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SEXISMO EN LOS JUGUETES

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Lo primero que deberíamos preguntarnos es si todavía la publicidad fomenta el sexismo que existe en la sociedad, si crea en las niñas etiquetas de ama de casa, presumidas, dedicadas a la limpieza y a los hijos  los etiqueta con actividades relacionadas con los deportes, la mecánica, la automoción ...

Con la transmisión de estos roles, los niños asimilan la discriminación y reproducen los esquemas patriarcales y machistas que imperan en nuestra sociedad, esquemas que se reflejan principalmente en la distinción de los juguetes según los sexos,  así estaremos creando el papel de la mujer destinada a ser la cenicienta del hogar dedicada al marido y a los hijos, y el rol del hombre que es el encargado de traer “el pan” a  casa, ocupando un lugar en la sociedad que le es negado a la mujer.


Los juegos sirven para ir conociendo el mundo real, ayudan a aprender el papel de las reglas, los símbolos y el ganar o el perder. Los juegos ayudan a desarrollar funciones físicas y psíquicas no sólo en los niños sino también en los adultos.

 

La mayoría de los ciudadanos españoles se dejan llevar por los anuncios de última hora que aparecen en la televisión a la hora de comprar los juguetes y somos los adultos los que tenemos actitudes sexistas a la hora de regalar los juguetes. A los niños no se les hace regalos que tradicionalmente se han considerado de chicas, no les regalamos muñecas, o ropa de color rosa, ningún artículo de limpieza ... lo mismo que a las niñas no les regalamos superhéroes, herramientas ...

 

Si observamos la publicidad en pleno siglo XXI nos daremos cuenta que todavía se siguen transmitiendo los roles del pasado, las niñas siguen jugando con las barbies y los niños con los superhéroes. Aunque los publicistas han intentado modificar esta imagen debido a numerosas denuncias, la intervención o modificación que han llevado a cabo ha sido muy superficial, en algunos anuncios de muñecas han metido a chicos pero siempre ejerciendo un papel secundario, por lo cual la situación no parece cambiar mucho.

 

No se trata de imponer nada, o de prohibir, cada persona es libre de comprar lo que su hijo o hija le demande, en definitiva lo único que hacen los chavales es imitar la sociedad que tienen a su alrededor, el papel de la madre, el papel del padre en casa, el papel del profesor/a en el colegio, en la calle y lo reproducen fielmente.

 

Si un niño ve a su padre colaborando en las tareas del hogar y cuidando  de sus hijos, probablemente no se sentirá insultado cuando sus amigos lo llamen “mariquita” porque los modelos de referencia están apoyados en figuras a las cuales él admira: su padre, hermano, amigo, profesor...

 

Debemos ir potenciando que los juguetes no reproduzcan los roles tradicionales y que sean utilizados del mismo modo por niños que por niñas.

 

Debemos recordar que si las niñas sufren las consecuencias de unos estereotipos que  les limita su participación en ciertos juegos, como por ejemplo los niños no les dejan jugar al fútbol o al baloncesto, los niños sufren ciertos complejos que los que se consideran machos están continuamente potenciando, llamándole “nenaza” que en muchas ocasiones les suelen criar complejos.

 

 

Afortunadamente, nuestra sociedad está cambiando, aunque a veces los juguetes no lo representen, porque si es cierto que ahora los padres realizan las tareas del hogar, cambian los pañales a sus hijos y les dan de comer, las madres trabajan no sólo en el hogar sino también fuera de casa.

 

El hecho de que la publicidad no represente estos cambios puede ser modificado por nosotros, porque en definitiva son los padres los que les compramos los juguetes a nuestros hijos.

 

 

 

 

 

 

 

Miriam Santiago Morales

Profesora de Filología Inglesa