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ESTRABISMO, AMBLIOPÍA U “OJO VAGO”

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Este es un trastorno de la visión que preocupa a muchos padres y educadores. Veamos pues algunos datos sobre el mismo. Los expertos dicen que tras los primeros tres meses de vida, si los ojos del pequeño, al mirar hacia un punto, no se mueven en la misma dirección, es posible que sufra estrabismo. Este afecta a un dos o tres por ciento de los bebés. Si la capacidad visual en un ojo es menor que en el otro, el cerebro a veces omite las imágenes del ojo más débil volviéndolo vago. Este trastorno no se resuelve por sí solo, por lo que hay que consultar con el especialista para que inicie lo antes posible el tratamiento.

 

El estrabismo es fácil de detectar, pues como hemos dicho antes, al mirar, los ojos del bebé se desvían en diferentes direcciones, aunque a su edad, no será capaz de decir si ve mal o borroso, pero a veces puede cerrar o taparse el ojo afectado. Para comprobar si lo sufre, sujeta un juguete a unos 20 centímetros de la cara del niño y muévelo lentamente de un lado a otro. A partir de los cuatro meses debería ser capaz de seguirlo con ambos ojos, si uno de ellos se desvía, puede ser indicio de estrabismo. A partir de ahí hay que consultarlo con el pediatra para que remita al especialista.

 

En cuanto a su tratamiento, hay diversas maneras de combatir este trastorno. Son las siguientes:

-Parche: se tapa el ojo que no sufre estrabismo para estimular el funcionamiento del ojo vago y así mejorar su visión. Se lleva durante un tiempo determinado, desde una hora al día a días completos.

-Gafas: si su debilidad se debe a un defecto visual, indicarán que use gafas, que en niños muy pequeños puede mejorar su desarrollo de la visión. Las gafas infantiles son ligeras y llevan lentes de plástico, a veces puede usarse junto a ellas el parche.

 

-Cirujía: en algunos casos en necesario operar para tensar los músculos que rodean al ojo afectado. Solo tocarán los músculos situados en la parte externa y esto no implica riesgo significativo para su vista. Esto puede resultar duro, pero tenemos que animar al pequeño a llevar gafas o parche e intentar que se distraiga con algún juguete o actividad para evitar que se lo quite y, así, su ojo débil, trabajará más.

 

Aquí os dejo un enlace con mucha más información sobre el tema: http://www.todopapas.com/contenidos/salud/Ambliopia-u-ojo-vago-830.html

 

Labio leporino, fisura palatina, Triada de Pierre Robin

 

A continuación comentamos tres trastornos que pueden sufrir los bebés y que pueden condicionar su educación y enseñanza futura.

 

El labio leporino es un defecto de nacimiento que se manifiesta por una apertura uní o bilateral en el labio superior entre la boca y la nariz. Causa un problema estético y hace la alimentación más difícil.

La fisura palatina es también un defecto de nacimiento que consiste en una apertura en el cielo de la boca. Hay comunicación directa entre boca y nariz. Causa problemas funcionales, fundamentalmente trastornos del habla.

 

La fisura del labio y la fisura del paladar son dos de las más frecuentes anomalías del desarrollo. Le siguen  en frecuencia las afecciones de las extremidades, como el pie equino-varo, la polidactilia, luxación congénita de caderas, etc.

 

Estadísticamente la frecuencia de esta malformación es de 1,8 por cada mil nacimientos.

Embriológicamente, el labio y el paladar se forman independientemente en el feto. Por tanto, podemos encontrar el labio leporino y fisura palatina por separado o conjuntamente. En el embrión normal el labio se cierra entre la 5ª y 6º semana y el paladar a los dos meses.

 

El labio leporino es más frecuente en niños y la fisura palatina aislada (sin labio leporino) es más frecuente a las niñas.

 

Las fisuras labio-palatinas, pueden ser unilaterales ó bilaterales.

 

De las fisuras labiales, el 9% de los casos corresponden a formas bilaterales y aproximadamente un 85% de bilaterales y un 70% de unilaterales están asociados a fisura palatina.

 

En las formas unilaterales, el lado más afectado es el izquierdo.

En cuanto a la etiópatogenia, sabemos que existe un cierto grado de predisposición hereditaria, pero la verdadera causa, aparte de posibles factores teratógenos (físicos, infecciones ó tóxicos), sigue siendo desconocida.

 

La triada de Pierre Robin es una anomalía congénita y se caracteriza por la presencia de micrognatia (mandíbula pequeña), glosoptosis (lengua caída hacia la faringe) y fisura de paladar blando.

Se desconocen las causas específicas de esta anomalía, pero se supone que es de origen multigénico. De las tres patologías descritas, es la caída de la lengua hacia la faringe la que puede producir ahogamiento y dificultades en la alimentación y respiración. Sobre todo cuando el niño duerme. La mandíbula se va desarrollando y creciendo, en el 80% de los casos espontáneamente, en el primer año de vida y la fisura palatina se intervine quirúrgicamente. Se aconseja una consulta con un especialista en genética para excluir otros problemas o síndromes asociados. Estos niños deben colocarse en decúbito prono para que respiren mejor.

 

Así que la única solución es la cirugía. El pediatra os recomendará algún centro específico adecuado al trastorno de vuestro hijo para que posteriormente, pueda adquirir el habla con más facilidad.

 

 

MARÍA JOSÉ CASIMIRO CALEYA.