A. D. E. N. U.

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Home Geografía e Historia EL NEOLÍTICO EN EL PRÓXIMO ORIENTE. FUENTES ARQUEOLÓGICAS.

EL NEOLÍTICO EN EL PRÓXIMO ORIENTE. FUENTES ARQUEOLÓGICAS.

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A lo largo de la exposición vamos a tratar un proceso de larga duración por el cual comunidades humanas hace aproximadamente unos 12000 años, inician unas transformaciones en todos los ámbitos que llevan al ser humano a lograr un notable dominio del medio físico. Esto se logra a través de desarrollo tecnológico y de una organización y cohesión interna de las comunidades que les permitan lograr una evolución-no lineal, naturalmente-continua.

El desarrollo tecnológico, aparece definido en sus inicios por dos cambios trascendentales; el paso a una economía productora y el control de los procesos metalúrgicos. Con estos cambios, las comunidades humanas se encontrarán en disposición de ejercer un amplio control sobre la naturaleza, control marcado por su capacidad de alterar voluntaria y controladamente el medio. Nos estamos refiriendo a la agricultura y a la domesticación de animales, control de las propiedades del fuego, de la cocción y del conocimiento de la naturaleza circundante; es decir, el Neolítico y su desarrollo posterior.

La cohesión del grupo se logrará mediante el afianzamiento de los lazos entre los componentes del mismo. La dependencia mutua en temas de economía, religiosidad, defensa, etc traerá consigo la aparición de unos lazos de interdependencia, cada vez más complejos, que harán necesaria la creación de mecanismos capaces de sobrevivir a las generaciones, capaces de perpetuar normas y marcar pautas de actuación, en definitiva dando lugar a la aparición de la vida urbana.

 

Vamos a ver este proceso, referido al Próximo Oriente tal y como pide el enunciado del tema, siguiendo una triple estructura metodológica, esto es; sincrónica-evolución en el tiempo histórico-; sincrónica-coyuntura-; y sistemática-análisis de los diferentes aspectos que se interrelacionan en la realidad histórica-.

 

Veámoslo:

 

El término Neolítico fue acuñado en 1856 por J. Lubbock para denominar una fase cultural caracterizada por la aparición del pulimento de la piedra frente a la simple talla, propia del paleolítico. Fue por lo tanto un elemento material el que permitió diferenciar por primera vez esta nueva etapa. 

 

Actualmente, sin embargo, se considera que éste y otros adelantos técnicos no son en realidad más que una consecuencia del factor de cambio, consistente en el establecimiento de nuevas relaciones entre el hombre y el medio ambiente. 

 

Hasta ese momento, las comunidades humanas se habían visto obligadas a practicar la caza, la pesca o la recolección con vistas a su supervivencia, mientras que ahora serían capaces de producir sus propios alimentos. Es el paso de una sociedad depredadora a otra productiva. 

 

Este cambio de una economía depredadora a otra productora es lo que Gordon Childe denominó " Revolución Neolítica " (1930) (ver su obra El origen de la civilización ) se asienta sobre dos bases fundamentales; agricultura y ganadería. El concepto de revolución ha caído posteriormente en desuso al observar que la transformación es gradual y progresiva, aunque el cambio que designa constituye una de las más trascendentes de la evolución humana. No obstante y reformulado el término neolítico se ha mantenido sobre otras terminologías como la de Ch. Chard El hombre productor- agricultor o la de G. Clark de Prehistoria secundaria.

 

Las  explicaciones de las transformaciones asociadas al período del Neolítico han ido evolucionando con la propia historia de la investigación, desde posiciones puramente evolucionistas simples, propias de la ciencia del siglo XIX, hasta mostrar la complejidad del fenómeno y de las condiciones en que se producen. Las diferentes investigaciones han coincidido en el análisis de los factores que intervienen desde una perspectiva teórica: los recursos de subsistencia, la población y la organización para la explotación de los mismos. Asimismo han hecho especialmente hincapié en el estudio de la variable recursos, privilegiado los supuestos de la domesticación como resultado de una intensa interrelación del hombre con el medio natural, más que en los aspectos propiamente culturales o sociales. Recientemente las interpretaciones se han orientado hacia las variaciones demográficas de la población como causa explicativa general y determinante.

 

En efecto, G. Childe ( a quien corresponde el origen de la visión más compleja del Neolítico, que superaba la establecida en el siglo XIX sobre las mejoras tecnológicas continuas que se correspondían con el ascenso lineal de la especie humana - idea de progreso- ) atribuyó este cambio a mutaciones climáticas, es decir, a la progresiva desertización del Próximo Oriente ( lo que también explica para Childe que sea ahí primero donde se produzcan los cambios ) en el Holoceno - tras las glaciaciones-  sería un factor decisivo en la transformación de los modos de vida. Esto provocó la yuxtaposición de animales, plantas en zonas favorables para la vida, como los oasis - es la también denominada teoría del oasis- , dando pie a una nueva simbiosis de la agricultura y la domesticación. El  hombre, se ve obligado a cambiar sus estrategias de obtención de alimentos, con vistas a preservar el medio, del que ahora depende en mayor grado-reducido ecosistema-. El clima determina el cambio cultural.

