Estos efectos se acentúan además en los núcleos urbanos, debido a la elevada concentración de vehículos. En nuestras ciudades, el vehículo turismo es la principal fuente de contaminación, y una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero.
Las emisiones de gases de los coches varían para cada tipo de combustible. De esta manera, por cada litro de gasolina consumido se emiten unos 2.35 kg de CO2 a la atmósfera y por cada litro de gasóleo unos 2.60 kg.
Actualmente existen tecnologías o tratamientos de proceso final relativamente rápidos para combatir muchos problemas ambientales. Tal es el caso de la disminución de emisiones de Nox, CO e hidrocarburos no quemados (HC) con el uso del catalizador o la eliminación del plomo en la gasolina. No ocurre lo mismo con el CO2 cuyas emisiones son inevitables con la utilización de los combustibles fósiles. De ahí la importancia de cambiar nuestros hábitos para consumir menos carburantes y así emitir menos gases a la atmósfera.
El tráfico es hoy en día el principal foco de ruido en nuestras ciudades, un problema agravado por el espectacular aumento del parque automovilístico español. El ruido no sólo provoca molestias para todos los ciudadanos, sino que tiene efectos negativos sobre la salud, sobre todo cuando supera el límite de 65 decibelios según sostiene la Organización Mundial de la Salud.
A la hora de comprar un coche, son muchos los factores que influyen en nuestra decisión: la marca, la potencia, el tamaño, la seguridad, etc. Además de nuestras preferencias personales, es recomendable elegir un coche que se adapte a nuestras necesidades; para realizar desplazamientos por la ciudad, por ejemplo, no se aconseja un coche de gran potencia o tamaño ya que implica mayor consumo, mayor emisión de gases contaminantes y mayor coste, y las ventajas que pueden proporcionar el tamaño y la potencia en viaje interurbanos no se suelen aprovechar en medio urbano.
Para contribuir a una reducción deseable del consumo total de energía en el sector transporte, el primer paso es la mayor utilización de los modos de transporte más eficientes (tren y autobús para viajes interurbanos y marca a pie, bicicleta y transporte públicos en medio urbano)
Ahora bien, es muy importante saber que aun utilizando el coche para desplazarnos podemos conseguir grandes ahorros de energía y emisiones contaminantes.
Claves para una conducción eficiente:
1. Arranque y puesta en marcha:
- Arrancar el motor sin pisar el acelerador.
- En los motores de gasolina, iniciar la marcha inmediatamente después del arranque.
- En los motores diésel, esperar unos segundos antes de comenzar la marcha.
2. Primera marcha:
- Usarla sólo para el inicio de la marcha, y cambiar a segunda a los dos segundos o 6 metros aproximadamente.
3. Aceleración y cambios de marcha:
Según las revoluciones:
- En los motores de gasolina: entre las 2000 y 2500 rpm
- En los motores diésel: entre las 1500 y 2000 rpm.
Según la velocidad:
- 3ª marcha: a partir de unos 30 km/h.
- 4ª marcha: a partir de unos 40 km/h.
- 5ª marcha: por encima de unos 50 km/h.
Después de cambiar, acelerar ligeramente.
4. Utilización de las marchas:
- Circular lo más posible en las marchas más largas y a bajas revoluciones.
- En ciudad, siempre que sea posible, utilizar la 4ª y la 5ª marcha, respetando siempre los límites de velocidad.
5. Velocidad de circulación:
- Mantenerla lo más uniforme posible; buscar fluidez en la circulación, evitando todos los frenazos, aceleraciones, y cambios de marchas innecesarios.
6. Deceleración:
- Levantar el pie del acelerador y dejar rodar el vehículo con la marcha engranada en este instante, sin reducir.
- Frenar de forma suave y progresiva con el pedal del freno.
- Reducir de marcha lo más tarde posible.
7. Detención:
- Siempre que la velocidad y el espacio lo permitan, detener el coche sin reducir previamente de marcha.
8. Paradas:
- En paradas prolongadas, de más de unos 60 segundos, es recomendable apagar el motor.
9. Anticipación y previsión:
- Conducir siempre con una adecuada distancia de seguridad y un amplio campo de visión que permita ver dos o tres coches por delante.
- En el momento que se detecte un obstáculo o una reducción de la velocidad de circulación en la vía, levantar el pie del acelerador para anticipar las siguientes maniobras.
10. Seguridad:
- En la mayoría de las situaciones, aplicar estas reglas de conducción eficiente contribuye al aumento de la seguridad vial. Pero obviamente existen circunstancias que requieren acciones específicas distintas para que la seguridad no se vea afectada.
Con la conducción eficiente, además de una mejora del confort, un aumento de la seguridad vial y una disminución del tiempo de viaje, conseguiremos una disminución del consumo de carburante y de emisiones contaminantes asociadas, así como una reducción del coste de mantenimiento.
Referencias bibliográficas:
- Manual del curso Modelos organizativos para mejorar la práctica docente en la educación ambiental.
Autor: Fátima Lozano Chico
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