Desde que nacen los bebés van aprendiendo a relacionarse con el mundo que les rodea y con los demás, sobre todo con los pequeños de su edad que son de los que adquieren más conocimiento pues se convierten en un modelo tan importante como los padres.
A continuación se indica un esquema de los progresos del niño desde sus primeros meses a los 3 años en el aspecto relacional y de apertura hacia los demás.
-En los bebés de 0 a 3 años, los sentidos ya se han desarrollado correctamente, excepto el sentido de la vista. La figura fundamental es la madre y la comunicación se produce sobre todo con ella, basándose en una serie de señales como llantos, gritos, risas, etc. Con ellas, el recién nacido expresa sus necesidades y su malestar físico.
-Cuando el pequeño tiene entre 3 y 6 meses observamos que sus capacidades visuales han mejorado y gracias a esto, el bebé puede ya reconocer a sus padres, abuelos y otras personas del entorno. Como es lógico, él aún no se percibe como un ser autónomo, sino como parte de su madre, por eso se siente muy seguro y receptivo hacia todo su entorno exterior.
-Hacia los 6 y 9 meses de vida, empieza a darse cuenta de que su mamá es algo diferente a él y por eso siente angustia cuando ella se aleja. Esta inseguridad se manifiesta a través del miedo a las personas extrañas, desconfianza que se puede prolongar hasta los 2 años o más si el niño no se acostumbra a estar con otros adultos y pequeños de su edad.
-Entre los 9 y 12 meses comienza la fase de gateo, se mueve en el espacio y por primera vez, se aleja voluntariamente de su madre. Así pues, este es el momento crucial para la conquista de la autonomía y el conocimiento de la propia individualidad. A esta edad, pueden darse situaciones peligrosas si están juntos varios niños y hay que vigilarlos aunque sin intervenir demasiado.
-De los 12-18 a los 24 meses se completa la autopercepción, es decir, el conocimiento de sí mismo. Ya el niño comienza a reconocer su propia imagen en el espejo, es más seguro emotivamente y es capaz de sentir empatía con los demás (así se puede observar que cuando un amigo llora, intenta consolarse).
-Finalmente, de los 2 a los 3 años se relaciona mucho más con el mundo exterior y su juego ya no es una actividad solitaria. Puede involucrar a compañeros llamándolos por su nombre y compartir sus juguetes, aunque se muestra decidido cuando tiene que defender sus propios espacios. Cuando un amigo le quita algo o le interrumpe, puede reaccionar de mala manera.
MARÍA JOSÉ CASIMIRO CALEYA