 

Con posterioridad a la segunda guerra mundial, y dentro del marco de renovación que experimenta la arqueología en la década de los años cincuenta, el investigador del Oriental institute of Chicago, R. J. Braiwood,  plantea una renovación de las tesis de Chile, configurando la denominada teoría de las zonas nucleares- también Peake y Fleure-. La necesidad de una confrontación empírica de la explicación del oasis de Chile motiva una investigación sobre el terreno con el primer gran proyecto de tipo interdisciplinario que actúa en la zona del Próximo Oriente. Los aspectos del conocimiento de tipo naturalista confieren un nuevo marco interpretativo al definir una serie de premisas importantes, en parte aún válidas actualmente. Se trata de la definición de un marco paleoclimático y ecológico en el cual se observa la inexistencia de variaciones bruscas importantes en el cambio del pleistoceno/Holoceno. La ausencia de variaciones climáticas y, por tanto, de vegetación - confirmados por los estudios paleobotánicos de Butzer, Van Zeist, Andrews o Wright-  orientan la investigación hacia los ecosistemas donde se hallan distribuidas las especies animales y vegetales domesticables. El resultado es la definición del área del creciente fértil como la zona nuclear donde se producen las transformaciones económicas y socioculturales. Esta concepción teórica expone principalmente cómo y dónde se produce el cambio pero no explica, satisfactoriamente, el por qué se produce. Braidwood remite las causas últimas del cambio a las cualidades intelectuales del ser humano, es decir, apela a la tendencia natural del hombre hacia una evolución de tipo progresivo y a la adquisición de un nivel cultural determinado.

 

Las nuevas orientaciones en la arqueología de los años sesenta, enmarcadas en el movimiento de la New Archeology, provocan un cambio en las orientaciones de la interpretación, desarrolladas por investigadores como Flannery o Binford, discípulos de Braidwood. La renovación teórica de estos autores incide en el desequilibrio entre población y recursos como origen de la economía de subsistencia. En efecto esta teoría, denominada teoría del desequilibrio o de las áreas marginales (también se puede encontrar aludiendo a los estudios de Flannery como Teoría del "marco Auxiliar"), formula una interpretación según la cual se produce una ruptura en el equilibrio entre crecimiento demográfico y medios de subsistencia, forzando una transformación que no se realiza en las propias áreas de los vegetales y animales domesticables, sino en las zonas periféricas de los mismos. En términos generales, estos autores observan que proceso se inicia con los últimos cazadores-recolectores. La economía de amplio espectro por ellos practicada y las variaciones ecológicas surgidas en el Holoceno-cambios en el nivel del mar, citados por Binford- implican una progresiva integración entre recursos domesticables y grupos humanos en ciertas zonas, lo que significa la intensificación del hábitat y del sedentarismo en determinados sectores. La ruptura del equilibrio recursos-población en estas zonas privilegiadas implica a su vez movimientos de poblaciones hacia las regiones periféricas, llevándose especies en vías de domesticación. Es en estas áreas marginales donde la interdependencia entre estas especies y el hombre se acentúa, apareciendo la domesticación. (Modelo de desequilibrio).

 

La  tesis de Cohen en su obra La crisis alimentaria en la Prehistoria, formulada en la mitad de los setenta, ofrece una novedad importante al tratarse de una teoría que pretende tener un alcance general de la explicación del origen de la agricultura a nivel mundial, al observar que la aparición de las primeras transformaciones económico-sociales en los distintos lugares de evolución primaria-Próximo Oriente, Mesoamérica...-presentan un paralelismo y una sintonía que aplican la búsqueda del factor subyacente que actúa en todas ellas. Para este autor el denominador común es la presión demográfica. La presión demográfica explicaría la adopción de la agricultura desde una perspectiva temporal y geográfica amplia, considerando que el crecimiento de la población ha ido constante. El examen a escala amplia permite observar la existencia de un crecimiento regular de los grupos de cazadores-recolectores, cuyos excedentes demográficos son canalizados mediante la expansión territorial. La expansión territorial se trata de una posibilidad limitada para el régimen económico de la caza-recolección, amenazando el equilibrio establecido de explotación de los recursos. El autor establece que, por esta causa, a finales del pleistoceno la situación demográfica general es de saturación con respecto a un modelo económico determinado. La solución para mantener la pervivencia de los grupos está en la variación de la estrategia global de subsistencia y en la variación de los patrones culturales. Se trata de la única alternativa posible, el inicio del aumento artificial de las plantas dentro del radio de recolección de los grupos, mediante la aplicación de una o más técnicas cuya unión constituiría la agricultura.( Modelo de desequilibrio).

