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Home Materiales didácticos “VACAS LOCAS”. UNA INFECCIÓN FISICOQUÍMICA. TRABAJO PARA 1º DE BACHILLERATO.

“VACAS LOCAS”. UNA INFECCIÓN FISICOQUÍMICA. TRABAJO PARA 1º DE BACHILLERATO.

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La enfermedad de las “vacas locas” y otras encefalopatías mortales han puesto de manifiesto la existencia de un tipo nuevo de agente infeccioso que no es ni un virus ni una bacteria. Este nuevo agente infeccioso ha sido descubierto por Stanley Prusiner y recibe el nombre de prión.

El prión existe normalmente como una proteína que es totalmente inocua pero que puede sufrir un cambio estructural que da lugar a la enfermedad, el mecanismo del efecto destructivo sigue siendo en gran parte desconocido.

Con el objetivo de caracterizar el agente patógeno, se han sometido muestras infecciosas a diversos cambios fisicoquímicos, tales como la exposición a altas temperaturas o a radiación ultravioleta, o el tratamiento con disolventes orgánicos. La conclusión más obvia de los resultados es que la infección se produce, no mediante un virus, que necesariamente habría de contener ácido nucleico, sino mediante otro agente, que contiene exclusivamente proteína. La hipótesis del prión fue muy debatida, debido sobre todo a lo complicado que resultaría un proceso de multiplicación en el que no interviniesen ácidos nucleicos. No obstante la hipótesis del prión ha ganado credibilidad y, en definitiva ha valido a Prusiner el premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1997.

 

Es evidente que si el agente infeccioso de las encefalopatías espongiformes está constituido exclusivamente por proteínas, nos encontramos ante un mecanismo de infección totalmente desconocido hasta ahora, que plantea numerosos problemas conceptuales. En particular hay dos problemas básicos:

1.    ¿Cómo es posible la multiplicación  del agente infeccioso sin que intervengan ácidos nucleicos?

 

2.    ¿Por qué el sistema inmunitario se muestra ineficaz ante este agente infeccioso?

Las dos cuestiones están relacionadas entre sí, ya que la multiplicación del agente infeccioso puede estar facilitada por la falta de respuesta del sistema inmunitario.

La clave parece estar en que hay una proteína en las células nerviosas que puede existir en una forma normal que es inocua y en otra forma que es maligna y es la causante de la enfermedad. Químicamente, ambas formas son lo que se denominan isómeros conformacionales, o sea, especies químicas con la misma composición pero diferente estructura espacial. En general, la barreta energética que separa a los isómeros conformacionales es pequeña, de tal suerte que entre ellos suele establecerse un equilibrio. En el caso de los priones, la forma maligna tendría la capacidad de ir desplazando progresivamente  el equilibrio a su favor, mediante un mecanismo que por ahor4a nos es desconocido. El sistema inmunitario no parece capaz de discriminar adecuadamente los dos estados diferentes de la misma molécula. La consecuencia dramática es que prospera la forma maligna, mediante un proceso que resulta relativamente lento, pero preocupante.

La posible capacidad infecciosa de los priones plantea un problema esencialmente químico y que como es habitual para cualquier tipo de proceso químico, surge la necesidad de postular un mecanismo.

Un mecanismo es una formulación detallada de los pasos elementales que dan lugar al proceso global de una reacción química. En este caso concreto, la búsqueda de un mecanismo que dé cuenta del proceso de multiplicación de la forma maligna, y en definitiva, del desarrollo de la infección no presenta un interés meramente teórico, sino que persigue dos objetivos tan importantes desde el punto de vista conceptual como desde el punto de vista práctico:

1.    Comprender mejor cómo se produciría la infección por priones, y en especial, cómo la evolución de la infección viene condicionada por el proceso fisicoquímico subyacente.

2.    Conocer los pasos elementales del proceso de infección para poder identificar cales son los pasos determinantes y así llegar a encontrar un medio para detener la enfermedad e incluso curarla.

Con todo lo atractivos que pueden ser los modelos propuestos desde el punto de vista fisicoquímico, el hecho es que la supuesta transformación de la forma normal del prion, en la forma maligna no se ha conseguido producir todavía en un tubo de ensayo.

En estas condiciones la hipótesis de los priones sigue sin tener una confirmación definitiva, y sería prematuro defender un mecanismo concreto de infección.

Trabajo para el alumno:

1.    Busca información sobre el Premio Nobel en Fisiología y Medicina del año 1997 concedido al bioquímico estadounidense Stanley B. Prusiner

 

2.    Busca información sobre los modelo que explican la replicación de los

Priones.

Bibliografía:

El Manual Merck”, Mosby/Doyma Libros, Barcelona, 9ªed.española.

 

 

 

 

 

 

Nombre: Inmaculada Muñoz Gallego.

Centro: I.E.S. Virgen de Gracia.

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