Suele ser común, en clase de botánica, la aparición de términos como: corola, espermafita, cáliz, albumen...para referirse a un grupo específico de plantas denominado angiospermas.
Pero ¿qué sabemos de ellas? ¿qué características más significativas podemos encontrar cuando ahondamos en su estudio? ...
Éstas cuestiones quedarán resueltas a lo largo del presente artículo, donde se abordarán los elementos más relevantes de este grupo y se tratarán de resolver las dudas más frecuentes, que aparecen tras su estudio en clase.
Par comenzar, detallar que son las angiospermas un grupo de espermafitas, constituido por unas 275.000 especies que aparecieron hace unos 100millones de años, en el final del Mesozoico, y que han alcanzado durante la era geológica actual su máxima expansión y desarrollo.
Destacarán por su enorme variabilidad, lo que les ha permitido especializarse y adaptarse con éxito a todos los ambientes presentes en la Tierra.
Poseen una organización cormofitica, por lo que presentarán tejidos que, al asociarse, darán lugar a órganos vegetales ( raíz, tallo, hojas, flores, etc..).
Sus órganos reproductores se localizarán en unas estructuras denominadas flores.
Éstas podrán ser unisexuales, si sólo contienen órganos reproductores de un sólo sexo, o bisexuales (hermafroditas), si contienen órganos de los dos sexos.
La polinización en ellas puede ser anemógama (por el viento) o entomógama (por insectos). Tras la fecundación se formará la semilla, en donde se halla el embrión rodeado por el albumen (tejido nutritivo). Las semillas se localizan en el interior de un fruto originado al madurar las paredes del ovario.
Si presentan un elemento que las singulariza, éste es, sin lugar a dudas, la flor. Funcionará como órgano reproductor y estará constituida por un tallo modificado cuyas hojas, agrupadas en cuatro verticilos, también se han transformado y han dado lugar al periantio, constituido por dos verticilos florales estériles: androceo y el gineceo.
Así pues una flor se halla constituida por los siguientes elementos:
-Pedúnculo floral, que une la flor al tallo. Si falta, la flor se denomina sentada.
-Receptáculo floral, que es la zona ensanchada del final del pedúnculo, en donde se insertan los verticilos florales.
-Cáliz, o primer verticilo floral, formado por lo sépalos, generalmente de color verde y de función protectora. Si la flor presenta los sépalos soldados, se denomina gamosépala; si aparecen libres, se llama dialisépala; y si carece de ellos, asépala.
-Corola, o segundo verticilo floral, está formada por los pétalos, generalmente de vivas coloraciones. En su base pueden presentar nectarios, que son órganos productores de sustancias azucaradas y de olor penetrante. La función de los pétalos es facilitar la polinización, atrayendo a los insectos y a pequeños pájaros.
La flor será apétala si careciese de pétalos. Si éstos aparecen soldados, gamopétala; si se presentan independientes unos de otros, dialipétala.
-Androceo o aparato reproductor masculino es el tercer verticilo floral. Está formado por los estambres, que presentan un largo filamento, en cuyo extremo se encuentra una antera divida longitudinalmente en dos cámaras o tecas. Su función es producir los granos de polen .
En el interior de cada teca hay dos sacos polínicos que albergan cientos de células madre.
Cada una sufrirá una meiosis en la que se producirán cuatro células haploides, las cuales, al madurar, originarán los granos de polen o microsporas.
El grano de polen presenta dos cubiertas, la exina (capa externa rugosa y dura, constituida por cutina), y la intina, capa interna de celulosa. Ambas protegen a una célula que, al germinar, dará lugar al gametofito masculino (tubo polínico).
-Gineceo, pistilo o aparato reproductor femenino es el cuarto verticilo floral. Está formado por uno o varios carpelos.
El pistilo presenta tres regiones: el estigma o zona superior, que posee rugosidades donde se fijan los granos de polen, el estilo o columna, y el ovario o zona inferior dilatada, en cuyo interior se encuentran los óvulos.
Su función es producir y contener el gameto femenino u oosfera.
Los óvulos poseerán dos tegumentos protectores: la primina y la secundina, que presentan un orificio o micrópilo, por el que se accede a la zona interior, llamada mucela, en donde se encuentra la célula madre, que por meiosis originará cuatro células haploides o macrosporas.
Tres de éstas desaparecerán y la cuarta sufrirá una serie de cariocinesis que originarán una célula con ocho núcleos; seis de ellos sufrirán a su vez una citocinesis, rodeándose de citoplasma y membrana , dando lugar a seis células, una de las cuales es el gameto femenino o oosfera, que se situará en la parte próxima al micrópilo, acompañada de dos células que reciben el nombre de sinérgidas.
Las otras tres células, denominadas antípodas, se sitúan en el polo opuesto del saco embrionario.
Los dos núcleos restantes se unen y originan un núcleo diploide, que recibe el nombre de núcleo secundario.
Si la flor presenta un pistilo formado por carpelos soldados será gamocarpelar, si aparecen libres, será dialicarpelar.
La polinización será pues, el desplazamiento del grano de polen desde la antera (donde se ha formado) hasta el estigma del pistilo.
Existirá polinización directa o autopolinización, cuando el grano de polen es transportado desde un estambre a un pistilo de la misma flor.
Si el grano de polen es transportado hasta el pistilo de otra flor, hablamos de polinización indirecta o cruzada.
Los granos de polen son transportados básicamente por el viento y por insectos.
Las angiospermas, al igual que el resto de cormofitas, presentan un ciclo vital diplohaplonte (con alternancia de generaciones), en el que la fase de gametofito apenas contiene unas pocas células y la fase de esporofito está extraordinariamente desarrollada.
Tras su desarrollo se obtendrá el fruto.
Éste alojará en su interior a la semilla, otorgándole protección y favoreciendo su dispersión.
Si la semilla cae al suelo y encuentra las condiciones favorables, germinará; es decir, el embrión sale de su vida latente y empezará a crecer originando la planta (esporofito).
En la época adecuada, la planta desarrolla más órganos reproductores (flores), en cuyo interior se inicia una nueva fase de gametofito.
En cuanto al fruto, recordar que se origina por desarrollo del ovario, una vez que se ha producido la doble fecundación.
Consta de las semillas y de una envoltura denominada pericarpio, que presenta tres capas: el epicarpio, o carpa externa (conocida como piel del fruto), el mesocarpio o capa media (representa la parte carnosa del fruto), y el endocarpio o capa interna (leñosa y que rodea a la semilla).
Según el tipo de pericarpio, los frutos pueden ser secos o carnosos.
Para finalizar este pequeño glosario esclarecedor de términos, detallar que la diseminación de la semillas de los frutos puede ser anemócora (si se debe al viento), zoócora (si la realizan los animales), e hidrócora, si se produce gracias al agua.
En algunos casos los frutos (al abrirse), arrojan lejos a las semillas, como por ejemplo, el pepinillo del diablo.
Autora: Dolores María Osuna Barrero. Profesora de Biología en el IES Muñoz Torrero. (Cabeza del buey).
Fuentes. Biología 2bachillerato. Editorial bruño.
Ciencias Naturales. Editorial Santillana.



