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¡¡¡BENDITAS HORMONAS!!!

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¿Alguna vez te has aburrido como una ostra  en clase de química y te has preguntado qué tenía que ver esta asignatura contigo?... ¡¡¡¡¡Muchísimo!!!!!.

 Tu cuerpo produce sus propias sustancias químicas y las utiliza para controlar determinadas funciones. El principal sistema que coordina esas sustancias se denomina sistema endocrino.

Aunque muy pocas veces pensamos en él, éste influye sobre casi todas las células, órganos y funciones del organismo. El sistema endocrino es fundamental para regular el estado de ánimo, el crecimiento y  desarrollo, el funcionamiento de los distintos tejidos, el metabolismo, así como la función sexual y  reproductora.

Generalmente el sistema endocrino se encarga de procesos corporales que ocurren lentamente (como el crecimiento celular). Los procesos más rápidos  (la respiración y el movimiento corporal ) están controlados por el sistema nervioso. Pero, a pesar de que      son sistemas distintos, a menudo colaboran para ayudar al organismo a funcionar adecuadamente.

¿QUÉ ES EL SISTEMA ENDOCRINO?

Las piezas fundamentales del sistema endocrino son las hormonas y las glándulas.

 En calidad de mensajeros químicos del cuerpo, las hormonas transmiten información e instrucciones entre conjuntos de células.

Aunque por el torrente sanguíneo circulan muchas hormonas diferentes, cada tipo de hormona está diseñado para repercutir solamente sobre determinadas células.

Una glándula es un conjunto de células que fabrican y secretan (o segregan) sustancias. Las glándulas seleccionan y extraen materiales de la sangre, los procesan y secretan el producto químico resultante para que sea utilizado en otra parte del cuerpo. Algunos tipos de glándulas liberan los productos que sintetizan en áreas específicas del cuerpo. Por ejemplo, las glándulas exocrinas  (como las sudoríparas y las salivares) liberan secreciones sobre la piel o en el interior de la boca. Sin embargo, las glándulas endocrinas liberan más de 20 tipos de hormonas diferentes directamente al torrente circulatorio, desde donde son transportadas a otras células y partes del cuerpo.

Las principales glándulas que componen el sistema endocrino humano son:

  • el hipotálamo

  • la hipófisis

  • la glándula tiroidea

  • las glándulas paratiroideas

  • las glándulas suprarrenales

  • la glándula pineal

  • las glándulas reproductoras (que incluyen los ovarios y los testículos).

El hipotálamo  (un conjunto de células especializadas, ubicado en la parte central inferior del cerebro) es el principal nexo de unión entre los sistemas endocrino y nervioso. Las células nerviosas del hipotálamo controlan el funcionamiento de la hipófisis, segregando sustancias químicas que bien estimulan o  inhiben las secreciones hormonales de ésta última.

A pesar de no ser mayor que un guisante, la hipófisis (ubicada  justo debajo del hipotálamo) se considera la parte más importante del sistema endocrino. Se suele denominar la “glándula maestra” porque fabrica hormonas que regulan el funcionamiento de otras glándulas endocrinas. La fabricación y secreción de hormonas hipofisarias puede verse influida por factores emocionales y los cambios estacionales. A tal efecto, el hipotálamo envía información procesada por el cerebro (como la temperatura medioambiental, los patrones de exposición solar y los sentimientos) a la hipófisis.

La diminuta hipófisis se divide en dos partes: el lóbulo anterior y el lóbulo posterior El lóbulo anterior regula la actividad de las glándulas tiroidea, suprarrenales y reproductoras. Produce diversas hormonas, entre las que cabe destacar:

  • la hormona del crecimiento, que estimula el crecimiento óseo y de otros tejidos corporales desempeñando  un papel importante en la utilización de los nutrientes y minerales.

  • la prolactina, que activa la producción de leche en las mujeres durante la lactancia.

  • la tirotropina, que estimula a la glándula tiroidea para producir hormonas tiroideas.

  • la corticotropina: activa a las glándulas suprarrenales a producir determinadas hormonas.

La hipófisis también segrega endorfinas, unas sustancias químicas que actúan sobre el sistema nervioso reduciendo la sensación de dolor. Además, segrega hormonas que estimulan a los órganos reproductores para fabricar hormonas sexuales. La hipófisis también controla la ovulación y el ciclo menstrual en las mujeres.

El lóbulo posterior de la hipófisis libera la  hormona antidiurética ( vasopresina ), que ayuda a controlar el equilibrio entre agua y sales minerales en el organismo. El lóbulo posterior de la hipófisis también produce oxitocina, que desencadena las contracciones uterinas necesarias para dar a luz.

