Los teóricos conductistas del aprendizaje sostienen que la enseñanza “causa” directamente el aprendizaje de los alumnos y las alumnas, con la única condición de que respeten, estrictamente, la secuencia definida. En consonancia con esta creencia, la mayor preocupación de los conductistas, estriba en mantener la atención y el interés del estudiante o de la estudiante en la secuencia de enseñanza definida. Para resolver este problema los educadores y las educadoras que se basan en esta teoría recurren a los incentivos.
La enseñanza programada es el mejor ejemplo de la utilización de las teorías conductistas del aprendizaje en la enseñanza. Este método se caracteriza por presentar un tema en pequeñas unidades micrograduadas que el alumno o la alumna debe seguir paso a paso. El procesamiento de la información se articula a partir de un estímulo que se le ofrece al alumno o la alumna para que ofrezca la respuesta pertinente. Las respuestas son siempre cerradas y no permiten ningún margen de libertad a los alumnos y las alumnas que están activos, pero siempre siguiendo el itinerario marcado de antemano.
Las teorías conductistas son muy populares hoy en día y podemos encontrar muy buenos ejemplos de ellas en muchos de los cursos de idiomas que se apoyan en medios audiovisuales. Las teorías conductistas han sido también un apoyo fundamental para el tratamiento de las dificultades educativas, utilizando como base su idea de reforzamiento de conductas.
Las teorías constructivas del aprendizaje mantiene que son los sujetos los que construyen su propio aprendizaje, es decir que la enseñanza no causa directamente el aprendizaje sino que lo hace de una forma “mediada” teniendo en cuenta siempre las características propias de los sujetos, especialmente sus conocimientos y experiencias previas.
Los educadores y las educadoras que sostienen ideas relacionadas con las teorías constructivas proponen a sus alumnos y sus alumnas actividades diversas, amplían y enriquecen las posibilidades que les ofrece la escuela, para que desde esas experiencias los alumnos y las alumnas puedan desarrollar sus propias capacidades.
Fuente: Cardona Moltó, C. (1995): Educación en la diversidad: Evaluación y perspectivas. Alicante. Instituto de Cultura Juan Gil Albert.
F.D.O: María del Carmen Portillo González
DNI: 33.976.793 – C
Psicología y Pedagogía
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