La necesidad de determinada materia prima para la elaboración de los nuevos útiles lleva aparejada la existencia de un comercio a gran escala que busca las fuentes de mineral. Este intercambio favorecerá la expansión de las ideas y la cultura material de unas áreas a otras a través de circuitos más o menos estables, como el del estaño, que recorría el Mediterráneo y el Atlántico hasta Escandinavia, o el del ámbar, que conectaba por vía terrestre el Adriático con el Mar Báltico. La invención de la rueda y de la vela, que aparecen ahora por primera vez ( como veremos), agilizado considerablemente los sistemas de transporte.
Estos adelantos llevan consigo una profunda afirmación de esas sociedades. Como hemos visto, ya se conocía un desarrollo protourbano y un comercio organizado en el Neolítico, pero con la aparición del metal adquirirán gran fuerza las figuras de los metalúrgicos y los comerciantes, que a cambio de su especializado trabajo deben ser atendidos por el resto de la comunidad-esto profundiza en el concepto del excedente de producción-.Todos estos cambios-económicos y sociales-provocan en el Próximo Oriente y Egipto, lo que Gordon Childe denominó " Revolución Urbana "- de nuevo habría que matizar el concepto de " revolución"-, caracterizada por la concentración del poder económico y político en determinados estamentos, generalmente sacerdotes y guerreros-estratificación social en función de la guerra-. El resto de la población se especializó considerablemente en sus respectivas labores agrícolas, comerciales, por pastoriles, artesanales, etcétera. De ello resulta una sociedad muy jerarquizada, de desarrollo fundamentalmente urbano, y cuyo centro de gravedad gira en torno al palacio o al templo. Toda esta compleja estructura hace necesario, por otro lado, el nacimiento de un aparato administrativo que se ayudara para su trabajo de nuevos métodos de expresión gráfica, originando así los primeros sistemas de peso y medidas y las más antiguas manifestaciones escritas.
Puede decirse, por tanto, que el Próximo Oriente entra con la denominada " edad de los metales " en el inicio de su período histórico, mientras que en Europa continuará durante un largo periodo de tiempo conteniendo formas de vida de mayor simplicidad y sin relación con las fuentes escritas.
No obstante cabría señalar algunas matizaciones a lo dicho. La aparición de los primeros instrumentos metálicos en las civilizaciones próximo orientales no implicó prácticamente ninguna de las transformaciones de orden social ni económico que asociaba Gordon Childe con la segunda revolución, que da la impresión de haberse celebrado en un ambiente plenamente neolítico, es decir, con una cronología más alta. En efecto, pueblos neolíticos, y sin embargo conocedores del cobre se documentan en el norte de Siria desde el octavo milenio, es decir, paralelamente al final del desarrollo del Neolítico precerámico A de Jericó. Por otra parte algunos autores, señalan, que estas sociedades que utilizan por vez primera el cobre podrían no merecer todavía el título de " metalúrgicas ", ya que se limitan a emplear un material depurado espontáneamente por la naturaleza, sin que se le requiera pasar por las transformaciones propias del proceso metalúrgico, pues se volvía liga en frío y por procedimientos puramente mecánicos, como el martilleo.
Por tales razones, los más prestigiosos investigadores de las primeras civilizaciones del Asia anterior como los profesores Mellart o Redman, no consideran iniciado el calcolítico hasta bien avanzado el IV milenio, momento en el que queda constancia de la fundición del metal, y en el que se generalizan las cerámicas pintadas. Sólo entonces cabría hablar de auténticos grupos metalúrgicos en Anatolia oriental y central-cultura de Hacilar, Chatal Huyuk, occidente iraní, Cáucaso. Fuera de esta zona, la utilización del cobre será más lenta incluida la mítica Mesopotámia, donde Gordon Childe insinuó que podría haber tenido lugar la aparición de la metalurgia. Allí, en efecto, no hay pruebas del uso del metal hasta un momento muy tardío de la civilización de Halaf (4900-4400); pero a cambio, desde fines de este quinto milenio con el despegue de la baja Mesopotamia del grupo El Obeid y, sobre todo del siguiente de Uruk-a partir del 3800-, la metalurgia se consolidada plenamente coincidiendo ello, no casualmente, con un extraordinario desarrollo urbano-aparición de templos y palacios-, así como, desde el 3200 aproximadamente, con el nacimiento de la escritura.
