El Sindicato de Estudiantes, una de las asociaciones más importantes de toda España, convocaba una huelga general el pasado 13 de noviembre como muestra de su rechazo hacia la nueva Selectividad, el Plan Bolonia y la reciente reforma de la Formación Profesional. Según cifras del sindicato, el seguimiento ha sido de un 90% a partir de 3º de la ESO en los institutos públicos y un 75% en la universidad pública en más de 60 concentraciones. La manifestación más numerosa fue la de Barcelona con 70.000 estudiantes y profesores.
Sólo en Madrid, se dieron cita unos 10.000 universitarios, según fuentes policiales -50.000, según los organizadores de la protesta-, que marcharon desde la plaza de Colón hasta el Ministerio de Educación con una pancarta bajo el lema de "En defensa de la Educación Pública. Que la crisis la paguen los capitalistas". La Asamblea de Estudiantes Contra Bolonia de Madrid, en coordinación con el resto de asambleas a lo largo del Estado, convocó esta huelga como punto de partida del curso político 2008-2009, “durante el que se explotarán todos los recursos que sean necesarios para conseguir parar la reforma educativa europea más importante en décadas”. La manifestación estaba encabezada por estudiantes bajo el lema: “No a Bolonia” y una gran pancarta denunciando la nueva Ley universitaria que se implantará en el curso 2009/2010.
Rechazo informático
El rechazo a Bolonia, patente en diferentes ámbitos universitarios, ha sido noticia también entre los ingenieros informáticos que ejercieron su derecho a huelga el pasado 19 de noviembre para pedir al Ministerio de Ciencia la elaboración de una ficha de directrices específicas, incluir en la transposición de la directiva europea de servicios las profesiones de Ingeniero Técnico y de Ingeniero en Informática y llevar al Parlamento una ley que regule las atribuciones profesionales.
Según la Conferencia, “el problema de la Ingeniería Informática tiene que ver precisamente con su falta de regulación y con el trato diferenciado a sus planes de estudio en comparación con las otras ingenierías para las cuales se exige un marco de referencia de obligado cumplimiento”. En este sentido, “las aplicaciones de la informática en la España actual se encuentran en todos los ámbitos y aspectos: telecomunicaciones, defensa, aviación civil, transporte terrestre, transporte marítimo, sistemas industriales, energía, medicina y salud, etc., todos ellos pertenecientes a profesiones reguladas cuyas tecnologías incorporan cada vez más sistemas informatizados. Sin embargo, esa parte informática de su desarrollo tecnológico, tan vital y crítica en esos campos de cuyos fallos no sólo pueden resultar pérdidas económicas sino también de vidas humanas, no esta regulada y por tanto no se asegura que el profesional responsable de su ejecución tenga la formación adecuada, que es la de Ingeniero Técnico e Ingeniero en Informática”.
Encierros “a la boloñesa”
Además de las huelgas y protestas, el rechazo al Plan Bolonia ha derivado en encierros de estudiantes que, por el momento, tienen carácter indefinido. Así, universitarios de Sevilla y Barcelona protagonizan un encierro voluntario y han anunciado que así permanecerán “indefinidamente” para reclamar a las autoridades un diálogo con la sociedad civil y un referéndum entre los universitarios antes de seguir adelante con el proceso.
Lo mismo ocurrió en el Aula Magna de la Facultad de Historia de la Universidad de Sevilla, donde un centenar de universitarios pasaron la noche del pasado 20 de noviembre como señal de protesta. El encierro surgió espontáneamente, como protesta ante la imposibilidad de conseguir un debate público con el rector, Joaquín Luque, sobre el proceso de Bolonia, según ha informado un portavoz estudiantil. En un comunicado, los estudiantes han denunciado que la Universidad decidió cerrar el edificio central del Rectorado.
Nadie sabe cuál será el próximo capítulo de tan afanada protesta, pero lo que si se está poniendo de manifiesto con estas protestas es que los estudiantes toman el testigo de generaciones pasadas.
Más información:
Espacio Europeo de Educación Superior (Ministerio de Ciencia).



