En este artículo presentaré mis observaciones tras la aplicación de prácticas cooperativas en el aula.
En primer lugar, me gustaría aclarar que poner en práctica el aprendizaje cooperativo ha supuesto un cambio y, por qué no, un reto, tanto para mis alumnos como para mí, ya que me comentaron que nunca les habían enseñado a trabajar de forma cooperativa.
Cambiar de la noche a la mañana de técnicas de trabajo no es una tarea fácil, pero creo que haber introducido en mis clases este nuevo enfoque ha sido muy positivo. Aunque he realizado prácticas cooperativas con todos mis grupos (todos ellos en 1º de la E.S.O), en este artículo me voy a centrar en las impresiones y anécdotas obtenidas en uno de estos grupos.
Como he dicho, fui probando las diferentes técnicas con todos los grupos, saliendo de cada una de las clases con una sonrisa en la cara puesto que los alumnos estaban encantados con la experiencia. Mi reto fue plantear las mismas técnicas con un grupo de 1º, grupo que me había dado muy pocas satisfacciones tanto en el aspecto personal como en el profesional, y nunca pensé que la única forma de acceder a ellos y a sus inquietudes fuese el aprendizaje cooperativo, de lo que me alegro gratamente.
Este grupo se compone de 20 alumnos. Presentan distintos niveles de aprendizaje ya que es una clase muy diversa: tres alumnos con necesidades especiales, un alumno con dificultades de aprendizaje, dos alumnos marroquíes y dos repetidores.
Ante estas circunstancias, como profesor individualista me resultaba bastante complicado atender a la diversidad, ya que cada alumno me exigía distintas cosas, pero poniendo en práctica el agrupamiento de la clase en grupos de trabajo cooperativo, se ha hecho mucho más fácil mi tarea de enseñar y he observado en mis alumnos muchas más ganas de aprender.
¿Cómo realicé las prácticas cooperativas?
Primeramente, les expliqué a los alumnos que íbamos a trabajar de una manera diferente a la que habíamos trabajado anteriormente y que para ello, tenían que agruparse. Fui yo la encargada de hacer los grupos, creando así grupos heterogéneos de 4 alumnos; es decir, la clase quedó dividida en 5 grupos. Intenté colocar en cada uno de los grupos al menos un alumno que pudiese ayudar al resto, un alumno más necesitado de ayuda (niño emigrante con dificultades con la lengua, por ejemplo) y otros dos alumnos.
El agrupamiento elegido por mí se debió a que de esa forma los alumnos más capaces podían ayudar a los más necesitados; además todos los miembros iban a tener una función o misión en el grupo. Esa idea les encantó y les sugerí que hiciesen unos cartelitos con las distintas funciones. Apunté en la pizarra los papeles y sus funciones: el controlador del silencio, el secretario... Les dejé libertad de elección, pero advirtiéndoles de que las funciones eran rotatorias.
Una vez explicado esto, puse en marcha la actividad.
En primer lugar, les pedí que sacaran un folio por grupo y puse en práctica la técnica del folio giratorio. La lección que íbamos a comenzar trataba sobre las festividades en los países de habla inglesa. Utilicé esta técnica para así obtener las ideas previas del grupo, pidiéndoles que escribieran al menos una idea por alumno sin mirar las respuestas de los demás compañeros del grupo.
¿Por qué utilicé esta técnica y cuáles fueron los resultados? Pues porque hay ciertos alumnos que no les gusta participar o que les gusta pero por timidez no lo hacen; de esta forma esos alumnos tuvieron que contribuir. Su primera reacción fue intentar copiar la idea del compañero, pero al menos cada uno dio una respuesta.
La segunda actividad cooperativa consistió en la lectura de la unidad didáctica. Les pedí a los encargados de cada grupo que estuviesen muy atentos de lo que tenían que hacer con el texto puesto que luego tendrían que explicárselo al resto de los componentes. De esta forma, me fui paseando por la clase, atendiendo individualmente a cada grupo y comprobando si tenían alguna duda. Además coloqué un diccionario de inglés en mi mesa por si algún grupo prefería usarlo para consultar alguna palabra que no conocían del texto.
Decidí elegir la técnica de la lectura compartida en este caso, puesto que así todos los alumnos podían ser partícipes de la lectura. El texto quedó dividido en cuatro partes y cada alumno tenía que leer su parte y explicárselo al resto.