 

El modelo de B. Bender incide  en una propuesta interpretativa que pone énfasis en la organización social de los grupos de cazadores-recolectores como generadora de conflictos internos motivadores de un cambio en el modelo de subsistencia. Esta autora analiza, utilizando los esquemas y la terminología de la antropología social en las sociedades de bandas de baja productividad y la necesidad de la que creación de un excedente para alcanzar los requisitos, la necesidades y las obligaciones sociales derivadas de la relación entre las diferentes bandas. La aparición de una producción intentarían conlleva el surgimiento de problemas de reparto dentro del grupo y una mejora técnica que es destinada directamente a una mayor integración entre los grupos y a una mayor y circulación de bienes. Esto provocará una intensificación de la producción en el propio marco de la caza-recolección o la adopción de la agricultura. (Modelo de desequlibrio).

 

En otra dirección explicativa se sitúa J. Cauvin, teniendo su análisis a la región de Oriente Próximo como ejemplo de neolitización primaria y desarrollando unos postulados derivados y en contraste con la investigación empírica que se ha desarrollado en esa zona. El análisis del registro material de la zona excluye, según este autor, los modelos de desequilibrio, tanto aquellos que ven en el medio ecológico el motor del cambio como los que consideran la presión demográfica la causa directa de la adopción de la agricultura. Cauvin examina detalladamente el carácter progresivo de la transformación reconstruyendo la sucesión cronológica de los cambios: la aparición de la aldea recolectora al aire libre, la transformación del sistema ideológico, reconocido en el registro por una nueva simbología en los ritos y en el arte (dualidad diosa madre-toro), la promoción de subsistencia y las transformaciones tecnológicas, con carácter comprensivo, principalmente en las últimas etapas. Para este autor, el cambio en la actitud socioeconómica es el resultado, en último término, de la progresiva transformación cultural y mental realizada por unos grupos que han sufrido una transformación ideológica colectiva-revolución simbólica-, que precede a las nuevas prácticas económicas.

 

Sea  como fuere ( hemos visto como la razón que impulsó al hombre de finales del periodo glaciar a abandonar su existencia de cazador-recolector sigue siendo objeto de debate), la transformación de las bases económicas se manifiesta (siguiendo a González Wagner en su obra El Próximo Oriente Antiguo), como hemos señalado, en diferentes campos- hábitat, producción de subsistencia, tecnología...). En efecto, la economía de las poblaciones neolíticas se basa principalmente en el cultivo de diversas plantas que permiten obtener buenas cosechas y por tanto, asegurar la alimentación de la comunidad. En la zona del Próximo Oriente los cereales desempeñan un papel fundamental en este sentido, ya que ofrecían buenas condiciones de rentabilidad, no necesitando excesivo cuidado, resistiendo un tiempo considerable almacenado y contribuyendo de forma importante a la nutrición. Por su parte, la domesticación - entendiendo por tal la acción de control que ejerce el hombre sobre las pautas de comportamiento de una especial, ya sea vegetal o animal-puede considerarse como una simbiosis entre el hombre y el animal. El primero sufre cambios de tipo socioeconómico y el segundo de carácter físico-morfológico.

 

Naturalmente, esto es un proceso acumulativo como el conocimiento de la caza, el análisis del número de animales de la manada y de su costumbre, en una obtención de la misma contra sus enemigos naturales y en una razón selectiva de determinados individuos, la custodia de los animales-corrales, cercados-, pautas de reproducción etcétera. 

 

La adopción de los nuevos procesos productivos convertirá a unas comunidades en agricultoras, a otras en ganaderas y finalmente de tipo mixto.

 

Las comunidades agrícolas tienden al establecimiento de viviendas fijas, bien permanentes, bien estacionales. Pueden utilizarse lugares protegidos naturalmente, como cuevas o abrigos en la roca, pero es frecuente en de crecimiento de hábitat al aire libre. El centro de la actividad queda restringido a los alrededores del poblado. Como veremos, las nuevas fuentes de riqueza provocan la aparición de construcciones de carácter defensivo, como murallas, torreones y pozos, lo cual nos habla también de un nuevo orden social, con la aparición de una autoridad capaz de centralizar y dirigir dichos trabajos. 

 

Las poblaciones con base económica ganadera, serán sobre todo criadores de cabras y ovejas. En un primer momento debieron ser fundamentalmente nómadas, buscando nuevos pastos en desplazamientos cortos y estacionales. De ahí, dada su movilidad, que los restos sean menores, que los de las primeras comunidades urbanas. No obstante, son importantes como vías de comunicación de las innovaciones teóricas y prácticas, ya que están en contacto con poblaciones muy diversas.

 

Las poblaciones con base de economía mixta constituyen grupos de carácter más complejo, ya que es necesario el cálculo de un excelente para de forraje para el alimento de los animales. Se trataría de grupos sedentarios o semi sedentarios con división del trabajo según el sexo y la edad, dedicándose ancianos, mujeres y niños al cultivo, y los hombres jóvenes y adultos al pastoreo, actuando estos últimos como nómadas parte del año. En el campo religioso, se producirán igualmente ciertas transformaciones, apareciendo símbolos que hablan ya de divinidades masculinas y sobre todo femeninas, relacionadas con la tierra y los animales, factor de fertilidad de los campos y ganados.

