Seguro que los que no nos hayáis encontrado con este caso concreto no sabéis de qué se trata. Ahora pues veremos qué es exactamente y su repercusión en los bebés y niños.
Los hemangiomas, también denominados angiomas en fresa, son tumores benignos muy usuales en la piel de los bebés principalmente. Se dan mucho más en niñas que en niños y más aún en bebés prematuros, pudiéndolos padecer hasta el 2,5% de los recién nacidos.
La mayoría de estos suelen aparecer en las primeras semanas de vida, entre la tercera y la cuarta, aunque algunos de ellos ya se aprecian desde el nacimiento.
Se caracterizan por ser unas manchas planas rojas o azules en la piel, pudiendo aparecer en cualquier parte del cuerpo. A medida que pasa el tiempo, se van a agrandando y haciendo más gruesas. Su crecimiento puede durar hasta diez meses o incluso un año. Posteriormente pasan por una fase de inactividad y finalmente empiezan a desaparecer, se va reabsorbiendo aunque puede dejar una cicatriz residual. Casi la mayoría desaparece antes de que el niño cumpla cinco años, y apenas puede quedar un 5 ó 10% cuando cumpla 10.
Como se ha dicho anteriormente, al ser una alteración de la piel benigna y sin malestar, el tratamiento es innecesario, al menos que el hemangioma afectara a alguna función vital, es decir, si se encontrara, por ejemplo, cerca de un ojo o la boca o si sangrara con frecuencia. Si ocurriera alguno de estos casos, sería el pediatra de bebé o niño, o un dermatólogo, el que le propondría un tratamiento (corticoides o resección, extirpación).
Un ejemplo muy famoso de angioma en fresa es el que se observa en la cabeza del antiguo líder soviético Mijail Gorbachov.
Ya pues, conocemos este tipo de alteración en la piel de los pequeños que aunque nos puede resultar peligrosa y extraña, en realidad no lo es.
MARÍA JOSÉ CASIMIRO CALEYA



