A pesar de que la actividad física ya ocupaba un papel importante e indispensable en las antiguas civilizaciones, tradicionalmente en nuestro país, la Educación Física no ha sido valorada como merece, sino más bien, ha sido relegada a un segundo plano en la educación, catalogándola como asignatura “María”, e incluso se han utilizado términos inadecuados para dirigirse a ella. Así, vemos como a menudo padres, hijos e incluso profesores se dirigen a nuestra materia con términos (“la gimnasia”), que aunque dieron nombre a nuestro campo en otra época, hoy no responden a las múltiples posibilidades educativas que ofrece nuestra asignatura. La “gimnasia” es un contenido más dentro de nuestra asignatura. Es como si a la Lengua o a las Matemáticas las llamásemos con términos relacionados con algunos de sus contenidos (geometría, sintaxis,…).
Mi corta experiencia me ha mostrado que esta falta de respeto, de valor, de prestigio,…, de la que goza la Educación Física, se debe entre otros aspectos, al desconocimiento que se tiene de la misma y de las potencialidades y posibilidades educativas que puede ofrecer.
En mis clases, puedo ver de forma constante como mis alumnos/as cuestionan el hecho de que haya que hacer exámenes teóricos, no se esfuerzan tanto por obtener notas altas, no les molesta una calificación negativa en la misma, etc. Todo ello, motivado en muchos casos por el escaso interés que sus padres muestran hacia la asignatura, la cual conciben como un mero recreo. Por otra parte y aunque cada vez es menos frecuente, también me he encontrado con compañeros que siguen pensando que la Educación Física no es más que correr y saltar, tomándose la libertad de asesorarnos y decirnos lo que tenemos o no tenemos que hacer.
Muchas veces creo que la Educación Física es considerada como una asignatura de la que todo el mundo entiende y puede opinar, una asignatura en la que no hay nada que aprender. Ocurre como el fútbol o la mecánica, todos podrían dar una clase, todos deben aprobar sin dificultad, pues sólo es correr y saltar.
Al final, como expuse anteriormente, todo proviene de un elemento común, el desconocimiento. Cuanto más experiencia se va obteniendo en esta materia más se da uno cuenta de las posibilidades educativas y formativas que tiene y de lo difícil que es dominar todos los contenidos que la integran, algo que sin duda, más que un obstáculo, es un aliciente para formarse y mejorar día a día como profesor.
Dicho todo esto, expondré a continuación algunas de las virtudes de la Educación Física, de donde se podrá deducir que es de las pocas, por no decir la única, que puede contribuir a todos los canales de desarrollo del ser humano (físico, psíquico, social y afectivo):
- A nivel físico: es indudable su contribución a la salud, algo a lo que cada vez se le da más valor y en torno a la cual debemos educar desde la educación primaria. Sólo el trabajo de condición física, nos ayuda a fortalecer y hacer más resistente nuestro organismo ayudándonos así a afrontar las distintas situaciones de la vida cotidiana y disminuyendo al mismo tiempo, las posibilidades de lesión y enfermedad, fundamentalmente las de carácter cardiovascular. La nutrición, los primeros auxilios, la educación postural, técnicas de respiración y relajación,…, son sólo algunos ejemplos de cómo podemos enfocar dicho elemento transversal (educación para la salud).
- A nivel psíquico: mejora la autoestima, libera del estrés y la depresión, provoca sensación de placer y bienestar a través de la liberación de endorfinas, mejora el patrón de sueño,…
- A nivel afectivo y social: mejora las relaciones personales, ofrece una alternativa saludable para el ocio, aleja a los jóvenes de hábitos negativos y no saludables (tabaco, alcohol, drogas, sedentarismo, delincuencia), potencia valores como el esfuerzo, la superación, la solidaridad, el respeto…, importantes en cualquier ámbito de la vida.
Con lo anterior hemos podido ver los múltiples beneficios de está asignatura a todos los niveles, los cuales también son innumerables a nivel formativo: desarrollando actitudes y valores positivos como los ya mencionados, permite la interdisciplinariedad (plástica: construcción de material; historia: juegos populares y tradicionales; geografía: orientación; ciencias naturales: actividades en el medio natural, nutrición, conocimiento y estudio del aparto locomotor; música: a través del bloque de contenidos de expresión corporal; etc.), favorece el trabajo de muchos de los nuevos elementos transversales (educación para la salud, educación vial, educación para el consumo, etc.) y como no, contribuye a las nuevas competencias básicas (competencia en el conocimiento e interacción con el mundo físico, competencia social y ciudadana, competencia cultural y artística,…)
Lo comentado, es un ejemplo de todo lo que puede ofrecer la Educación Física, para lo cual es fundamental que padres, alumnos, profesores y administración adopten un cambio de actitud ante la asignatura, concibiéndola como una asignatura igual que el resto, con múltiples aportaciones formativas y educativas. Aquí, debemos incluirnos nosotros, los profesores de Educación Física, los cuales debemos creer en la importancia de nuestro área y ya desde la etapa primaria contribuir a ello, a través del desarrollo adecuado del currículo, de presentación de clases motivantes y novedosas, de la formación permanente,..., haciendo conscientes a todos los miembros de la comunidad educativa de la importancia de la misma, de una educación para la salud, tan relevante hoy día, así como de una educación para la adecuada ocupación del ocio y del tiempo libre.
JUAN CHAVERO MARRÓN
I.E.S “TIERRA DE BARROS” ACEUCHAL (BADAJOZ)
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