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Asociación de Docentes y Educadores No Universitarios

 
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el PROFESOR “QUEMADO”

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Actualmente, se considera a los profesores culpables de los fracasos escolares; no obstante, considero que ellos no son culpables, sino que habría que redefinir la enseñanza y la sociedad para no crearles exigencias contradictorias.

 

 

 

La profesión docente en nuestro país había gozado tradicionalmente de un excelente reconocimiento social y de respeto. Los profesores, por lo general, habían sido un modelo social a seguir; la escuela era considerada una institución fundamental en la formación de los jóvenes; las relaciones entre los profesores y los padres estaban marcadas por la cooperación y el respeto mutuo… El profesor tenía autoridad, respeto o carisma, dentro y fuera del aula.

            Hoy en día, desgraciadamente, buena parte de todo esto se ha perdido. Muchos profesores tienen dificultades para controlar la conducta de algunos alumnos en su aula o para conseguir dar clase a los alumnos que quieran recibirla. Además, existe un buen número de profesores amenazados, y a veces agredidos, por sus alumnos o por los padres o madres de éstos.

            Los indicadores del malestar docente son de dos tipos: factores de primer orden y factores de segundo orden. Los primeros indicen directamente sobre la acción docente, limitándola y generando tensiones de carácter negativo, y los segundos son indirectos y contextuales o ambientales.

 

Dentro de los factores de primer orden encontramos:

§        Recursos materiales y condiciones de trabajo, en los que los profesores se encuentran limitados por la falta del material didáctico, así como por la carencia de recursos (calefacción, conservación de edificios…).

§        Violencia en los institutos escolares: destrozo del mobiliario, robos, pintadas, etc.

§        El agotamiento docente y la acumulación de exigencias sobre el profesor, como consecuencia del malestar docente. Algunos de los síntomas de este malestar son: falta de compromiso, baja autoestima, enfermedades fingidas y reales y absentismo laboral.

Los factores de segundo orden son:

§        Modificación en el rol del profesor y de los agentes tradicionales de socialización, que ocurre por la aparición de nuevos agentes de socialización, como los medios de comunicación de masas, y por transmitir valores diferentes a los de la sociedad.

§        La función docente, en la que el profesor debe compaginar diversos roles con sus alumnos a la vez que vive una ruptura con la sociedad o la institución educativa.

§        Modificación del apoyo del contexto social, debido a que los profesores se sientes juzgados por los padres, ya que los responsabilizan del mal funcionamiento de la educación.

§        Objetivos del sistema de enseñanza y el avance de los conocimientos, que son conseguir éxito y trabajo después del estudio, aunque no se consigue por la masificación. La resistencia al cambio lleva al malestar que experimentan los docentes.

§        La imagen del profesor, presentándola contrapuestamente como conflictiva por un lado, y como actividad idílica por otro. El profesor debutante tiende a fomentar este estereotipo ideal, encontrando en la práctica real que no es así, dándose distintas reacciones (negación de la realidad, ansiedad, etc.).

 

            Si bien, la inhibición y el absentismo es la reacción más frecuente para que los profesores acaben con las tensiones que tienen. Como consecuencia, las relaciones con los alumnos se hacen más superficiales. Tras diversas investigaciones, se ha encontrado un ciclo de estrés durante el curso, siendo más alto al final del trimestre y del curso.

            Sería imprescindible e idóneo que los docentes pudieran manejar mejor su estrés, para que realicen de manera adecuada esa importante función social que desempeñan.

Bibliografía:

-         Esteve, J.M.; Franco, S. y Vera, J. (1995): Los profesores ante el cambio social. Barcelona: Anthropos.

-         Esteve, J.M. (1994): El malestar docente. Barcelona: Paidós.

                                                                               

 

F.D.O: María del Carmen Portillo González

DNI: 33.976.793 – C

Psicología y Pedagogía