No es fácil ser maestro hoy día, por más que se quiera comprar, la idiosincrasia de cada centro es siempre diferente por lo que nuestro de enseñar podrá ser más fácil o difícil según las circunstancias. Las familias, los compañeros y por supuestos los alumnos, forman la comunidad educativa de cada centro y tendrán consigo unas características como suma de peculiaridades de sus individuos, por lo que cada comunidad será diferente, y nuestro trabajo deberá adaptarse a estos entornos particulares. Mi forma de explicar, es intentar que los niños aprendan la realidad que les rodea, pero no será igual los ejemplos de un colegio de Madrid que de Fuenlabrada de los Montes, aunque tampoco hace falta separarse tantos kilómetros, la idiosincrasia y el entorno de Cabeza del Buey y Fuenlabrada son muy distintos a pesar de los pocos kilómetros que se separan, como explotación económica fundamental, unos se centran en la ganadería y otros en la producción de miel, entre otras características, y todo ello repercutirá en la forma de actuar de sus individuos y de los alumnos en particular.
Esta explicación no es más que para saber que debemos adaptar nuestras explicaciones a las características del grupo aula, pero ¿Qué se considera un buen maestro? Si un alumno que acude a clase a diario al acabar el curso tienes los mismos conocimientos que al principio, ¿diremos que ha tenido un buen maestro? Puede ser que los docentes puedan desear un modelo educativo mejor, que tenga disputas con algunos compañeros o que nos quejemos de nuestros alumnos porque no le interesen nuestras explicaciones, si nuestros alumnos no aprenden la culpa en gran parte nuestra por no adaptarnos a las circunstancias. Muchos profesores piensan que el ir a clase todos los días, recitar como un papagayo la lección y no darse de baja por depresión, es suficiente para ganarse sus dos meses de vacaciones de verano, pero hay que buscar ser un buen maestro y no un maestro cumplidor. Muchas personas que no son maestros tienen nuestros conocimientos, incluso muchos más, pero ¿Tienen vocación? ¿Saben enseñar ese conocimiento?
¿Pero cómo se consigue ser un buen maestro? Ser un maestro no es símil a ser un comunicador de información, sino hay que saber comunicarla. Para ello, y para mí lo principal, es motivar a los alumnos, no hay un camino único para motivar, pero sí muchas fórmulas para hacer la asignatura más interesante y que nuestra enseñanza sea más eficaz. Un buen maestro debe conocer los intereses de sus alumnos, sus gustos, sus principales aficiones, o si les gusta más dedicarse a la miel o a la ganadería, y por supuesto, su nivel educativo, de esta forma estará más capacitado para motivar a sus alumnos. Para motivar, por supuesto también hay herramientas o juegos, por ejemplo aplicar las TICs con cierta frecuencia en el aula suele tener muy buenos resultados, pero hace alrededor de una década los alumnos, como nosotros, no tenían las facilidades de acceso a las TICs y también adquirieron conocimientos, me refiero a que hay muchas juegos didácticos para poner en práctica en el aula como el corro de la tabla de multiplicar en matemáticas o cantar una canción que suena a la vez en un magnetofón en inglés.
En definitiva, debemos conocer a nuestros alumnos para poder entender mejor sus inquietudes y poder ayudarles mejor a adquirir los conocimientos, y por supuesto, no debe darnos miedo a innovar, a facilitarles a adquirir a los alumnos los conceptos ayudándonos de la práctica y ejemplos.
Antonia Conejo Barrero
Maestra de Inglés
79.259.679 T



