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LA COMIDA BASURA

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Un porcentaje alto de nuestros jóvenes consumen una gran cantidad de comida basura, ¿pero qué se entiende por comida basura?¿a qué debe su incremento?.

 

La comida basura engloba alimentos con un alto porcentaje calórico y grasas saturadas que no aportan nutrientes al cuerpo, y son los causantes de la obesidad cuando son tomados con exceso y combinados con una vida sedentaria. Comidas como las hamburguesas, las patatas fritas, las pizzas, perritos calientes, y la bollería industrial en general están incluidas en este grupo.

 

 

 La obesidad está directamente relacionada con variables biológicas, psicológicas y sociales. Ahora bien, del incremento en su incidencia parece que el mayor responsable es nuestro cambio de hábitos, nuestro "moderno" estilo de vida, ha acabado por pasar factura a nuestras costumbres alimentarias y de actividad física.

 

La dificultad que tienen los padres para conciliar vida familiar y vida laboral hace que las tareas de crianza, entre las que está la alimentación, se compliquen enormemente.

 

Somos víctimas del estrés, no tenemos tiempo para cocinar, y con frecuencia recurrimos a  la comida rápida para solventar el problema de la falta de tiempo. Cada vez más, el pan, el arroz, el pescado, las legumbres, la fruta y la verdura están siendo sustituidos por dulces, grasas, refrescos, golosinas y exceso de alimentos pre-cocinados, todo ello presentado como comida atractiva y sabrosa, pero también fuertemente calórica y no necesariamente nutritiva.

 

Es frecuente, que los niños lleguen al instituto con dinero para que en el recreo compren algún bollo industrial, y en algunos casos es incluso la primera toma del día, porque algunos dicen que no suelen comer cuando se levantan.

 

Pero la obesidad no es sólo un problema de "lo que entra", sino sobre todo de equilibrio y, por tanto, también de cómo y en qué se libera esa energía. Nuestra vida y la de los jóvenes es cada vez más sedentaria, y si eso es un problema para un adulto, qué decir de una persona que está en pleno proceso de crecimiento. Los niños han perdido la calle como lugar de juego. Las ciudades ya no son lugares seguros para saltar a la cuerda, jugar al escondite o correr. A ello hay que añadir las nuevas tecnologías de los tiempos que corren: la televisión, el vídeo-juego, el ordenador, la play, la wii ..., juegos también muy interesantes pero que, lógicamente, hacen quemar poca energía.

 

 

Miriam Santiago Morales

Profesora de Filología Inglesa