 

Paralelamente  a estos cambios surge un utillaje técnico especializado como; el pulimento de la tierra, el desarrollo de la industria tallada del hueso, los dientes de hoz tallados, los molinos de mano para moler el grano, instrumentos líticos-hachas, azuelas, etc.-pulimentadas para el cultivo de la tierra. Pero es, sin duda, la cerámica la tecnología que, quizás, mejor define al Neolítico: a través de ella el hombre transforma las características de una materia prima en su propio provecho-antes, solo alternaba la forma de la materia-. Con ello, la comunidad contara con la posibilidad de almacenar productos. A la cerámica se une la cestería y la artesanía textil. 

 

Todas estas nuevas aportaciones traerán consigo nuevos modelos de subsistencia y diferentes modos de vida con respecto al paleolítico y mesolítico. Así, aparecen poblados estables al aire libre, con las empalizadas que defienden y delimitan el asentamiento; se complica la estructura social, desarrollándose unas jerarquías sociales; se realizarán las primeras obras hechas por y para la comunidad; nuevos ritos religiosos y manifestaciones culturales etc.

 

Las  primeras manifestaciones de una economía productora de alimentos se sitúan en ciertas áreas del Próximo oriente, principalmente Mesopotamia, Siria, sur de Anatolia, Líbano y Palestina, donde de un auténtico Mesolítico se evoluciona a un Neolítico primitivo -quizá debido según la mayoría de los autores a las especiales condiciones biogeográficas (tres áreas diferentes- marco paleoártico al norte, la zona africana al sur y la zona oriental o asiática en el suroeste-) y al tránsito desde un clima fuerte seco al final del pleistoceno a otro de optimun climático en el holoceno-. Su estudio ofrece un interés particular, pues en esa zona aparece con gran precocidad cronológica y en su origen y desarrollo no intervienen factores exógenos. Por otra parte, encontramos que los diferentes factores que contribuyen a definir el nuevo estadio socioeconómico (sedentarismo, con la aparición del poblado como unidad socioeconómica, la propia producción de subsistencia con el desarrollo de la agricultura y la ganadería; la evolución demográfica y las innovaciones tecnológicas, aparición de la cerámica y los utensilios unidos como elementos propiamente característicos de esta fase ), no aparecen conjuntamente como se produce en las zonas de neolitización secundaria, sino que su aparición es progresiva y se desarrolla a lo largo de un periodo de tiempo que cubre unos cuatro milenios. Este periodo de tiempo de transición conocido como neolitización transcurre del 12000 al 8000. El conjunto de estas características hace que el Próximo Oriente sea considerado como un marco idóneo para el estudio del paso de las sociedades cazadoras-recolectoras a las de producción de subsistencia plenamente establecida y estructura social relativamente compleja. 

 

Por tanto,  el estudio de este proceso requiere para su mejor comprensión su encuadre en una secuencia cronológica ordenada y coherente.

 

La  transición-desde el paleolítico-,mesolítico como fase intermedia, estaría representada por la llamada cultura natufiense  (últimos cazadores-recolectores de la zona  12500- 10200 según dataciones de C14 ) en Palestina (Mallada, Behída, Jericó ) y en algunos yacimientos al pie de los Zagros ( Zawi, Chemi, Karim Sahir, Tepe Asiab ). Se trata de campamentos de cabañas de planta circular que descansan sobre una fosa semienterrada en el suelo. Hay datos que permiten suponer una temprana domesticación de ovejas en el pie de los montes Zagros y se ha documentado asimismo la presencia de silos en donde se guardaba grano recolectado o cultivado. Esto es matizable por cuanto actualmente se acepta que La cultura natufiense no practica aún ningún tipo de estrategia preferencial en favor de los cereales o de las de leguminosas domesticables, a menos que estas especies dominen naturalmente en el microambiente donde se establece el campamento. No obstante, se puede seguir considerando que en esos momentos se produce un avance significativo en el campo de la estrategia de los asentamientos y sus modos de ocupación. Hay que atribuir a estos momentos, pues, la creación del poblado o campamento base de tipo permanente, que no expresan otra cosa que la intensificación de una evolución lenta, que comenzó mucho antes.

 

El  Neolítico inicial  (es decir primeras prácticas agricolas, según las últimas dataciones desde el 10000) acerámico, se le ha denominado Neolítico precerámico. Se subdivide en precerámico A ( según la datación más extendida a fines del IX milenio) ( según dataciones radiométricas 10300-9600) y B ( a partir del VII milenio) ( 9600-8000 - radiométrica-, con cierta extensión hasta el 7500 para zonas marginales), también denominados PPNA y PPNB (Prepothery Neolithic). Esta terminología fue definida en los años mil novecientos treinta en el yacimiento de Jericó (Palestina), por M. K. Kenyon. Esta denominación ha sido aceptada a lo largo de la historiografía a nivel terminológico, ampliando y modificando progresivamente su definición y ubicación crono-cultural. Actualmente se define como una zona de integración cultural, definida por unas características básicas generales que cubren diferentes zonas geográficas.