Por el contrario, hacia occidente los pueblos tardarán aún milenios en pasar a la historia, e incluso conocer la metalurgia. Y no sólo en Europa, ya que las provincias marítimas noroccidentales de Anatolia hasta fines del cuarto milenio no podrán considerarse realmente calcolíticas.
Veamos este proceso en la Baja Mesopotamia tal y como pide el enunciado del tema:
Primero; paso de la aldea a la ciudad en Mesopotamia: - Esquema-
Periodos: Umm Dabaghiya........6000-5500 (Primera cultura cerámica documentada en Mesopotamia).
Hassuna....................5800-5500
Samarra....................5600-5000
Halaf.........................5500-4500
EL Obeid ( 1 y 2 )....5000-3750
Uruk..........................3750-3150
Jemdet Nasr...............3150-2900.
(Según G. Roux en Mesopotamia. Historia politica, económica y cultural ).
Las sociedades complejas que vamos a ver se definen por una serie de rasgos comunes como son; la existencia de una agricultura intensiva capaz de proporcionar excedente más allá de la subsistencia y las necesidades sociales; la densidad de la población y la presión demográfica, la especialización artesanal; la organización combinada de la tarea colectiva plasmada en la presencia de una arquitectura monumental de fuerte contenido simbólico, en el comercio organizado y en la tierra institucional; la existencia de formas religiosas elaboradas que sirven para legitimar el orden establecido.
Algunos de estos elementos ya se encontraban-como hemos visto-, en su manifestación más embrionaria, en las culturas del neolítico pleno mesopotámico, particularmente en aquellas de Samarra y Halaf. Sin embargo, la evolución subsiguiente no se produjo en ninguno de los lugares sobre los que se habían extendido, sino más bien hacia el sur, en una zona que exigía un previo acondicionamiento para hacer posible la existencia de la vida agrícola sedentaria.
Se discute si la cultura de Eridu en la baja Mesopotamia tiene un origen autóctono o es fruto de inmigraciones de culturas vecinas. Esta cultura de Eridu-también denominada El Obeid 1-, practicaba la agricultura irrigada a modesta escala local y una importante actividad ganadera, alcanzó una extensión similar al ambiente ecológico que caracterizaba la Mesopotamia meridional, apoyada en una base productiva mayor que la de las comunidades Neolíticos precedentes. Aun sin practicar el regadío a gran escala, la fertilidad del suelo permitía unos excedentes sobre los que se sustentan el aumento de la población, el incremento de la producción de bienes de consumo, con la consiguiente mayor especialización laboral y la práctica de un comercio y una revisión organizados. Existen indicios arqueológicos de que hacia el 5000 las poblaciones de Eridu y las de Tepe Gawra, más al norte, constituyeron lo que son considerados los primeros edificios " de prestigio ": construcciones mayores que las restantes, separadas de las demás de la aldea, situadas sobre una terraza. Se debate si se trata o no de los primeros templos (G. Roux).
La cultura de Eridu, alcanzó una extensión y desarrollo más amplios durante la fase denominada El Obeid 2 ( 5000-4500) en que se difunde desde el sur hasta la zona de Kish sobre el Éufrates, y cruzando el Tigris hasta alcanzar la de Choga Mami, abarcando por tanto la llanura aluvial.
Durante la fase siguiente (El Obeid 3, 4500 - 5000 ) se producen mejoras en los sistemas hidráulicos con la construcción de canales, la aparición del arado de tracción animal, hoces de terracota etcétera. Los asentamientos de este periodo-Eridu, El Obeid, Ur-se dispusieron a lo largo de los canales de riego con una economía diversificada a base de agricultura extensiva, hortofrutícola y ganadería.
La mayor productividad agraria permitió un desarrollo sociocultural más complejo que se manifiesta (en el período denominado El Obeid 4 o tardío) en la aparición de templos de dimensiones ya monumentales, si los consideramos en contraste con el resto de las edificaciones descubiertas. Su silueta domina desde entonces la topografía de los asentamientos a los que podemos considerar ya como protourbanos. El templo se sitúa a partir de entonces sobre una plataforma elevada, simbolizado así la importancia de sus actividades.