La glándula tiroidea, ubicada en la parte anterior e inferior del cuello, tiene forma de mariposa y produce las hormonas tiroideas tiroxina y  triiodotironina. Estas hormonas controlan la velocidad a la cual las células queman el combustible de los alimentos para producir energía. La producción y liberación de hormonas tiroideas está controlada por la tirotropina,, secretada por la hipófisis. Cuantas más hormonas tiroideas haya en el torrente sanguíneos de una persona, más rápidamente ocurrirán las reacciones químicas que tienen lugar en su organismo.

¿Por qué son tan importantes las hormonas tiroideas?...

 Por diversos motivos. Por ejemplo, ayudan al crecimiento y desarrollo de los huesos en niños y jóvenes.  Desempeñan también, un papel fundamental en el desarrollo de su  cerebro y de su sistema nervioso.

Pegadas a la glándula tiroidea, hay cuatro glándulas diminutas que funcionan conjuntamente denominadas glándulas paratiroideas. Liberan la hormona paratiroidea, que regula la concentración de calcio en sangre con la ayuda de la calcitonina, fabricada por la glándula tiroidea.

En el cuerpo humano también hay dos glándulas suprarrenales, de forma triangular, una encima de cada riñón. Las glándulas suprarrenales constan de dos partes. Cada una  fabricará  distintas hormonas y desempeñarán  diferentes funciones. La parte más externa, la corteza suprarrenal, produce unas hormonas denominadas corticoesteroides, que contribuyen a regular el equilibrio entre sales minerales y agua, la respuesta al estrés, el metabolismo, el sistema inmunitario , el desarrollo y la función sexual. La parte más interna, la médula suprarrenal, produce catecolaminas, como la adrenalina. Esta hormona eleva la tensión arterial y la frecuencia cardiaca en situaciones de estrés.

La glándula pineal se encuentra justo en centro del cerebro. Secreta melatonina. Una hormona que probablemente influye en que tengas sueño por las noches y te despiertes por las mañanas.

Las gónadas son la principal fuente de hormonas sexuales.  En los hombres, las gónadas masculinas (testículos) se encuentran en el escroto. Segregan unas hormonas denominadas andrógenos. La más importante es la testosterona. Estas hormonas indican a los chicos cuándo ha llegado el momento de iniciar los cambios corporales asociados a la pubertad, incluyendo el crecimiento del pene, el estirón, el cambio de voz, el crecimiento de la barba ... En colaboración con otras hormonas secretadas por la hipófisis, la testosterona también indica a los chicos cuándo ha llegado el momento de producir esperma en los testículos.

Las gónadas femeninas (ovarios), se encuentran dentro de la pelvis. Producen ovocitos y secretan las hormonas femeninas: estrógenosprogesterona. Los estrógenos marcarán  los cambios corporales asociados a la pubertad. Durante esta etapa, a las chicas les crecen los senos, empiezan a acumular grasa en caderas y muslos , experimentan un estirón.. Tanto estrógenos como progesterona participan en la regulación del ciclo menstrual y desempeñan un papel importante en el embarazo.

A pesar de que las glándulas endocrinas son las principales productoras de hormonas, algunos órganos que no forman parte del sistema endocrino –como el cerebro, el corazón, los pulmones, los riñones, el hígado y la piel– también producen y segregan hormonas. El páncreas forma parte tanto del sistema de secreción hormonal como del digestivo, pues fabrica y secreta enzimas digestivas. Éste  produce dos hormonas importantes: la insulina y el glucagón. Ambas colaboran para mantener una concentración estable de glucosa en sangre y para abastecer al organismo de suficiente energía.

 

¿QUÉ FUNCIÓN DESEMPEÑA NUESTRO SISTEMA ENDOCRINO?

Las hormonas, una vez secretadas, circulan por el torrente sanguíneo desde la glándula endocrina hasta las células diseñadas para recibir el mensaje que ellas portan  (células diana). A lo largo de este recorrido, unas proteínas especiales se unen a las diversas hormonas. Estas proteínas actúan como portadoras, controlando la cantidad de hormona disponible que debe interactuar con las células diana. Las células diana tienen receptores en los que sólo encajan hormonas específicas. De modo que cada tipo de hormona se comunica solamente con un tipo específico de células diana. Cuando una hormona llega a su célula diana, se adhiere a los receptores específicos de esa célula y la combinación de hormona-receptor transmite instrucciones químicas sobre el funcionamiento interno de la célula.

