1-. GRECIA
Esparta y Atenas representan dos tipos de educación que se diferencian en cuanto al objetivo final. Mientras Esparta dispone toda su educación para lograr un hombre fuerte y una pieza del Estado; Atenas organiza todo el Estado para lograr el desarrollo individual de la personalidad del sujeto.
El ideal de la educación griega se concreta en la “kalokagathia”, esto es, “lo bueno y lo bello”. En Esparta el ideal era el hombre guerrero, atlético, valiente, bello; en Atenas era el hombre honesto e intelectual, capaz de gobernar su casa y la polis (ciudad-estado).
En Esparta la educación pertenece enteramente al Estado, que se encargaría de hacerla llegar por igual a todos, sin distinción de clases. Desde el principio se encaminaba a lograr un buen guerrero, por lo que lo intelectual quedaba subordinado a los ejercicios encaminados a desarrollar la fuerza física y fortalecer la voluntad (gimnasia, caza, uso de armas, aunque también incluyen la música).
En Atenas la educación tiende a formar al ciudadano. El carácter social y político está siempre presente en la vida griega, ya que el hombre “es un animal político”. El sujeto se educa en la vida política, los juegos olímpicos, el teatro, las fiestas religiosas. La educación ateniense cuenta con dos finalidades precisas: el desarrollo del ciudadano fiel al estado y la formación del hombre como persona individual que ha adquirido plena armonía y dominio se sus propias fuerzas.
En la Grecia arcaica (s.VII-V a.C) hay que destacar las figuras de Homero y Hesiodo. El primero se centra en la educación caballeresca (a través de las gestas heroicas), es el autor de La Iliada y La Odisea.
Hesiodo, por el contrario, propugna una educación popular, dirigida al hombre sencillo, del pueblo, trabajador.
También en esta etapa hay que hablar de los sofistas. Su acción se concretaba en la enseñanza de la retórica (arte de la palabra) y de la dialéctica. Los sofistas hicieron de la enseñanza una profesión remunerada. De ellos Platón dice que son hábiles en el discutir pero engañosos.
Sócrates fue quien primero se levantó ante esta manera de entender la educación. Su principal aportación al campo educativo fue el método socrático, basado en el diálogo, en la comunicación del maestro con sus alumnos, para llegar al conocimiento de la verdad.
En la Grecia clásica (s.V-IV a.C – III a.C), destaca Platón, que defiende un educación primaria para todos, también una educación de los guerreros e incide fundamentalmente en la educación de los filósofos, quienes son los que han de gobernar. Su teoría educativa la defiende en su obra La República, donde se centra en explicar en que debe consistir la educación de los filósofos. El sistema que defiende es piramidal, pues a la cúspide sólo llegan unos pocos, los selectos, los que han de gobernar.
Aristóteles, ya en la época helenista (s.III_I a.C) considera que la instrucción se basa en la construcción del conocimiento. Todo conocimiento parte de la experiencia, de la percepción intuitiva, de los datos sensoriales.
En su obra Metafísica encontramos la fundamentación de la educabilidad del hombre y del mismo concepto de educación. La educación era una forma accidental, que si no altera al hombre, si le perfecciona y modifica.
2-. ROMA
Para situarnos cronológicamente, señalemos los períodos de la historia de Roma: etapa arcaica y monárquica (s. VIII-VI a. C); y republicana (s.VI- I a.C); Imperio (s.I a.C-V d.C).
Los romanos se caracterizaban por un sentido práctico, utilitario. Un pueblo de agricultores, de legisladores, conquistadores y colonizadores había de tener un sentido de la educación personal y alejada de teorizaciones. Por eso, en Roma encontramos pocas ideas pedagógicas y muchas acciones educativas. No había grandes discriminaciones, la educación procuraba ser equitativa en el campo social y en lo político.
Los griegos consideraban a los romanos como toscos e incultos; los romanos a los griegos como visionarios carentes de sentido práctico. El pueblo romano sentía el trabajo como algo necesario y hermoso; el griego como algo deshonroso y propio de los esclavos.
Uno de los grandes pedagogos de la etapa republicana, Cicerón (quien trató de fusionar elementos griegos y romanos) en su obra De oratote, propone:
- humanitas moral: actitud moral
- humanitas política: práctica del ideal político.
El ideal de perfección humana y el camino para llegar al bien supremo del hombre lo constituye la Oratoria (en Grecia: la Dialéctica).
En roma nacen las escuelas donde el litterator (para edades de 7 a 13 años) enseñaba a leer, escribir y contar. Inmediatamente aparece el gramaticus (de 13 a 16 años), que tiene a su disposición la literatura griega y la incipiente literatura latina. A los 16 años, el joven ya se preocupa por la política.
Después, aparece el rhetor, que enseñaba retórica, pero el Senado protege la moralidad y no permite la retórica griega. Es en esta época cuando jóvenes romanos se trasladan a Grecia para estudiar retórica.
También destacaron los estudios de derecho, en manos del magíster iuri.
En el primer siglo de nuestra era, el pueblo romano había perdido muchas de las virtudes que le habían llevado a la cumbre.
Los jóvenes se vuelven apáticos y no vibran por los problemas de la vida pública. Muchos autores abogan por la vuelta a las buenas costumbres y afirman la supremacía de la virtud. Entre ellos está Séneca, que plantea e intenta dar una solución en su obra “Cartas a Lucilio”.
También esto preocupó a Quintiliano, con quien la oratoria ocupa el cénit de la educación romana. Su máxima obra es “Instituciones Oratoriae”, donde recopila todo lo relativo a la educación, desde la infancia hasta lograr el buen orador, que debe ser el hombre perfecto en moralidad y sabiduría.
BIBLIOGRAFÍA
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v Galino, M. A (1982): Historia de la Educación. 4ª edición. Madrid. Gredos.
v Redondo, E (2001): Introducción a la historia de la educación. Barcelona, Ariel.
v Marrou, H (1965): Historia de la educación en la antigüedad. Buenos Aires. EUDEBA
Mª del Rosario Cansado Garrido
CEIP Ntra. Sra. De Gracia (Santa Marta).



