Pues sí, resulta que en nuestro país hay un montón de mujeres y hombres que sufren el tan famoso TDAH o trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y que no son diagnosticados hasta que son adultos o incluso no lo son nunca.
He leído un reportaje sobre el tema en una revista femenina y me ha llamado mucho la atención porque parece que esto solo se da en los niños, pero no es así, aunque sí es cierto que la hiperactividad surge en la infancia y auque no se cura con los años, si se detecta a tiempo pueden paliarse sus síntomas. Esto es lo que se intenta actualmente en los centros educativos, descubrir el problema lo antes posible y ponerle tratamiento, pese a que como se ha dicho, será un trastorno de por vida.
Resulta que la edad media en un adulto en la que se detecta el problema es a los 33 años y suele ser por casualidad. La causa de que no se detectara en la infancia es porque en los años 90 no existía en España la especialidad de psiquiatría infanto-juvenil, y hubo que esperar hasta 2002 para que se creara la primera unidad de TDAH para adultos.
Por otro lado, según los expertos, se calcula que un 4% de los adultos españoles podrían sufrir este trastorno. También afirman que un diagnóstico temprano puede evitar las repercusiones más negativas de este problema como pueden ser la dependencia de la nicotina, el alcohol, las drogas, los accidentes de tráfico repetidos, la inestabilidad laboral, las rupturas sentimentales frecuentes, los problemas con el juego o la cárcel incluso.
Además, indican que se trata de un trastorno genético y hereditario, y no es un simple cuadro de ansiedad. Si alguno de los padres lo sufre, el hijo tiene un 44% de posibilidades de heredarlo.
Otros incluso opinan que en un 80% de los casos el trastorno se debe a un problema genético y en un 20% influyen causas ambientales. Entre estas últimas se incluyen el tener una madre fumadora, consumidora de drogas o con un fuerte estrés emocional durante el embarazo, o criarse en un ambiente inestable, marginal o de un bajo nivel económico.
Así que ya veis que no nos libramos los adultos de trastornos que parecen típicos de los niños. Y si observamos que nuestro hijo o alumno puede sufrirlo, lo mejor es acudir a un especialista a consultarle el caso.
MARÍA JOSÉ CASIMIRO CALEYA