Por otro lado, la sistematización hidráulica, precisaría para explotar de forma ventajosa el potencial productivo de la baja Mesopotamia, requería una coordinación de las operaciones de inmigración, que tuvo como consecuencia la aparición de formas de integración política notablemente centralizadas. La mayor especialización-agricultura, ganadería, pesca...-así como el aumento de la población requería una regulación cada vez más eficaz de los intercambios, función que recayó en las élites redistribuidoras del templo. De esta manera los campesinos dependían de estas élites que eran las únicas fuerzas sociales capaces de impulsar las labores de inmigración y de asegurar mediante la redistribución del flujo de bienes necesarios para la subsistencia. Así, la mayoría de los expertos están de acuerdo en que parece bastante probable que las instituciones de un gobierno encabezado y la inmigración a gran escala debieron haberse desarrollado estimándose mutuamente, de forma paralela (Witfogel habló de "economías hidráulicas", Redman...).
Hay que señalar que esta cultura, que como vemos ya comenzaba a estratificarse, funcional y económicamente y se extendía hacia el Mediterráneo constituye para autores como Frankfort y Spiser los primeros sumerios siendo para Kramer aún protosumerios.
Hemos visto cómo la secuencia protourbana había comenzado con la fase de El Obeid para llegar a culminar en la formación de las primeras ciudades aproximadamente un milenio después. Este lapso de tiempo ha sido dividido por los arqueólogos en el denominado periodo de Uruk y el periodo de Jemdet Nasr, que en realidad únicamente se separan por cuestiones de matiz.
Periodo de Uruk (3500- 3000 o 3750- 3150 para Roux ): Es un periodo protourbano tardío, no hay ruptura con El Obeid tardío anterior.
A partir de alrededor del 3700 intenta, fecha probable del comienzo del período de Uruk a juicio de Roux, que sucede al de El Obeid, en la mitad sur de lo que hoy es Irak es el teatro de profundos cambios demográficos, técnicos (carro, amplitud en la sistematización hidráulica... desarrollo de la gliptica, culturales, que van a culminar setecientos años más tarde, en los principados históricos de Sumer y Acad .
El punto de partida de la urbanización, el fenómeno más destacado del cuarto milenio, parece ser la proliferación rápida y masiva de pequeñas y grandes urbe en la baja Mesopotamia. A este proceso contribuyen tres factores: crecimiento natural de la población ya establecida hacía un milenio en un ámbito ecológico favorable; la sedentarización progresiva de las tribus nómadas o seminómadas; y sobre todo, por la inmigración de las gentes que parecen provenir del Norte Mesopotamia o, atraídas por las ventajas que proporciona la agricultura por irrigación. No obstante era necesario efectuar nuevas transformaciones que se manifestarán en la mejora de las técnicas agrícolas, los modos de transporte y el comercio a larga distancia. El creciente uso del metal obedeció el desarrollo de las artes y la arquitectura (gran complejo templario de la zona de sacra de Eanna, situada en el centro de la ciudad y consagrada al culto de Ianna, diosa sumeria del amor y la guerra , a la que se añadirán posteriormente las estructuras superpuestas, coronadas por el Templo Blanco, del zigurat de Anu, dios supremo del panteon sumerio), e incluso la utilización de objetos provenientes de zonas relativamente lejanas.
Las consecuencias de esto serán la especialización de un sector de la población en el comercio, la artesanía y la administración de los bienes, y su reagrupación en grandes centros, en torno a una élite intelectual constituida por los sacerdotes, liberados desde hacía algún tiempo de todo trabajo servil. Será en este momento y en estas ciudades donde eclosionará la civilización sumeria y se manifestara en el arte, la arquitectura y en la escritura (G. Roux. Ya hemos visto que no hay una total coincidencia entre los autores).
Sin embargo, a finales del cuarto milenio el clima del próximo oriente, hasta entonces relativamente húmedo, comenzará a cambiar y se irá convirtiendo progresivamente en más seco. Esto traerá como consecuencia la existencia de una nueva migración, muchas zonas del Éufrates dejaron de llevar agua y el lecho principal del río se desplazó hacia el oriente. Numerosas aldeas desaparecieron y sus habitantes se fueron a poblar las ciudades, que comenzaron a hacerse cada vez más grande.
