A veces, suele ocurrir lo contrario, es tanta la ansiedad que algunos estudiantes acumulan que pierden toda la capacidad de concentración. Este efecto negativo se ve incrementado porque el estudiante no quiere dejar de estudiar, sabe que necesita más tiempo para aprenderse la materia, pero el temor de no aprendérsela en un tiempo limitado le produce un aumento de la ansiedad, en ocasiones llega hasta ser enfermizo.
La obsesión es tal, que el mero hecho de saber que tienen un examen les ponen los pelos de punta, no son capaces de conciliar el sueño, no desconectan, a menudo padecen de jaqueca, a veces se les repite el mismo sueño: ven que están en el examen y que todas las preguntas les suenan a chino, es tanta la impotencia que sufren que muchos de ellos de despiertan sobresaltados.
Por lo tanto este exceso de ansiedad y nerviosismo es contraproducente, no sólo te impide seguir el ritmo de estudio sino que también puede producir bloqueos mentales, la famosa frase “me he quedado en blanco” en un examen
es consecuencia de un exceso de nerviosismo y en algunos casos de estrés, para ello es bueno salir, desconectar, divertirse y pensar en otra cosa, ya que en muchas ocasiones las horas de estudio no están directamente relacionados con la eficacia llevada a cabo en un examen.
La ansiedad ante un examen se encuentra íntimamente relacionada con el tipo de personalidad del individuo que la sufre. La ansiedad se convierte generalmente para todo estudiante en su íntimo compañero en épocas de exámenes, para algunos esto se alarga durante todo el curso. No lo abandona ni a sol ni a sombra, lo que por supuesto irá en perjuicio de sus propios resultados.
Esta ansiedad lo que hace es que estos estudiantes se conviertan en sus peores enemigos. Más que concentrarse en su propio examen, lo que hacen es desconcentrarse por la preocupación y autocrítica. Lo único que hacen es enviarse mensajes negativos con lo que más que controlar su nivel de ansiedad lo van aumentando paulatinamente, quizá de una forma inconsciente pero siempre en perjuicio de uno mismo.
El modo de enfrentarse a este problema varía según los casos. A veces se trata simplemente de aprender nuevos hábitos y sistemas de estudio, aprender diferentes sistemas de relajación que me ayuden a controlarme, o aprender a enviarnos a nosotros mismos mensajes que nos motiven y tranquilicen, y que en ningún caso tengan un efecto contrario.
Miriam Santiago Morales
Profesora de Filología Inglesa



