El concepto de integración supuso un verdadero hallazgo en nuestro país al permitirnos replantear la relación entre la respuesta educativa que se ofrecía a algunos alumnos y la que se ofrecía a otros. La respuesta educativa, antes de que surgiera el concepto de integración era segregadora, es decir la respuesta perseguía la creación de ambientes homogéneos que permitirían acoger grupos de alumnos de características similares.
La respuesta segregada basada en la homogeneidad creó escuelas y aulas especiales. La respuesta integradora basada en el reconocimiento de minorías que podían ser educadas dentro de las instituciones de la mayoría, creó formas combinadas de centros y aulas.
El término inclusivo, que se utiliza con frecuencia para denominar tipos de centros y de aulas, supone un paso más en el camino de la integración. Susan y William Stainback (1999) se hacen eco de algunas de las razones que justifican el cambio conceptual desde la integración a la inclusión. De todas esas razones, hay una que en buena medida puede resumirlas y ayudarnos a comprender las dimensiones del cambio.
La idea de inclusividad orienta a la acción educativa hacia el trabajo conjunto de la comunidad y tiene como destinatarios a todos los miembros que constituyen esa comunidad. Las escuelas y aulas inclusivas son, en cierto modo, escuelas y aulas no graduadas, dado que los criterios de agrupamiento son muy diversos y dan lugar a muchos tipos y formas de agrupamiento, de modo que se pueden pertenecer a más de un grupo, no por razones diversas, no relacionadas directamente con criterios de grado o nivel académico.
En las escuelas inclusivas, el aula se convierte en el punto central de atención, si bien es cierto que las aulas inclusivas son muy distintas a las aulas ordinarias de un centro “normal”.
El problema al que se enfrentan las escuelas de aulas inclusivas no es tanto cómo integrar a unos pocos en la mayoría, sino en cómo crear un sentido de comunidad que acepte el compromiso de lograr el éxito para todos, elaborando la respuesta educativa para cada uno.
Fuente: Stainback, S. y W. (1999): Aulas inclusivas. Madrid. La Muralla.
F.D.O: María del Carmen Portillo González
DNI: 33.976.793 – C
Psicología y Pedagogía



