La inmigración masiva que se está produciendo en las sociedades más desarrolladas, junto con los problemas de marginalidad provoca un aumento de inconformismo que fomenta la delincuencia juvenil, no sólo en las sociedades más pobres sino también en las ricas, aunque el índice de delincuencia en las más pobres es superior debido a la falta de oportunidades que tienen estos chavales para hacer frente a la vida.
La delincuencia juvenil en España puede ser definida como un fenómeno social constituida por el conjunto de las infracciones penales cometidas por los mayores de 14 años y menores de 18.
EN la mayoría de los casos el delincuente juvenil tiene una serie de características comunes que lo definen:
· Fracaso escolar
· Falto de afectividad
· Inadaptado
· Clase baja
· Agresividad
· Consumidor de drogas
· Baja autoestima
· Familia desestructurada
· Frustrado
La adolescencia es una etapa difícil en el desarrollo humano que produce un gran número de conductas conflictivas, de hecho muchos jóvenes admiten haber cometido algún tipo de delito alguna vez en su vida.
Según datos obtenidos por el Ministerio del Interior, en el año 2000, la delincuencia juvenil en España estaba en torno a un 12% de la delincuencia general.
Las infracciones más destacables son: delitos contra las personas (homicidios, lesiones y delitos contra la libertad sexual); delitos contra la salud pública (tráfico de drogas); y los delitos contra el patrimonio (robos con violencia, robos con fuerza o intimidación…)
La delincuencia juvenil es un problema que debe afrontar toda la sociedad y que requiere el compromiso de todos los sectores: padres, educadores, juristas, psicólogos, trabajadores sociales…
Atajar las causas que la fomentan es sin duda mucho más eficaz que intentar solucionar sus consecuencias a base de persecución policial.
Miriam Santiago Morales
Profesora de Filología Inglesa



