Los que ejercemos esta profesión sabemos que puede ocurrir que un día cualquiera al retirarnos del aula tengamos la sensación de que las cosas nos han salido francamente bien o obtengamos el reconocimiento de una madre , un padre, un compañero… O por el contrario al no lograr los objetivos propuestos tengamos la sensación de fracaso personal o sentimiento de inutilidad.
Estas opiniones, grados de estima o valoraciones sobre nosotros mismos influyen en nuestra autovaloración o autoestima pudiendo producirnos tensión o estrés negativo. Pero ¿Qué es esto del estrés? El estrés es realmente un recurso motivador que promueve el rendimiento óptimo, los niveles apropiados de estrés nos hacen productivos, creativos, comunicativos y sanos. Pasado nuestro nivel de rendimiento optimo, entramos en fase negativa de estrés (distrés) que da lugar a la ineficacia, creatividad y productividad bajas, así como a un empeoramiento de las relaciones humanas.
En condiciones de fatiga mental hemos de esforzarnos más para obtener el mismo rendimiento, con lo que consumimos en grado aun mayor nuestros recursos físicos. Los efectos sinérgicos de la fatiga mental o física producen más estrés, formando un círculo vicioso; si éste no se rompe, pude alcanzarse una situación en la que el individuo se quema (Burnout), o lo que es igual se agota por completo física y mentalmente. El fenómeno empezó a estudiarse en Estados Unidos en los trabajadores que prestaban servicios humanos, especialmente en médicos, en ellos se produce estrés por la responsabilidad y entrega que entraña su profesión, en los profesores el estrés esta determinado fundamentalmente por las relaciones directas entre las personas. A continuación se muestran algunas pautas para el control de la situación que nos ocupa.
Soluciones para evitar el distrés:
1.- El primer paso sería identificar el distrés se basa en la realización de una evaluación personalizada que determine los estresores y los niveles de estrés individuales, de forma cualitativa y cuantitativa. Para ello debe realizarse una autoevaluación de aspectos físicos, psicológicos y situacionales.
El distrés sólo es posible controlarlo a través de un cuestionamiento personal que implica una serie de cambios en nuestras actitudes, comportamientos pensamientos y sentimientos, esto es, adecuación de estilos de vida saludable, con el objetivo de armonizar nuestra mente, cuerpo y espíritu con el entorno en el que nos desarrollamos.
2.- Adecuado control de lo que comemos y bebemos. Una dieta equilibrada debe estar compuesta por 30-35% de lípidos fundamentalmente de grasas poli insaturadas. 15-20 % de proteínas y del 50% de hidratos de carbono.
3.- Realización de una actividad física razonable. La importancia de la actividad física en el control del estrés se plantea desde una perspectiva curativa, preventiva y de mayor bienestar.
4.- Prácticas diarias de ejercicios de respiración. El propio suspiro que todos utilizamos es muy beneficioso.
5.- Relajación a través de métodos mentales. Por ejemplo mientras respiramos tumbados pensar en un muñeco de trapo, o en una playa o en una hoja al viento etc. Se desarrolla ahora a modo de ejemplo el “muñeco de trapo.
“El muñeco de trapo”
Cierra los ojos, inspira profundamente, deja que tu respiración adopte su propio ritmo….
Escúchala y al escucharla comienza a imaginar un muñeco de trapo….
Mira sus brazos, sus piernas flojas y caídas, su cuerpo blando, inerte, inmóvil.
Ahora imagínate siendo el muñeco de trapo….
Estás inerte, inmóvil….
El peso de tus brazos arrastrando los hombros hacia abajo…..,
La cabeza cayendo contra el respaldo del sillón…. tu cara sin expresión….
La mandíbula relajada….
Siente la pasividad del muñeco de trapo….
Mientras sigues sentado allí….disfruta de la sensación de ser positivo.
Ahora dirige tu atención nuevamente hacia la habitación. Poco a poco empezarás a sentirte más y más despierto, más y más despejado. Cuenta cinco y abre los ojos.
Espero que estas pautas nos sirvan a todos para desarrollar mejor nuestra profesión y estresarnos solo dentro de los niveles óptimos.
Bibliografía:
Ámate a ti mismo, cambiarás tu vida. Louise L. Hay. Ed. Urano 1965
Control del estrés y factores asociados. J. M. Buceta y A. M. Bueno. E. d. Dikinson.