Periodo de Jemdet Nasr ( 3000- 2850 , 3150-2900, para Roux ):
La disminución de las superficies cultivables acentuaría la diferencia existente en el seno de la sociedad, se invitará a los templos a ampliar sus dominios. Las ciudades se rodeaban de murallas, lo que a juicio de Roux pone de manifiesto los conflictos que más tarde describirán los textos. Los jefes religiosos se convierten en jefes militares, o le ceden su lugar a estos (Palacios). De esta forma nacen los principados de Sumer y Acad. Este proceso se desarrolla a lo largo de siete siglos que estamos viendo.
Por tanto, se ve claramente la organización Templo- palacio. Función real y sacerdotes van unidos. El templo es el centro económico. según Klimá, siguiendo a Kramer, utilizan el cálculo y la contabilidad para llevar la cuenta de la recaudación de tributos. Además establecen, estos autores, como términos protosumerios los nombres del Tigris, Eufrates, Nippur, y Ur.
Llegados a este punto conviene analizar, aún brevemente, el denominado problema sumerio. En efecto, se debate si los sumerios eran autóctonos o provenían de fuera. En todo caso hay algo muy claro según las últimas investigaciones (Roux, Liverani ) y es que la civilización que hasta ahora se atribuía a los sumerios, parece que no es debida únicamente a este pueblo. En realidad sería una civilización compuesta por una serie de elementos, posicionados de una forma coherente, cada uno de ellos y que habían ido apareciendo en su momento, unos importados de fuera y otros autóctonos. Ya hemos visto cómo para algunos autores El Obeid es ya sumerio y para otros es aún protosumerio (los sumerios llegan en el periodo de Uruk). Por último hay que precisar claramente que no se trata de una etnia, y por supuesto, menos aún de una "raza" en el sentido antropológico del término. En realidad, esta es una vieja idea proveniente del siglo XIX ( cuando Ernst Saucec descubrió esta civilización en 1877 y en el marco intelectual de la época ).
Por otra parte, el Estado surge históricamente por vez primera en el seno de estas sociedades complejas del Próximo Oriente, en la Mesopotamia meridional que hemos visto, y suele admitirse que los indicadores arqueológicos que permiten reconocer la existencia del Estado en un lugar y momento dados son; la concentración de la población en grandes centros urbanos; una jerarquía de los asentamientos; las diferencias de status y riqueza observadas en las necrópolis; una arquitectura monumental o colectiva que expresa la existencia de relaciones de poder capaces de movilizar grandes cantidades de fuerza de trabajo; una administración pública-sistema de registros: sellos, escritura-; el comercio interregional y de larga distancia organizado desde instancias centrales; sistemas de agricultura intensiva-irrigación-a gran escala; instituciones religiosas centralizadas.
Sobre el origen del Estado se han elaborado diversas teorías-algo hemos visto anteriormente-:
Teorías ligadas de uno u otro modo al materialismo. Conciben el Estado como un poderoso instrumento coercitivo en manos de las élites dominantes, basan su nacimiento en la existencia de un conflicto social interno. El objetivo del estado no sería otro que el de defender los intereses de los grupos sociales dominantes frente al resto de la población, que ocupa una posición subordinada. (Marx- Enguels, Morgan, Childe, Harris, Diakonoff Roux, Liverani).
Teoría contraria. Rechaza la idea de que las clases dominantes ganaran control sobre el común como consecuencia de la violencia de los jefes y su milicia. Para esta teoría, por el contrario, las gentes del común se sometieron pacíficamente, en agradecimiento por los servicios que les prestaba la clase dominante. Entre estos servicios figuraba la distribución de las reservas de víveres en tiempos de escasez, la protección contra ataques enemigos, así como la construcción y gestión de infraestructuras agrícolas como envases y canales de riego y avenamiento. También creían que los rituales ejecutados por los jefes y sacerdotes era fundamentales para la supervivencia de todos (Service, Fried ).
