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Asociación de Docentes y Educadores No Universitarios

 
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¿QUÉ EXPECTATIVAS TIENE LA FAMILIA RESPECTO A LA EDUCACIÓN INFANTIL?

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INTRODUCCIÓN.

Nadie duda de que la familia desempeña un papel fundamental en la socialización del niño/a, porque por un lado garantiza su supervivencia física y por otro lado es el lugar donde el niño adquiere los aprendizajes básicos que le servirán para la inserción en la vida social.

Asimismo, la familia es la encargada de la educación afectiva, emocional y social; pero los cambios y las prioridades actuales han dado lugar a que la función educativa y socializadora de la familia cambie, al igual que también han cambiado los valores y las expectativas familiares respecto a la vida en sociedad.

Por último, decir que al referirnos a la familia, hemos de tener en cuenta la tipología, ya que el tipo de familia va a influir en la construcción de la personalidad del niño así como en las expectativas que esta tenga con respecto a la Educación Infantil. Así, aunque su estructura suele ser bilateral, hoy día existen otros tipos de familias: madres solteras, convivencia de hijos de diferentes matrimonios, padres viudos, padres divorciados, etc.

 

 

EXPECTATIVAS FAMILIARES RESPECTO A LA EDUCACIÓN INFANTIL.

Las expectativas familiares con respecto a la Educación Infantil no son homogéneas, y nos encontramos con un amplio abanico de posibilidades. Estas expectativas van a depender en la mayoría de los casos de la zona en la que viva la familia, si es la gran ciudad o si es una zona rural, características singulares de cada familia, ciclo del que se trate, nivel cultural y económico de los padres, etc.

Las principales posiciones o posturas respecto a la Educación Infantil, son las siguientes:

1.- Total desinterés por la Educación Infantil.

Esta postura se localiza en sectores marginados socialmente, es decir que nos encontramos con madres y padres que opinan que en la escuela no se hace nada, que los niños van a perder el tiempo y que para eso se quedan “acostaditos en sus casas o pasándolo bien con su familia, que los cuidan más”. Esta postura, también tenemos que señalar que se corresponde con un gran rechazo hacia el maestro/a y hacia la figura que representa.

 

2.- Padres que no tienen ninguna exigencia desde el punto de vista educativo y se fijan sólo en el asistencial.

En estos casos, la familia piensa que el niño es aún muy pequeño para aprender, pues ellos desconocen la trascendencia que tiene esta etapa para la vida. En cambio, sí están muy conformes con que el niño “esté recogido” mientras ellos trabajan, que esté atendido pues no tienen donde dejarlo. Tenemos que señalar, que aunque esta postura no es mayoritaria, todavía está muy extendida en ciertos sectores de la sociedad.

 

 

 

 

3.- Exigencia tanto asistencial como educativa.

Esta es una postura intermedia, que tiene una exigencia tanto asistencial como educativa, considerando la educación infantil como un anticipo de la educación obligatoria.

Así los padres plantean argumentos como el siguiente:”el niño está en la escuela bien atendido, y de paso, que aprenda algo y se vaya preparando para cuando empiece el colegio de verdad”.

 

4.- Gran interés y valoración de la Educación Infantil.

Por último nos encontramos con una postura en la que los padres y madres son plenamente conscientes de las posibilidades educativas que ofrece la Educación Infantil y de la importancia que tiene esta para el desarrollo integral de los niños y niñas, es decir desarrollo físico, intelectual, del lenguaje, afectivo y social.

Afortunadamente, en la sociedad actual, esta posición va calando en las familias, entendiendo que la Educación Infantil complementa de manera positiva la acción educativa familiar, ya que esta etapa persigue y cumple las siguientes funciones:

  • Función socializadora: integrando a niños y niñas y relacionándolos con adultos y con sus iguales, aprendiendo normas y hábitos.

  • Compensación de desigualdades: ya que aquí se trata a todos los niños y niñas por igual, sin tener en cuenta el lugar de procedencia ni su status social, ofreciendo las mismas oportunidades, materiales de juego, normas, etc.

  • Optimizadora del desarrollo del alumno: pues como dijimos anteriormente, se persigue y trabaja el desarrollo integral de los niños y niñas de esta edad.

  • Ayuda y continuidad a la educación familiar: ya que la Educación Infantil trabaja conjuntamente con la familia, pues los dos persiguen el mismo objetivo y este se conseguirá más fácilmente si existe coordinación entre los dos elementos.

 

Para terminar este artículo y como conclusión, tenemos que señalar que las expectativas que una familia tenga respecto de la Educación Infantil, de la escuela en general y de los docentes en particular, van a influir poderosamente en el desarrollo y aprendizaje de los más pequeños, pues muchas veces aunque no lo pretendan, y de manera involuntaria acaban contagiando a los niños de su concepción de la escuela de infantil y de los maestros y maestras.

Estas expectativas son fundamentales para comprender la revolución que la Educación Infantil ha sufrido en los últimos años, lo que se ha invertido en ella y el esfuerzo de todos los docentes que día a día, luchamos porque los niños y niñas de hoy sean buenos hombres y mujeres del mañana.