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LA BASURA DOMÉSTICA Y LAS REGLAS DE LAS TRES R.

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Cada ciudadano español genera, por término medio, más de 600kg de residuos al año. Los residuos son una fuente potencial de energía y materias primas que pueden aprovecharse en los ciclos productivos, mediante unos tratamientos adecuados. A estas materias primas, se las denomina materias primas secundarias.

La basura doméstica se le conoce como Residuos Sólidos Urbanos, cuya composición es la siguiente:

- Papel y cartón: son de fácil reciclaje; pero hay que tener en cuenta que algunos tipos de papel como los plastificados, los adhesivos, los de fax y los autocopiativos no pueden ser reciclados. Además de la tala de árboles, el reciclado de papel disminuye el consumo de agua en un 86% y el de energía en un 65%.

 

- Plásticos: tardan mucho en degradarse, y si se opta por incinerarlos se emiten a la atmósfera CO2 y contaminantes muy peligrosos para la salud y el medio ambiente. Debemos tener en cuenta que los plásticos se fabrican a partir del petróleo. Por ello, al consumir plásticos, se contribuye al agotamiento de un recurso no renovable.

 

- Recipientes metálicos: su fabricación supone un gran coste en energía y materias primas, ya que es uno de los procesos industriales de mayor consumo energético y de mayor impacto ambiental.

 

- Vidrio: estos envases pueden perfectamente ser reutilizados una y otra vez, antes de ser reciclados. El problema es que se han generalizado los envases de vidrio no retornables y no hay una estandarización en las botellas para que unos envases puedan sustituir a otros.

 

- Orgánica: los residuos orgánicos se pueden recuperar principalmente como abono.

 

- Textiles

 

El objetivo de LA REGLA DE LAS TRES R es minimizar los problemas originados por las basuras domésticas depende en gran a medida de la actitud de los consumidores.

 

El consumidor responsable debería pararse a pensar, en primer lugar, si el producto que se le ofrece le es realmente necesario. Luego, escoger con carácter preferentemente aquellos que no contribuyan a crear residuos inútiles; por ejemplo, evitando el excesivo empaquetamiento o comprando productos reciclables. Por último una actitud positiva sería la de separar activamente los residuos, facilitando así su tratamiento posterior. La clave para abordar, de forma sistemática, el problema de las basuras desde nuestra casa ha sido acuñada por los expertos en una consigna, adoptada también por la Unión Europea en sus documentos oficiales. Se trata de las famosas TRES R: Reducir, Reutilizar, Reciclar.

 

REDUCIR:

 

Las basuras, consiste en rechazar los distintos tipos de envases o empaquetados cuando éstos no cumplan una función imprescindible desde el punto de vista de la conservación, de la facilidad para el traslado o para le consumo. Los envases familiares son preferibles a los envases individuales de pequeñas dosis; deberían evitarse, asimismo, los envases duplicado.

 

Debemos ser cuidadosos con los productos denominados de “usar y tirar”; incluso en los casos en que puedan parecer más necesarios. Lo más probable es que su coste de energía sea mucho mayor que el que necesita un objeto duradero para volver a ser utilizado una y otra vez.

 

REUTILIZAR:

 

Los productos antes de que se conviertan en residuos: consiste, ni más ni menos, en intentar sacarles todo su partido; en primer lugar en nuestras casa o sino devolviéndolos a donde lo hemos adquirido. Hay tipos de bebidas que todavía mantienen una distribución comercial basada en las botellas de vidrio retornable que, después de ser lavadas, vuelven a utilizarse como envases. La utilización de pilas recargables, en aquellos equipos que lo permitan, es otra buena forma de reutilización de productos.

 

RECICLAR:

 

Las basuras consisten en devolver al ciclo productivo los materiales presentes en los residuos para que, después de un tratamiento, puedan incorporarse al mismo proceso. Así se consigue no sólo evitar el deterioro medioambiental, sino un considerable ahorro de materias primas y de energía. Los materiales con más porcentaje de reciclado son el papel, el vidrio y los metales.

 

Mediante la valoración de residuos los materiales o la energía contenida en las basuras pueden tener aplicaciones totalmente diferentes a las que tuvieron en origen, de tal modo que los residuos dejan de ser algo inútil y molesto, para adquirir un valor.

 

Además de los conocidos contenedores para envases, restos orgánicos y papel, cada vez son más numerosos los contenedores y servicios de recogida para:

- pilas: contenedores integrados en el mobiliario urbano y recogidas en establecimientos diversos.

- medicamentos: recogidos en farmacia.

- telas y ropa.

- muebles, electrodomésticos y trastos viejos.

- puntos limpios: todo tipo de residuos.

 

 

Referencias bibliográficas:

- Manual del curso Modelos organizativos para mejorar la práctica docente en la educación ambiental.

Autor: Fátima Lozano Chico

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