 

Neolítico precerámico A o PPNA: Aparecen claramente tres zonas;

 

1) Valle medio del Eufrates. Poblados de Mureybet y Cheik Hassan, a orillas del Éufrates, aún no presentan una ruptura estratigráfica con el estrato natufiense. Los asentamientos presentan un crecimiento de la extensión de los mismos y un aumento de la complejidad arquitectónica. Los hábitat se caracterizan por unidades de habitación, construidas en par planta circular y cubiertas por terraza, divididas interiormente por pequeños muros rectilíneos que definen zonas de actividades específicas. A nivel económico, se documenta un cambio de orientación de la explotación de los recursos con una explotación especializada en la caza de grandes herbívoros, el descenso de las actividades de tipo complementario y del aumento de la explotación de cereales de morfología salvaje.

 

2) Bajo valle del Jordan.  se trata de un núcleo denso de hábitat: Jericó, Netiv Hagdug, Gilgal y Salabiya, situados en la zona fluvial del valle. Los hábitat domésticos de plantas circular combinan aspectos alcanzan como la construcción semi excavada con otros numerosos como la utilización del adobe plano convexo. Uno de los aspectos más novedosos es la existencia de una arquitectura comunal caracterizada en el yacimiento de Jericó por la torre y la pared-muralla construidas en piedra seca. Se trata, en efecto, de una constitución circular de un diámetro de diez metros y de nueve metros de altura conservada con una escalera interior y de una muralla de tres metros de ancho. Las hipótesis funcionales han sido variadas desde la inicial de defensa, propuesta por Kenyon, hasta la interpretación más reciente y más probable (según M. Molist) de elemento de aplazamiento. En todo caso es significativa ya que de hecho constituye los el primer ensayo de trabajo colectivo, lo que muestra la existencia de una organización comunitaria de las actividades del poblado. . La economía de estos asentamientos muestra que eran recolectores y cultivadores de cereales.

 

3) Oasis de Damasco. El yacimiento de Tell Aswad constituye   el último foco de los primeros cultivos. Tenemos menos documentación, pero puede decirse que presenta hábitat definidos por fosas excavadoras de planta circulares construidas con adobe y arcilla y al mismo tiempo una abundante utilización de materiales vegetales-junto...-.

 

Estas tres coronas muestran que las primeras prácticas agrícolas se dan en unas áreas geográficas reducidas, con unas particularidades ecológicas comunes de marcado carácter aluvión y que, en algunos casos, salen de la zona nuclear del creciente fértil - en expresión de Braiwood-.

 

Neolítico precerámico B o PPNB:

 

Se trata de una cultura precerámica, pero con un verdadero conocimiento de la economía de producción, es decir, se produce la generalización de la agricultura y el inicio de la domesticación animal. La circulación de materias primas y, en general, los signos de intercambios se incrementan de manera acentuada. La unidad cultural de esta " civilización " ha sido definida por una serie de características que se resumen de la siguiente manera.

 

Los poblados han quieren una estructura compleja, tanto a nivel de una primera ordenación del espacio como de las propias unidades habitacionales. Generalmente, estas presentan una planta rectangular, a menudo pluricelular, cuya novedad reside en una extensa documentación del uso intenso de la cal y el yeso como materiales de construcción. Práctica de una economía agrícola, plenamente consolidada, muy a menudo acompañada de una ganadería de ovicápridos. Tecnológicamente, se afianza la técnica de talla laminar. Finalmente, las prácticas funerarias, hasta ese momento poco diferenciadas, se caracterizan por un tratamiento diferenciado del cráneo humano, que separado del resto del cadáver y recubierto con materia plástica-arcilla, yeso, y otros elementos minerales-obsidiana-reproducen las facciones del rostro, será depositado en el suelo de las habitación. El resto del cuerpo se entierra en fosas debajo del propio nivel de hábitat.

 

Se  documenta en Siria ( Abu Hureyra, Murybet), Palestina (Beidha, Jericó- en esta fase...),  sureste de Anatolia ( Cayonu, Boy Tepe, Cafer Huyuk, Jarmo (6750-6500) donde J. Klimá; Sociedad y agricultura en la Antigua Mesopotamia, sitúa el primer asentamiento agrícola propiamente dicho. también en esta cultura se encuentran a juicio de este autor los primeros asentamientos " urbanos").

 

Indudablemente, en los casi dos milenios de desarrollo del horizonte PPNB se producen avances importantes y significar el final del proceso de-inflación, como etapa dinamita de formación de las sociedades agro-pastoriles. Uno de los aspectos más significativos es la plena consolidación de la estructura de poblado como unidad socioeconómica. El desarrollo, a este nivel, de la arquitectura y, sobre todo, de la ordenación del espacio del poblado son elementos altamente significativos.

 

Neolítico Pleno:

 

Esta etapa transcurre entre el milenio 6000 al 4500  y se caracteriza por una expansión de las técnicas productivas que alcanzan las altiplanicies anatolicas e iranias y las tierras de aluviones de Mesopotámia. Se caracteriza por una expansión de las técnicas productivas que alcanzaron las altiplanicies anatólica e irania y las tierras aluvionarias de Mesopotámia. Se inició entonces la migración artificial de los cultivos a escala modesta-Jericó, Chatal Huyuk, Eridu-y la manufactura de cerámicas y tejidos de lino y lana. Aparecen también los más antiguos resquicios de muestras de religiosidad relacionadas con un culto a los ancestros y a la entidad. Se trata de un periodo de gran variedad regional en el que plantas y animales donde citados son transferidos a regiones donde no habían existido en estado natural y donde encuentran un espacio más amplio para desarrollarse. A mediados del texto milenio la mayoría de las aldeas fabricaban cerámicas con decoración de lisa o pintada. Durante el Neolítico creído o cerámico el Levante-Palestina y Siria-dejará de estar en la vanguardia de las innovaciones y del proceso de desarrollo.