De cualquier forma numerosos elementos de estas teorías se interrelacionan, dando lugar a un marco interpretativo donde se conjugan los diversos aspectos, por lo que se tiende a una explicación multicausal; guerra, organización territorial, disponibilidad excedentes, control de la información estratégica, desarrollo de patrones de explotación de recursos etc. (M. Harris ).
Numerosos indicadores arqueológicos hacen posible el reconocimiento del estado y de la situación de lugares del extremo sur Mesopotamia o durante el periodo de Uruk y Jemdet Nasr. Fueron aquellas las primeras ciudades sumerias que se organizaron en Estados de tipo teocrático, estando dirigidas por las élites que se encargaban de la administración de los templos, cuya aparición se ha destacado anteriormente. Poco después aparecieron los primeros palacios. El templo y el palacio eran por tanto, las sedes en las que se ejercía la administración y el gobierno de las ciudades sumeria. Entre ambos las diferencias eran importantes, siendo el templo sobre todo, la sede de la actividad de., la " casa del Dios ", donde la comunidad ofrecía a su dirigente simbólico, por medio de los sacerdotes, culto diario y rituales periódicos, que tenían lugar en las grandes festividades-por lo general relacionadas con el calendario agrícola-. El palacio era, en cambio, la residencia de un dirigente humano: el " Rey ", que lo habitaba con su pandilla y los altos dignatarios. No obstante, suele considerarse del palacio y templo constituían un todo en la élite social.
Según autores como Roux y Liverani, con la aparición en Sumer de los Estados arcaico, así llamados por la relativa simplicidad de su articulación frente a los desarrollos políticos posteriores, uno de los cambios de mayor trascendencia fue el que terminó por afectar a las pautas de residencia, cada vez más acordes con la especialización de las ocupaciones y menos con las relaciones de parentesco. Esta base residencial facilitará algo que resultaba esencial para el funcionamiento del estado emergente: el establecimiento de un censo que permitiera fijar la población, y de un catastro que recogiera la productividad de las tierras, con fines recaudatorios.
Con la urbanización se produjo una modificación cualitativamente importante en el modo de poseer la tierra. Así, mientras que algunas tierras continuaron siendo propiedad de tipo familiar en el seno de las comunidades rurales-aldeas-que ahora era tributarias de la ciudad, o más bien de sus grandes organizaciones, palacio y templo, otras pasaron a pertenecer directamente al templo y luego al palacio, que tendían, por otra parte, a aumentar sus posesiones mediante la adquisición y la colonización de más tierras.
Si bien las tierras del templo era propiedad de la divinidad, sus detentadores inmediatos resultaban ser los sacerdotes, quienes ejercían la posesión efectiva de las mismas. Por otra parte las tierras de las comunidades rurales quedaban grabadas con un diezmo sobre la producción de sus cosechas, tasas que podía ser incrementada de acuerdo con las necesidades del Estado previstas por sus dirigentes. La población libre de las aldeas quedaba asimismo sometida a prestaciones obligatorias, una cierta cantidad de días al año, en las tierras de templos y palacios, generalmente coincidiendo con los grandes trabajos agrícolas estacionales y en la construcción y mantenimiento de los canales de riego y las murallas. También era reclutada ocasionalmente para formar una milicia de la ciudad que asegurarse su defensa, junto a los soldados de oficio, en circunstancias de crisis militar que fueron cada vez más frecuentes.
Sólo los Estados poseían la capacidad de gestión y el poderío militar necesarios para arrancar trabajos forzados y recursos de los pueblos sometidos. Al integrar a las poblaciones derrotada en la clase campesina, los Estados alimentado una ola creciente de expansión territorial, con los consiguientes conflictos con otros Estados.
En definitiva, estas eran las características esenciales de estas primeras sociedades urbanas y primeros estados, en respuesta al la parte final del enunciado del tema, y que fueron implantándose en los últimos siglos del cuarto milenio en la zona de la baja Mesopotamia.
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Roux, G; Mesopotamia. Historia política, económica y cultural. Akal,1990.
Service, E.R; Los orígenes del estado y de la civilización. Alianza,1984.
ALFREDO RIVERO RODRÍGUEZ
IES JUAN SEBASTIÁN ELCANO
(CARTAGENA)
DNI 22990762P



