INTRODUCCIÓN.
Para empezar, decir que se ha escrito muchísimo sobre los cuentos y las ventajas que estos presentan para entretener a los niños y niñas, pero me gustaría volver a recordar en este artículo cuáles son las implicaciones positivas que hacen del cuento un destacado recurso didáctico en la Educación Infantil.
Podemos definir el cuento como un relato fantástico de origen popular y transmisión oral, con abundantes elementos maravillosos y que está protagonizado generalmente por personajes sobrenaturales: ogros, brujas, sirenas, etc. o por animales humanizados, que se mueven por un mundo abstracto.
Pues bien, de todos los materiales que los maestros/as de Educación Infantil podemos utilizar en la escuela, el cuento uno de los más importantes, por la gran cantidad de intenciones educativas que podemos conseguir a través de ellos. Veamos a continuación por qué.
IMPLICACIONES POSITIVAS DE LOS CUENTOS.
En muchas ocasiones, los adultos en general y los docentes en particular, no somos conscientes de la importancia que tienen los cuentos en el desarrollo de los niños y contamos los cuentos bien para entretener o bien porque sabemos que les gustan a los niños. Pero además de esto que es cierto, los cuentos tienen una gran variedad de implicaciones positivas en el proceso de enseñanza-aprendizaje que los docentes en la escuela y la familia en sus casas debemos aprovechar para educar a los más pequeños, y entre otras tenemos las siguientes:
Permite a los niños comprender hechos y sentimientos de los otros, es decir, desarrollar su empatía.
Les permite convertir lo fantástico en real y viceversa.
Dar rienda suelta a su imaginación y a su fantasía.
Desarrollan su creatividad.
Resolver conflictos y comprenderlos.
Enseñan al niño a escuchar y a centrar atención a través de las narraciones.
Favorecen la expresión y la comunicación.
Ayudan a los niños a desarrollar su autoestima.
Facilitan la estructuración temporal mediante la sucesión de hechos.
Favorecen la construcción de un código moral, al empezar a comprender a través de ellos lo que está bien y lo que está mal.
Satisfacen las ansias y la necesidad de acción que los niños y niñas tienen.
Desarrollan el lenguaje verbal.
Ayudan a ir superando su egocentrismo, pues empiezan a salir de su mundo y a pensar en los demás.
Mitigan la frustración y fomentan la esperanza.
Favorecen la sensibilidad.
Contribuyen al desarrollo de la lógica infantil.
Desempeñan una importante función catártica, ayudando a los niños a descargar agresividad y ansiedad, eliminando a través de ellos tensiones y miedos.
Favorecen el desarrollo de habilidades sociales.
Ayudan al niño/a a ser disciplinado.
Aceleran el desarrollo integral del alumnado, al someter a los niños a diferentes situaciones y problemas.
Favorecen las relaciones personales entre el narrador (maestro, padre, madre, abuelo…) y el niño.
Crean hábitos de sensibilidad artística, que serán positivos en etapas posteriores.
Como podemos apreciar son muchísimas las implicaciones positivas que presentan en el proceso de enseñanza-aprendizaje, podríamos citar algunas más y por otra parte, me gustaría resaltar que a través de ellos, además de desarrollar y adquirir contenidos de las diferentes áreas del Currículo, ya que son un gran eje globalizador, podemos también contribuir al desarrollo de las Competencias Básicas, introducidas este año en nuestro Currículo. Los cuentos influyen en la consecución de todas ellas. Competencia Lingüística, Competencia Matemática, Competencia Social y Ciudadana, etc. Pero mención especial merece la Competencia Emocional, ya que esta supone el desarrollo de habilidades emocionales básicas para aprender a sentir y a convivir, y, en este sentido, el cuento aquí tiene mucho que decir, pues desempeña un papel fundamental.