 

 Destacan las zonas de:

 

a) Siria, Líbano y Palestina dividida en pequeñas culturas de carácter local. La caza sigue siendo un complemento económico de la agricultura y la ganadería. Los difuntos se entierra bajo las casas acompañados de ajuares.

 

b) Mesopotamia. Destaca el yacimiento de Hassuna y el de Samarra con cerámicas pintadas de motivos geométricos, zoomorfos humanos.

 

Hassuna: Excavada por Seton LLoyd Safer en 1943-44. Presenta dos tipos de cerámica:

                      Arcaica; Relacionada con los yacimientos de Siria y Palestina- ej. Jericó.

                      Standard; Desarrollada localmente.

 

Samarra: Descubierta en 1912-14. Es un cementerio prehistórico situado bajo las casas de                                                     esta ciudad.

 

c) Anatolia. Dos grandes yacimiento: Chatal Huyuk y Hacilar - más reciente-. Su gran desarrollo parece deberse al comercio de obsidiana. De hecho C. Renfrew lo considera un centro comercial donde la obsidiana del almacenada antes de entrar en los circuitos comerciales de distribución. La complejidad del estudio del origen del intercambio de esta materia prima y el desconocimiento de los otros poblados de esta cultura dificulta actualmente la aceptación definitiva de esta hipótesis.

 

c.1;Chatal Huyuk.  Poseía una economía basada en la agricultura del trigo, cebada y lentejas y en la ganadería de la oveja y la cabra. Su industria lítica era de obsidiana. Destaca igualmente la cerámica, primero lisa y posteriormente pintada. Casas rectangulares, adosadas unas a otras a las que se accedía por el techo y enterramientos en el suelo de las mismas con los cuerpos envueltos en esteras.

 

c.2; Hacilar. Casas  rectangulares comunicadas entre sí por patios y callejones. Cerámica, primero de tonos grises y posteriormente pintada en rojo con motivos geométricos.

 

La rica documentación artístico-simbólica De  este Neolítico anatólico y su inclusión en el marco de las representaciones artísticas del Neolítico precerámico del Próximo Oriente- aunque ya en un periodo cerámico- permiten una aproximación más detallada al mundo ideológico-religioso de estos primeros grupos de producción de subsistencia. J. Cauvin, en una investigación reciente, propone la hipótesis de la emergencia de la noción de la divinidad. Aparecen las primeras representaciones características de la unidad religiosa del Oriente Próximo, la diosa madre y el toro.   

 

f) Neolítico Egipcio. Destaca como núcleo más importante el foco de El Fallum con una economía basada en la agricultura del trigo, cebada y lino y en la ganadería del cerdo, la oveja, cabra y el toro. Aparece industria lítica y cerámica de formas simples, restos de tejidos y cestería, así como objetos de adorno. Se podrían citar además los focos de Merimde Beni Salame y el de El Umari.

 

El Neolítico final y el Calcolítico.

 

Coinciden  a partir del 4500 con el desarrollo de los procesos, que analizaremos, de estratificación social y urbanización basados en la existencia de un excedente que llevara a la aparición de la civilización, la sociedad de clases y el estado. El Obeid y Eridu en Mesopotamia y Tepe Sabz y Susa en Irán son los yacimientos más significativos.

 

Tras señalar la periodización del Neolítico conviene realizar un análisis sobre las primeras aldeas  - en el marco, sobre todo, de la complejidad socioeconómica en el poblado y su transición hacia la ciudad, un proceso que transcurre entre el 8500 y el 5000 aproximadamente-. Al respecto existen numerosas coincidencias entre los autores; González Wagner en El Próximo Oriente Antiguo, Mario Liverani en El Antiguo Oriente. Historia, sociedad, economía, CH. L. Redman en Los orígenes de la civilización. Desde los primeros agricultores hasta la sociedad urbana en el Próximo Oriente. Manzanilla, L; La constitución de la sociedad urbana en Mesopotamia.

 

Los primeros asentamientos del Próximo Oriente tenían una extensión reducida y una población limitada y organizada de acuerdo a la afinidad o al parentesco. La planificación y realización de las actividades productivas recaía en los grupos de parientes que las llevaban a cabo, por lo que las unidades doméstico-familiares dominaban el proceso de la vida económica y social.

