La lengua es un cuerpo vivo, se encuentra en constante evolución, una lengua que no se modifica es una lengua muerta, de esta forma podemos y debemos cambiar aquellos aspectos que no nos parecen adecuados en un momento determinado dado que nuestra forma de expresarnos también afecta a la educación de nuestros alumnos.
El uso sexista del lenguaje se encuentra aun hoy en cualquier manifestación, como puede ser la presencia agobiante del masculino, la ocultación sistemática del género femenino, el uso del faso genérico etc. Si bien es cierto que la situación está cambiando, no es raro, pues, que la palabra “hombre” resulte insuficiente para denominar al género humano.
La mujer se ha ido incorporando al mercado laboral, con cargos, oficios, profesiones y titulaciones que antes no ocupaban, las reglas gramaticales no pueden ni deben impedir que se nombren de forma adecuada tanto a los hombres como a las mujeres.
Es evidente que ciertas cosas pueden tener un género gramatical femenino o masculino que nada tiene que ver con el sexo de las personas por ejemplo, la palabra “mapa” es masculina, la palabra “vida” es femenina o más aun, la palabra “mar” puede ser masculina o femenina. Sin embargo, hay palabras que normalmente denominan a mujeres o hombres y en las que el género gramatical y el sexo de la persona a quien se nombra coinciden, por ejemplo en los pares de palabras: profesor/a niños/niñas… coincide el género gramatical femenino con el sexo de las mujeres a quienes se nombra y el género gramatical masculino con el sexo de los hombres a quienes se nombra. Teniendo en cuenta estos datos hay que decir que la utilización del masculino para referirse a una mujer, es un habito que esconde o hace invisibles a las mujeres o en el peor de los casos las excluye completamente.
Por otro lado es cierto que existen palabras que ya sean masculinas o ya sean femeninas, son realmente genéricas, es decir que incluyen los dos sexos por ejemplo: “el ser humano”, “la persona”, “el vecindario”, estas palabras no ocultan ni subordinan ni a los hombres ni a las mujeres. Estas palabras si representan a los dos sexos mientras que la utilización del masculino para referirse a los dos sexos no consigue representarlos.
Hay quien puede advertir que es una repetición nombrar en masculino y en femenino cuando nos referimos a grupos mixtos, si bien realmente no duplicamos el lenguaje por el hecho de decir niños y niñas o profesor y profesora, dado que no estamos haciendo copias iguales y que realmente existen niños y niñas lo mismo que existen profesores y profesoras etc.
Un recurso con respecto a este tema es el uso de los genéricos abstractos. Para referirnos a un conjunto de personas en el que hay tanto mujeres como hombres, existen una gran cantidad de genéricos colectivos reales como pueden ser el alumnado, el profesorado, la infancia, la niñez, el vecindario, la población etc., quedando así sustituidas de forma adecuada. A continuación se muestran algunas sustituciones:
En lugar de utilizar: Utilizar
El hombre. El ser humano.
Los adolescentes. La adolescencia.
Los descendientes La descendencia.
Los electores……………………….El electorado.
Los ancianos. Las personas mayores.
Los tutores. La tutoría
Los jefes. La jefatura.
De esta forma conseguiremos expresarnos ante nuestro alumnado de forma que en nuestras clases no filtremos rasgos sexistas que puedan potenciar una opción y subyugar a la otra.
Bibliografía:
Hacia una educación no sexista. ANPE
La educación extremeña. ANPE
Nombre: Inmaculada Muñoz Gallego.
Centro:I.E.S. Virgen de Gracia.
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