En la actualidad, el reto estén conseguir la igualdad de oportunidades para las mujeres, desde el comienzo de su proceso de socialización a través de la escuela hasta su inserción profesional. Ello conlleva la incorporación de la perspectiva coeducativo a las actividades docentes, lo que no supone introducir, necesariamente, contenidos nuevos, sino organizar éstos en torno a este eje educativo; es decir, a partir del análisis de las diferencias sociales que se producen por razón de sexo, y concretar los mecanismos correctores para favorecer la interrelación y superar las carencias.
Existen cinco principios básicos coeducativos, avalados por estudios y experiencias previas, que favorecen la participación y sientan las bases para empezar a caminar hacia la igualdad.
Estos principios pueden y deben ser adoptados por los centros de forma colegiada a través del Proyecto Educativo del Centro ya que traspasa el ámbito de lo estrictamente curricular:
1. Utilización de un lenguaje no sexista tanto desde el punto de vista instrumental como atendiendo a su valor simbólico y conceptual.
2. Revisión y corrección de los valores sociales estereotipados, en beneficio de ambos sexos:
- Frente a la competitividad ------ la solidaridad
- Frente a la agresividad ----- la destreza
- Frente a la discusión ------ la capacidad de escuchar y comprender
- Frente a la imposición ------ el consenso
- Frente a la rudeza ------ la afectividad
- Frente al desorden ------ el orden
- Frente a la rigidez ------ la creatividad
3. Participación paritaria (al 50%) en todo tipo de cargos, responsabilidades tanto de equipos organizadores como directivos e institucionales. Procurar que la dirección del centro no siempre sea ostentada pro un hombre.
4. Estructuración de los servicios de orientación tutoría partir del presupuesto general de la desigualdad entre los sexos, lo que implicará la adopción colegiada de actividades y medida correctoras o de acción positiva, tanto para chicas como para chicos.
5. Proyección de esta perspectiva coeducativo más allá del ámbito estrictamente escolar, buscando la complicidad y el apoyo de todos los agentes sociales, especialmente padres y madres.
Su profundización estará en función del grado de implicación y compromiso de los centros y de su capacidad de revisión y consenso. O bien, revisar y corregir nuestro lenguaje, dentro y fuera del aula en tanto que docentes. O bien, comenzamos a pedir a los discentes: el mismo esfuerzo. O también profundizamos en el lenguaje escrito. O damos un salto cualitativo y revisamos el lenguaje no sólo como instrumento de comunicación, sino también en su valor simbólico y conceptual, con lo que entraremos de lleno a desarrollar contenidos de área.
En cuanto a la implicación del profesorado, partimos de que este gran cambio escolar supone un proceso lento, flexible y colaborativo, en el que coexisten diferentes ritmos de concienciación, participación y transformación de las propias concepciones, actitudes y comportamientos, un proceso probablemente con avances y retroceso pero ya puesto en marcha.
Pero no sólo el profesorado, es fundamental la implicación de toda la Comunidad Educativa en el logro de una educación más justa, más digna y más igualitaria para las alumnas y los alumnos. Todo el centro y todo el profesorado han de ser agentes promotores de la igualdad de oportunidades entre ambos sexos, ya sea desde el currículum explícito que planificamos en los proyectos educativos y curriculares de centro y de aula.
La construcción de Centros Coeducativos es una labor progresiva, en la que las comunidades escolares priorizan esta línea de actuación como seña de identidad del centro y toman las decisiones necesarias para diseñar, desarrollar y evaluar este cambio cualitativo en los respectivos contextos escolares.
Referencias bibliográficas:
- Manual del curso Hacia una educación no sexista.
Autor: Fátima Lozano Chico
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