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Home Enseñanza del extranjero ¿ES DIFÍCIL PRONUNCIAR OTRO IDIOMA?

¿ES DIFÍCIL PRONUNCIAR OTRO IDIOMA?

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El aprendizaje de una lengua extranjera es un proceso sumamente complejo. En un entorno donde la lengua materna ofrece pocas posibilidades de exposición a la segunda lengua, el alumno se enfrenta con muchas dificultades al intentar adquirir la lengua inglesa, en nuestro caso particular. En lo que respecta a la pronunciación y a la entonación, estas dificultades comprenden diferentes aspectos: desde el físico, adecuar los órganos de fonación para la producción de los nuevos sonidos, hasta el intelectual que va desde discriminar los sonidos distintivos del inglés hasta comprender y analizar el discurso. Este proceso se torna más difícil cuando no se inicia a temprana edad o en un entorno lingüístico donde la inmersión total de la segunda lengua no es posible. Al aprender específicamente el idioma inglés, el alumno percibe no sólo sonidos diferentes a los de su propio idioma, sino también diferente  ritmo, acento y entonación.

El entrenamiento adecuado para este aprendizaje consiste en hacer que el alumno adquiera nuevos hábitos de pronunciación. Según Daniel Jones (1967), las dificultades que el alumno encuentra al intentar aprender a hablar un idioma se pueden resumir en cinco aspectos:

 

1.     Reconocer los sonidos de la segunda lengua.

2.     Producirlos.

3.     Usarlos adecuada y correctamente en cuanto a su distribución en el habla concatenada.

4.     Usarlos adecuadamente en cuanto al acento, ritmo y entonación.

5.     Concatenar los sonidos en una secuencia.

Tradicionalmente,  la enseñanza de la pronunciación y entonación se concentró durante años en la articulación de sonidos e imitación de modelos, resultando una práctica descontextualizada. Afortunadamente, en las últimas décadas, nuevas investigaciones han favorecido la implementación de mejoras pedagógicas.

Es frecuente la idea de que el adulto y el niño aprenden a distintos ritmos, especialmente en cuanto a la adquisición del lenguaje. Mucho se ha hablado y se habla acerca de la plasticidad del cerebro joven y de la rápida absorción de los niños, tanto en el aspecto emocional como en el social, permitiendo así una mayor apertura  a la influencia del idioma. Babieri el al (1996) afirman que en todas las edades se encuentran niveles intelectuales altos, éstos no son del  dominio exclusivo de los niños. Las diferencias individuales en la inteligencia existen en todas las edades, pero aparentemente aumentan con la edad. Fernádez Lópiz (1995) también considera que la inteligencia tal y como la consideran los tests de inteligencia parece disminuir con la edad. Si bien los adultos pueden llegar a demostrar ciertas habilidades cognitivas superiores a la de los jóvenes, como por ejemplo resolver problemas abstractos, estos  últimos llegan a adquirir un acento aceptable en el campo de la pronunciación de un idioma extranjero.

 

En general, se le atribuye a los niños una  facultad innata de adquisición para el idioma materno (Chomsky, 1965). Sin embargo, no podemos hablar de un éxito rotundo en el aprendizaje de una

 

segunda lengua por parte de un adulto no nativo, en lo que se refiere al acento, a la entonación o a la habilidad de percibir sutilezas lexicales o gramaticales.

En el aprendizaje de una segunda lengua, los adultos por lo general se muestran reticentes a modificar su pronunciación. Esta resistencia aumenta con la edad, algunos, aún hablando aceptablemente un idioma extranjero, delatan su origen a través de su pronunciación, ya que ellos retienen un acento distintivo con las características fonéticas de su lengua materna. En otras palabras, considerando las variables que intervienen en el aprendizaje de una segunda lengua podemos afirmar que no todos los adultos tienen la misma actitud en perder o modificar sus acentos. Algunos factores pueden influenciar su postura acerca de la pronunciación, y por consiguiente, llevarlo a asumir el compromiso de mejorarla.

 

Al factor de la edad, podemos  el de los sentimientos por la cultura extrajera (Schumann, 1986). Los rasgos de la personalidad también determinan la motivación del alumno. Aquél que se integra a una clase con el propósito de participar y comunicarse estará sin duda más interesado en comunicarse, en expresar y compartir ideas que en pronunciar correctamente. Por el contrario, un individuo cuyo objetivo es hablar con corrección preferirá ésta sobre la fluidez. Celce Murcia considera que las variables que impiden o facilitan la adquisición de una pronunciación similar a la de un nativo son: la lengua materna, la edad, la exposición a la segunda lengua, la identidad, la habilidad fonética innata, la actitud, la motivación y el interés por la pronunciación.

 

Las demandas afectivas que el aprendizaje de una lengua en general, y la pronunciación en particular imponen a un individuo adulto pueden afectar el desarrollo del aprendizaje impidiendo el progreso del alumno. Selinker (1972) llama fosilización a este fenómeno y sostiene que puede observarse en algunos alumnos cuyo nivel de competencia comunicativa sea aceptable aunque su gramática no se asemeje  a la de un nativo. No obstante, a pesar de estas limitaciones, ciertos alumnos pueden lograr ciertos niveles de competencia lingüística, siempre que cuenten con el debido tiempo, la exposición adecuada a la  lengua, el esfuerzo, la motivación y el entorno de aprendizaje adecuado.

Uno de los métodos tradicionales para enseñar la pronunciación y la entonación del inglés es el de presentar oraciones y corregirlas a través de la imitación, por ejemplo, ejercicios de repetición, que incluían desde sonidos aislados a frases y oraciones de mayor complejidad lingüística. La entonación y también se enseñaba de esta manera, haciendo escuchar al alumno una variedad de tonos que luego eran practicados en oraciones fuera de contexto. Poco a poco, se confrontaba al alumno contextos donde todos los elementos aparecían combinados, aumentando la extensión y el grado de dificultad de la tarea ( O’ Connor y Arnold, 1963). Se consideraba que el significado estaba asociado a la función gramatical y relacionado a las actitudes del hablante.

 

Por el contrario el objetivo más reciente ha sido la enseñanza de la fonética de una manera general, integradora, con el propósito de lograr que hablante y oyente manejen el discurso oral de una manera comunicativa. Dándole una mayor importancia al contexto. Numerosos lingüistas, consideran la entonación como una función del discurso y por lo tanto se necesita un análisis de entonación distinto de que se emplearía en un enfoque sintáctico y semántico.

 

Bibliografía

 

 

Allen, W 1954 Liwing English Speech. Longman. Londres

Barbieri, R y otros 1996 Educación en la Vejez. Universidad Nacional de Córdoba. Córdoba

Bradford, B 1988 Intonation in Context. Cambridge University Press Cambridge.

Brazil, D.; M. Coulthard y C. Johns 1980 Discourse Intonation and Language Teaching. C.N. Candlin (ed). Longman. Londres .

Chomsky, N 1965 Aspects of the theory of Syntax. MIT Press. Cambridge, Massachussets.

Selinker, L.1972 Interlanguage. International Review of Applied Linguistics

 

 

 

 

 

 

 

Miriam Santiago Morales

Profesora de Filología Inglesa