 

En la economía neolítica  tiene una especial importancia la cerámica. Lo que diferencia realmente a un agricultor sedentario de un cazador-recolector nómada es que el primero, a diferencia del segundo, hace frente a sus necesidades de subsistencia conservando los alimentos que ha recogido estacionalmente, durante largos periodos de tiempo. La cerámica permite esta conservación. Las cerámicas más antiguas se documentan-según las fuentes arqueológicas-en los asentamientos Iránios, es tosca, poco cocida. En las aldeas de los Zagros se generalizó el uso de cerámicas bien cocidas, siendo de uso común hacia el año 6000 en Jarmo o Tepe Guram. Posteriormente éstos ejemplares adquirirían mayor complejidad, policromía con lo que pasan de ser, además, de objetos de uso, objetos de ostentación de lo que fueran las primeras élites.

 

De igual manera, la guerra constituye en un factor sociocultural de primer orden. Parece claro que su aparición en aquellas comunidades obedeció a la necesidad de controlar la función procreadora de las mujeres a fin de asegurar la de reproducción social que garantizaba la subsistencia de una generación a otra. Los más antiguos testimonios de su presencia son los encontrados en Jericó-muralla y foso- (aquí con matices según las interpretaciones), al igual que en Beihda o en Hacilar y en asentamientos de la cultura de Samarra. El agrupamiento compacto de las viviendas de Chatal Huyuk y la ausencia de ventanas que exigirá la entrada a través de escalera por el techo puede ser explicada como una forma de fortificación del asentamiento y no sólo ante posibles ladrones nocturnos. Hay además numerosos lugares que muestran huellas de violencia como los poblados anteriormente citados.

 

El  nacimiento de formas de religión está ligado al culto a los ancestros, dado que para acceder a las tierras comunales era necesario pertenecer a una comunidad de sangre o por adopción, la filiación era fundamental y los " ancianos " eran, en su calidad de descendientes directos del ancestro común, las personas en torno a la que se vertebraba la filiación y la descendencia. Ellos eran los que controlaban este culto a los ancestros cuya pruebas arqueológicas más tempranas encontramos en los cráneos modelados en yeso y pintados que aparecen en lugares como Jericó. Los antepasados aseguran la coherencia del grupo y su culto iba unido a prácticas funerarias.

 

Por otra parte, el desarrollo de la vida de estas colectividades se basó en la intensificación de la producción, que trajo consigo una redistribución y una cierta jerarquización, así como la existencia de un excelente cuya apropiación trajo la aparición de las élites y el trabajo especializado.

 

Esto exige realizar una serie de matizaciones. Existen dos posiciones encontradas en lo que al análisis de los procesos sociales se refiere;

 

Escuela materialista histórica; basada en los trabajos de los antropólogos E. Terray, M. Shalins, M. Godelier..., sobre sociedades precapitalistas, ha aportado un marco interpretativo para las cuestiones sociales que ha influenciado a historiadores materialistas históricos, e incluso a otras corrientes como el materialismo cultural de Martín Harris. Esta posición ha sido adoptada por parte de algunos de los arqueólogos que estudian la época aquí abordada, A. Gilman, S. Shenan, K. Kristiansen, C. Tilley...  El  paso de sociedades igualitarias a sociedades de clases, que caracteriza la organización política de la propiedad encarnada por la aparición del estado, se produce a través de un proceso en que van apareciendo desigualdades en el acceso a los recursos y el nacimiento de una serie de controles sociales que permiten la aparición de productores y no productores.

 

Ese  proceso surge a partir de sociedades donde las relaciones de producción, y, por tanto, económicas, se basan en los lazos de parentesco que sirven para articular la sociedad y enmascarar las desigualdades. La toma de la capacidad de decisión económica y política por parte, primero de linajes o segmentos, aun unidos por lazos de parentesco, y más tarde, de individuos y élites próximas, rompen esas relaciones en favor del papel del individuo y también las relaciones sociales de producción.

 

Escuela basada en la antropología evolucionista americana; defienden un neoevolucionismo y es encarnada por E. Service y M. Fried. establecen una tipología de contenido no sólo social, sino también económico de menor a mayor complejidad. Así Service distingue; Banda: propia de sociedades con base económica en las actividades de caza y recolección y que tiene como característica fundamental la igualdad en las relaciones sociales. Tribu: se instaura la agricultura y la ganadería como formas económicas dominantes, se establece la integración social mayor y se asiste al comienzo de la diferenciación entre sus miembros. La jerarquía no llega a cristalizar en unas instituciones centralizadoras que regulen la reciprocidad, fundamental de las relaciones sociales. Jefatura: forma previa a la instauración del estado. Esta categoría ha sido de las más discutidas en esta tipología y también de las que mayor aceptación ha suscitado en bastantes investigadores incluso en los materialistas. La jefatura se caracteriza por una diversificación social mayor, con grados de institucionalización creciente que incluye la heredabilidad de la condición social, que ha sido caracterizada como estratificación por Fried y Service. La forma normalizada de relación social es la redistribución. El éxito alcanzado por esta  caracterización social se puede comprobar por los diferentes usos que de ella se hacen en los últimos estudios. Recientemente se ha establecido una nueva división de las jefaturas entre simples y complejas, que pretenden establecer una seriación más matizada en el camino hacia la sociedad estatal. La diferencia se establece en el grado de institucionalización del poder político y en el acceso diferencial a los recursos económicos, estableciéndose instituciones asimétricas. El último estadio de esta evolución y la última categoría de esta clasificación es el Estado, en el que las relaciones sociales ya no descansan sobre los lazos de sangre o los sistemas de parentesco, y en el que el poder institucionalizado se manifiesta en un corpus de derechos y obligaciones establecidas en forma de leyes sancionadas ó impuestas por la autoridad de unos pocos sobre los demás, garantizando por el uso exclusivo de la fuerza. 

