Desde luego es indiscutible que aunque su fama de futbolista sea por muchos puesta en duda, no hay que negar lo evidente, el chico está de muy buen ver y prueba de ello es la gran expectación que levanta donde quiera que valla y el revuelo que están ocasionando las fotografías en ropa interior como imagen de una marca publicitaria.
Todo lo que toca por muy insignificante que sea se convierte en oro. El otro día leí en el periódico el mundo que una de sus fans en China había pagado hasta 300 euros por un pijama que había utilizado Beckham en una noche de hotel, hay alguien que incluso han pagado por una patata frita que se le ha caído al suelo. ¡ Desde luego la “devoción” de algunas personas puede incluso llegar a ser obsesiva y enfermiza!
Por lo tanto las marcas más prestigiosas se disputan su patrocinio, de lo cual tanto David como su esposa Victoria están sacando un tremendo partido, alcanzando cifras vertiginosas por cualquier anuncio publicitario que hagan. ¡Así como para no tenérselo creído!
Su fichaje por el equipo americano ha conseguido que las gradas del estadio se llenen como nunca y que las ventas de camisetas con el número 23 se disparen.
Debemos recordar que hace años cuando se anunció su fichaje por el Real Madrid, también se empezaron a vender camisetas como churros. Durante un tiempo, claro.
Por lo visto, desde que se dio la noticia del fichaje, el club ha recibido una auténtica avalancha de solicitudes para hacer las pruebas de selección del club. Jugadores profesionales y aficionados de todo el mundo ahora quieren jugar junto a Beckham en la Major League Soccer: de Japón, Inglaterra, Irlanda, Holanda, Alemania y hasta de Nigeria.
Actualmente, el soccer no está entre los deportes más populares de los EEUU, está por detrás del fútbol americano, el baloncesto, el béisbol y el jockey sobre hielo.
Aunque estando Beckham allí, probablemente el fútbol pase a ser uno de los deportes favoritos de los americanos, visto lo visto todo es posible ¿no crees?.
Miriam Santiago Morales
Profesora de Filología Inglesa



