1-. INTRODUCCIÓN
La creatividad es un punto básico de apoyo en las corrientes actuales de educación, porque actualmente vivimos en un mundo que cambia vertiginosamente y tenemos que adaptarnos a estos cambios y preparar a los niños para que vivan y se adapten a este mundo. Precisamente para ser capaz de adaptarse, es preciso que tengan capacidad de reacción y la creatividad es la que va a dar al niño esa capacidad de reacción.
Si la creatividad es importante en cualquier área de la educación, lo que es indiscutible que en lo artístico es imprescindible y también en lo artístico es donde la capacidad creadora fluye con mayor espontaneidad.
Si partimos de la base de estos dos supuestos, llegamos a la conclusión de que hay que darle la oportunidad a cada niño de descubrir y desarrollar su capacidad creadora y, para ello, tenemos que valorar y respetar todo tipo de manifestación creativa.
Tiene que quedar claro que la actitud del maestro debe ser en todo momento la de valorar, respetar y animar las actividades que encierran una cierta creatividad, porque tenemos que tener presente que, educar no es dar soluciones, sino ayudar a que cada uno lo encuentre por s´´i mismo.
Esta norma es válida para cualquier área, pero cobra mayor importancia a la hora de poner en práctica el juego creativo musical.
Para que el niño sea creativo, hay que dejar que se exprese con espontaneidad, porque es la que va a permitir al niño exteriorizar su personalidad hacia los demás. Ante esta espontaneidad, el resto de los niños responden también con espontaneidad y de este intercambio de manifestaciones espontáneas, por parte de unos y otros, nace la improvisación, y esta es, precisamente, la base sobre la que se va a desarrollar la creatividad.
Centrándonos en la educación musical, el juego es un elemento educativo muy importante, porque la fuerza creadora del niño se hace patente en la capacidad que tiene para vivir el juego.
A través del juego, el niño se libera y se comunica con los demás. De esta manera, una pedagogía que valore y utilice el juego, será sin duda la idónea para educar; aquella que no utilice el juego, se limitaría simplemente a instruir.
Por tanto, nosotros debemos utilizar el juego con los niños.
2-.JUEGOS DE IMPROVISACIÓN
Estos juegos musicales de improvisación, los podemos hacer individualmente o en grupo. Además podemos hacer estos juegos de improvisación condicionada; por ejemplo, para que el juego no sea totalmente libre, puede ser condicionado a un punto de partida, un punto de llegada, unos puntos de apoyo…
Un ejemplo de juegos de improvisación a un punto de partida puede ser: “bailad libremente (partiendo de un sitio determinado del aula) con la condición de que tenéis que quedar los brazos en alto”.
Un juego de improvisación a un punto de llegada es, por ejemplo “bailad libremente, pero cuando se pare la música, tenéis que tumbaros en el suelo”
Estos juegos de improvisación incentivan mucho la creatividad. Al principio deben hacerse en grupo, porque cada uno se va a apoyar en el grupo y no se sentirán inhibidos, ya que la fuerza del grupo apoya y da seguridad al niño inseguro y tímido.
Cuando planteemos un trabajo de improvisación con los niños, el maestro debe tener en cuenta que las actividades tengan dificultades, pero al mismo tiempo que sean asequibles al grupo, que las pueda superar con facilidad.
La improvisación musical puede ser total, parcial o con objetos.
- la improvisación parcial puede surgir de sugerencias, como por ejemplo decir a los niños que bailen con una mano mientras la otra descansa, o que nuestras manos expresen alegría, enfado, aburrimiento…
Se trata entonces, de que a partir de una indicación del maestro, los niños reaccionen improvisando y utilizando las partes de su cuerpo en las manifestaciones espontáneas. De esta manera, se dan cuenta de las diferentes partes de su cuerpo y como se pueden mover y expresar.
También hay que tener en cuenta, que cuando improvisamos movimientos con los niños, debemos tener en cuenta el espacio, y procurar recorrer todo aquel del que disponemos y de este modo, trabajar conceptos como: arriba, abajo, dentro, fuera, alrededor…
Todos estos conceptos que tienen que captar, podemos tratar de lograrlos realizando movimientos por el espacio.
Para potenciar la creatividad hay que realizar este tipo de actividades, porque como educadores que somos, no podemos perder de vista que lo que el niño aprende de memoria, lo olvida; lo que vivencia es muy difícil que lo olvide.
BIBLIOGRAFÍA
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v Hargreaves, D.J (1991): Infancia y educación artística. Madrid. Morata,
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Schafer, R (1988): Cuando las palabras cantan. Ricardi. Buenos Aires