 

En todo caso parece claro que la intensificación de la producción fue en última instancia el medio que favoreció la aparición de las élites y de los primeros síntomas de desigualdad social. Era necesaria la aparición de un excedente para que pudiera darse su apropiación por parte de un grupo. Este aumento de la producción se debió a la necesidad de garantizar el aprovisionamiento colectivo con el que hacer frente a los diversos imprevistos y situaciones de emergencia. No sólo se necesitaba producir lo necesario, sino la semilla para la siguiente cosecha, lo que constituía un fondo de previsión. Para ello era necesaria la cooperación del grupo, cooperación igualmente necesaria para la realización de trabajos comunitarios-empedrados, pozos, fortificaciones que se documentan en yacimientos como los de Hacilar, Tepe Gawra. Esta cooperación llevaba consigo, en principio, la reciprocidad en los bienes producidos, pero cuando alguien-generalmente los " ancianos " asumieron el control sobre la forma en que debía ser ejercida, se convirtió en redistribución que resultaba más eficaz.

 

Gracias  a la redistribución crecieron en importancia determinados grupos familiares, lo que permitió a sus " ancianos " alcanzar una posición preeminente de consideración social que anteriormente no existía. Surgió de este modo un nuevo tipo de diversificación en contraste social que venía a añadirse a los ya existentes entre los grupos de edades y sexos y entre grupos territoriales distintos. Los linajes más poderosos fueron desde entonces aquellos que merced al excedente que producían conseguían más mujeres lo que, a su vez, aumentaba su fuerza de trabajo-hijos-con lo que se aumentaba aun más el excedente y el producto de diferenciación. Los grupos más débiles se supeditaron así a los más poderosos y surgen jefes hereditarios, una incipiente "aristocracia" formada por sus parientes más cercanos, iniciando así una sociedad jerarquizada.

 

Los registros arqueológicos ofrecen datos que permiten apoyar estas hipótesis. Asentamientos como Hacilar o Chatal Huyuk eran capaces de generar el excedente necesario para mantener una incipiente especialización. Existen construcciones que parecen haber sido utilizadas como centros de una economía de primitiva: así, las construcciones circulares-Tholos-que ocupaban un lugar central en las aldeas. El aumento progresivo del tamaño de las aldeas desde Umm Dabaghiyah a Samarra y Halaf, se vio acompañado de diferencias en su estructura interna, con la aparición de edificios y construcciones de utilidad y función " pública " que los distingue de los puramente domésticos. En las aldeas de la cultura de Samarra (vid.p.ej. H. Frankfort; Arte y arquitectura en Oriente Próximo) se documenta, ya con claridad, tanto la existencia de excedente, como la aparición de las élites, en tumbas de niños con ricos ajuares (con estatuillas de mujeres y vasos de alabastro), lo que es interpretado como signo de los inicios de la diferenciación social.

 

Por tanto, la desigualdad social iba a descansar sobre una base específicamente económica. Las bases del poder no eran otras que la acumulación de riquezas, la guerra y los conocimientos rituales, mágicos y secretos. Una vez surgidas, las élites tendieron a consolidar su posición mediante la sanción y la creación de un " fondo de poder " integrado por los objetos de prestigio y ostentación que servían para definir su rango. La posesión de tales objetos no sólo expresaba de forma voluntaria el lugar jerárquico ocupado por la élite, sino que implicaba una apropiación del excedente a través de una redistribución asimétrica del mismo. Por otro lado, la aparición de las élites estimuló la producción misma de bienes de prestigio, constituyendo de esta forma un acicate para una mayor división del trabajo-especialización-que podían ser dirigidos también hacia el intercambio lejano-comercio-. El incremento de la especialización del trabajo, provocado por la demanda de bienes de prestigio por parte de las élites, originó un mayor desarrollo de las actividades comerciales para la obtención de materias primas que sirvieron de base a su elaboración. El basalto, la jadeita y el alabastro con los que se confeccionarán cabezas de maza, hachas y recipientes que se documentan en Umm Dabaghiyah y Hassuna y, además de las cuentas de mármol, turquesas, coralinas....

 

Estas  comunidades jerarquizadas no deben confundirse con sociedades de clases (los autores según las últimas investigaciones no aceptan tal hasta el periodo de Lagash), ya que aún el parentesco continúa teniendo una gran importancia en la articulación social. No obstante preparan de esta forma el terreno para la aparición, bajo las condiciones adecuadas, de la estratificación social y del estado.

 

 

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ALFREDO RIVERO RODRÍGUEZ

IES JUAN SEBASTIÁN ELCANO

(CARTAGENA)

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