Finalmente, la última práctica cooperativa que voy a mencionar consistió en la comprensión lectora. Para ello, en vez de utilizar preguntas individualizadas a ciertos alumnos de la clase, decidí elegir la técnica del 1-2-4. A los alumnos les pareció una idea diferente y yo creo que también muy original. Antes de pedirles que hiciesen nada, les expliqué en qué consistía la técnica. Escribí en la pizarra una serie de preguntas de comprensión del texto y les pedí que las contestaran, pero en vez de hacerlo como siempre en sus cuadernos, les animé a escribirlas en un folio que quedaría dividido en tres partes: 1-2 y 4 y me preguntaron que si no faltaba el número 3. Les expliqué que primero trabajarían en parejas (1-2) y que el número 3 era el encargado de leer las respuestas del grupo.
Creo conveniente mencionar que también he usado otra técnica cooperativa a la hora de la corrección de las preguntas de comprensión: el número. A cada alumno del grupo les di un número que no podían olvidar, y una vez que habían comprobado las respuestas, les expliqué que todos los miembros del grupo tenían que tener las mismas respuestas. Tiré un dado y salió el número 3, así que pedí que todos los números 3 de cada grupo saliesen a la pizarra.
Les recordé que las respuestas que diesen serían el reflejo de lo que habían estado trabajando durante la clase. De esta forma y mediante el uso de estas técnicas, todos los alumnos se sintieron partícipes de las actividades.
Al terminar una serie de sesiones con ellos, les pedí que utilizaran otra vez el folio giratorio y que escribiesen sus impresiones de las actividades que habíamos realizado hasta ese momento ( si les había parecido aburrido, si les había gustado, qué cambiarían), pero lo que más me importaba era que fuesen sinceros.
Tras recoger todos los folios, la impresión general fue positiva: “Deberíamos trabajar más así”, “nos ha parecido muy guay”, “Muy buena idea”; pero también había en los folios opiniones negativas: “Para la próxima queremos elegir los grupos”. En fin, que había cosas que tendría que cambiar.
En lo referente a mi experiencia personal, al principio cambiar el chip e intentar introducir técnicas nuevas me pareció imposible y sobretodo, por mi falta de experiencia, sentía un poco de vértigo.
Una vez que fui probando con cada uno de mis cinco clases y veía que les gustaba y que la mayoría de mis alumnos escribía comentarios positivos, me alegré bastante y decidí ponerlo más en práctica, no sólo porque en las aulas hay un ambiente de más trabajo sino porque no requiere tanto silencio como en las clases tradicionales.
Cuando usas este tipo de actividades es cuando te das cuenta de las rencillas que hay en el grupo, quién se lleva bien con quién...es difícil porque además de crear grupos que se complementen tienes que pensar que no haya malos rollos entre ellos.
Lo más positivo que he visto de esta puesta en marcha de aprendizaje cooperativo es que los alumnos se dan cuenta de que están colaborando y te lo dicen: “ahora les explico yo esto a Laura, que no lo entiende muy bien” y el hecho de recibir una misión (“yo soy el controlador del silencio”) es lo que más les gustó porque se sienten mayores, y en cierto modo, importantes.
Quizás a modo de resumen, quería comentar que sentía un poco de duda al principio de las sesiones (es muy complicado, con esta clase no va a funcionar...) Cuando empiezas como yo, de cero, hay muchas cosas que nadie te enseña y que tienes que aprender: cómo tratar con los problemas de conducta, cómo atender a todos los niños por igual...sin embargo, a medida que lo vas poniendo en práctica, se cambia la perspectiva de las cosas y te das cuenta de que no es tan difícil llevarlo a cabo. Si es verdad que aún quedan muchos meses y muchos años por delante en mi carrera como docente para incorporar este tipo de aprendizaje en las aulas, y que no ocurra sólo de forma esporádica.
BIBLIOGRAFÍA
http://www.inteligencia-emocional.org/ie_en_la_educacion/elaprendizajecooperativo.htm
http://www.educacion.es/dctm/ministerio/educacion/actividad-internacional/cooperacion-educativa/2009-ponencia-jornadas-antiguas-pere.pdf?documentId=0901e72b8008d13f http://www.slideshare.net/mago/segunda-parte-dinmicas-y-tcnicas-de-aprendizaje-cooperativo
Mª Mercedes Mateos Silva
28962336T
Licenciada en Filología Inglesa
I.E.S Antonio de Nebrija (Zalamea de la Serena-Badajoz)
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Nivel secundaria, también aplicable a primaria



