Esta idea integradora de la prevención del consumo de drogas y, por tanto, de la educación sobre las drogas en la escuela, se encuentra recogida en la LOE a través de las propuestas curriculares en las distintas áreas de la enseñanza Primaria y Secundaria. En efecto, la Educación para la Salud aparece en los objetivos generales de cada etapa, en las introducciones a las áreas, en los bloques de contenidos y en los criterios de evaluación. Es, por tanto, una estrategia que va a facilitar la prevención del consumo de drogas. A partir de ahora, por ejemplo, va a ser posible vincular aspectos relacionados con las drogas en materias como matemáticas, lengua o sociales.
¿Qué se puede hacer desde la escuela?
Cuando las condiciones los permitan, se pueden potenciar actividades en la enseñanza primaria que supongan la adquisición de hábitos y actitudes contrarias al tabaco. Durante la enseñanza secundaria obligatoria, además de reforzar esos hábitos y actitudes de los alumnos, se incidirá con mayor insistencia en la adquisición de conocimientos sobre esta droga.
Algunas propuestas metodológicas respecto a una actuación preventiva sobre el tabaco desde los centros docentes coinciden en señalar lo siguiente:
1. La actuación preventiva sobre el tabaco en la escuela, puede aprovechar el ambiente social cada vez más contrario al consumo.
2. Hay que implicar al mayor número posible de colectivos de la comunidad escolar (padres y alumnos, profesores y personal no docente –incluso los padres que fuman, ya que la mayoría de ellos no desean que sus hijos caigan en ese hábito-).
3. Hay que crear entornos favorables al no consumo de tabaco, cumplir la legislación vigente y señalizar todas las instalaciones. En muchos casos, habría que revisar los modelos de conducta que se presentan en el colegio: es importante que las personas que trabajan en él refuercen los mensajes contra el consumo de tabaco que se transmiten a los escolares.
4. Colaborar con otras instituciones (Ayuntamientos, Centro de Salud).
5. Conseguir que la tarea preventiva respecto al tabaco se incorpore al trabajo educativo cotidiano del centro.
A partir de aquí, las actividades o programación a realizar se han de hacer de acuerdo a las características y necesidades de los escolares mismos.
También, se pueden tener en cuenta las recomendaciones siguientes:
Ø Los profesores tienen que proporcionar información a los alumnos sobre el problema del tabaquismo (alcance, causas, efectos, soluciones), aunque sin insistir en exceso sobre las consecuencias negativas que tiene a largo plazo sobre la salud: los peligros lejanos del tabaquismo no llaman la atención ni del niño ni de los adolescentes.
Ø Hay que proporcionar a los alumnos argumentos que ayuden a contrarrestar las presiones sociales ejercidas para fumar e insistir en las ventajas de no fumar para la salud individual y colectiva. Es muy recomendable asentar los valores propios de los adolescentes y, sobre todo, dotarles de recursos fomentando ciertas actitudes y habilidades que se puedan utilizar contra el tabaquismo. De igual modo, hay que tratar de modificar la percepción errónea de que el consumo de tabaco es pauta normal de conducta social.
Bibliografía: La prevención del tabaquismo desde los centros docentes. Junta de Andalucía. 1993.
F.D.O: María del Carmen Portillo González
DNI: 33.976.793 – C
Psicología y Pedagogía



