e incontrolado de los antibióticos. Este hecho, no sólo no elimina los últimos vestigios de las enfermedades infecciosas, sino que es la causa de la evolución, a través de la selección natural de una descendencia de organismos patógenos altamente resistentes.
Por otra parte, el uso generalizado de potentes insecticidas ha favorecido el desarrollo de insectos resistentes a estos productos químicos. Además, por sus efectos acumulativos (DDT) o de otra índole, han provocado una cadena de efectos secundarios perjudiciales para otros organismos.
Aún así se considera que en ambos casos -antibióticos e insecticidas- el problema debería estudiarse de un modo más amplio , teniéndose en cuenta a todos los niveles de organización.
Autora: Dolores María Osuna Barrero. Profesora de Biología/ Geología del IESMuñoz Torrero. Cabeza del Buey.
Fuentes: Ciencias de la Naturaleza.Ed.Santillana.
Biología 2 bachillerato. Ciencias de la Naturaleza y la Salud. Editorial bruño.



