Acabo de leer en una revista unos consejos para educar emocionalmente a nuestros hijos, y como creo que a algunas mamás nos puede venir muy bien, los escribo a continuación:
“CONVIENE:
-Aparcar las prisas y los agobios. Tomar aire, contar hasta diez y pensar dos veces lo que vamos a decir o hacer para resolver un problema con nuestro hijo. Actuar por impulso no suele ofrecer la mejor solución.
-En vez de de fijarnos no sólo en lo que nuestro niño hace mal y señalárselo, también conviene reparar y resaltar lo que hace bien. Decirle que es un niño muy bueno funciona mejor que insistirle en lo malo que es.
-Escuchar y hablar con nuestros hijos. Para un niño, sus padres son las personas más importantes del mundo, y saberse escuchado y comprendido es la mejor manera de reforzar su autoestima.
-Ensénadle a descubrir, nombrar y reconocer las emociones: las suyas y las de los demás, con preguntas del tipo: “Yo estoy contenta, ¿tú también?”; “ya veo que estás enfadado, tómate un tiempo y luego hablamos”.
NO CONVIENE:
-Negar la importancia de un sentimiento o un problema del niño con frases del tipo “tampoco es para tanto, no es más que una tontería…”.
-Utilizar las órdenes, los gritos, las amenazas o los cachetes como reacción ante un comportamiento que no gusta. Al final, el niño acabará haciendo lo mismo.
-Prohibir o reprimir emociones. Los niños aprenden enseguida qué emociones están bien o mal vistas por sus padres y reaccionan en función de esto, un comportamiento que a la larga genera bloqueos emocionales. La tristeza, por ejemplo, es un sentimiento poco comprendido en los pequeños.
-Reproducir estereotipos sexistas, muy extendidos en el terreno de las emociones. No se debe decir a los chicos la frase machista de “los niños no llorán” ni fomentar la sensiblería en las chicas”.
Y respecto a cómo atajar una rabieta lo mejor es aislar al pequeño y pedirle, cuando se calme, que explique lo que ha sucedido, decirle que comprendes que esté enfadado porque todos lo estamos alguna vez, pero esa no es la forma de solucionar un problema. Poco a poco las rabietas irán remitiendo, al menos, eso dicen. Yo lo probaré cuando mi niña sea un poco mayor porque ahora no creo que entienda mis explicaciones.
María José Casimiro Caleya