Cuando las concentraciones hormonales alcanzan el nivel normal, el sistema endocrino ayuda al organismo a mantener esa concentración hormonal en sangre. Por ejemplo, si la glándula tiroidea ha segregado una cantidad adecuada de hormonas tiroideas, la hipófisis capta una concentración normal de esa hormona en el torrente sanguíneo y ajusta en consonancia  su liberación de tirotropina (la hormona hipofisiaria que estimula a la glándula tiroidea a producir hormonas tiroideas).

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PROBLEMAS RELACIONADOS CON EL SISTEMA ENDOCRINO.

Un exceso o un defecto de cualquier hormona pueden ser nocivos para el organismo. Por ejemplo, si la hipófisis produce demasiada hormona del crecimiento, un adolescente puede crecer demasiado. Pero, si produce demasiado poca, puede crecer de forma insuficiente. Para tratar los trastornos endocrinos, los médicos controlan  la producción de determinadas hormonas, aportando  de forma suplementaria las hormonas deficitarias mediante medicación. Entre los principales trastornos hormonales, se encuentran los siguientes:

Insuficiencia suprarrenal. Este trastorno ocurre cuando la corteza suprarrenal no produce suficientes corticoesteroides. Entre los síntomas de la insuficiencia suprarrenal se incluyen la debilidad, la fatiga, el dolor abdominal, las náuseas, la deshidratación y los cambios en la piel. Los médicos tratan la insuficiencia suprarrenal administrando medicamentos que contienen hormonas corticoesteroides.

Diabetes tipo 1. Cuando el páncreas no produce suficiente insulina, se desarrolla una diabetes tipo I, antes conocida como diabetes juvenil. En los niños y jóvenes, esta enfermedad suele estar provocada por un trastorno autoinmunitario en el cual determinadas células del sistema inmunitario atacan y destruyen las células del páncreas que producen insulina. Para controlar los niveles de azúcar en sangre y reducir el riesgo de desarrollar complicaciones, los niños y jóvenes con este trastorno necesitan inyectarse insulina regularmente.

Diabetes tipo 2. A diferencia de la diabetes tipo 1, en la cual el organismo no puede producir cantidades normales de insulina, en la diabetes tipo 2 el organismo no responde a la insulina con normalidad. Los niños y jóvenes que padecen este trastorno son proclives al sobrepeso. Algunos pueden controlar la concentración de glucosa  en sangre mediante cambios dietéticos, ejercicio y medicación por vía oral, pero muchos necesitan inyectarse insulina, como en la diabetes tipo 1.

Problemas relacionados con la hormona del crecimiento. Un exceso de hormona del crecimiento en niños y adolescentes que todavía están en proceso de crecimiento determinará que sus huesos y otras partes del cuerpo crezcan excesivamente. Este trastorno poco frecuente (a veces denominado “gigantismo”) suele estar causado por un tumor hipofisario y se puede tratar extirpándolo. Contrariamente, cuando la hipófisis produce una cantidad insuficiente de hormona del crecimiento, el niño o adolescente crecerá menos de lo normal. Se puede tratar este problema con medicación.

Hipertiroidismo. El hipertiroidismo es un trastorno en el cual la concentración de hormonas tiroideas en sangre es excesivamente alta. En los niños y jóvenes este trastorno suele estar provocado por la enfermedad de Graves, un trastorno autoinmunitario en el cual la glándula tiroidea está demasiado activa. Los médicos suelen tratar el hipertiroidismo mediante medicación, cirugía o radioterapia.

Hipotiroidismo. El hipotiroidismo es un trastorno en el cual la concentración de hormonas tiroideas en sangre es anormalmente baja. Esta deficiencia hormonal provoca fatiga, baja frecuencia cardiaca, piel seca, sobrepeso y estreñimiento. Los niños y jóvenes con este trastorno pueden presentar retraso en el crecimiento y alcanzar la pubertad más tarde de lo normal. La tiroiditis de Hashimoto es un trastorno del sistema inmunitario que altera a la glándula tiroidea.

Pubertad precoz. Cuando la hipófisis libera demasiado pronto las hormonas que estimulan a las gónadas (para fabricar éstas a su vez, las hormonas sexuales) algunos niños presentan  cambios corporales asociados a la pubertad a una edad muy temprana. Esto recibe el nombre de pubertad precoz. Los niños y adolescentes afectados por este trastorno se pueden tratar con una medicación que les permitirá desarrollarse a un ritmo normal.