El problema que un niño sordo puede llegar a tener, va a estar condicionado en gran medida por el nivel de lenguaje en el momento en el que aparece la sordera, por eso los primeros años de vida de un niño son los más decisivos. El desarrollo del lenguaje de un niño va a depender de si el lenguaje es adquirido o el niño es sordo de nacimiento. Los niños con sordera congénita (antes del nacimiento) presentan gran dificultad para comunicarse, ya que carecen de lenguaje, tienen más dificultades para relacionarse con los demás. El niño sordomudo que esté estimulado puede desarrollar un nivel de inteligencia normal. Por otra parte, los trastornos en niños con sordera adquirida varían en función de si el lenguaje ha aparecido antes de aprender a hablar o después, por eso, si no hay lenguaje, la situación es muy parecida a la de los niños con sordera congénita. Por tanto, el diagnóstico precoz y la aplicación de un tratamiento adecuado, van a ser muy decisivos como: la estimulación temprana, utilizar prótesis, la reeducación del lenguaje y el tratamiento quirúrgico. Para una buena estimulación se debe potenciar sus posibilidades de relación, desarrollo y comunicación. En primer lugar se comienza trabajando las capacidades sensoriomotrices sobre todo visual, táctil y auditiva.
¿Qué características presenta un niño sordo? En las primeras semanas un niño sordo emite menos gritos y sonidos que uno normo-oyente, no reacciona al ruido, pero tengo que señalar que esto es casi imperceptible por los padres. En el segundo y tercer mes de vida, sí que presentan una clara falta de reacción a los ruidos provocados o del ambiente, es en esta etapa es cuando los padres empiezan a inquietarse ante la actitud de su hijo. Del quinto al sexto mes, un niño sordo apenas percibe las informaciones pero sí capta los objetos expresivos y la mímica acentuada. Del sexto mes hasta el año, no comprenden las vocalizaciones de un adulto ni las palabras, aunque sí pueden comprender órdenes sencillas si van acompañadas de un gesto. Destacar en esta etapa que el laleo suele ser muy pobre. Pasamos del primer al tercer año, el niño sordo si no se le dedica una especial atención a las emisiones sonoras del laleo se estancan, comenzando un progresivo empobrecimiento del lenguaje. Por otra parte señalar que además el niño sordo, suele tener más problemas de disciplina ya que tanto los padres como las personas de su entorno, tienden a explicarles menos las normas de convivencia y sus obligaciones por el mero hecho de que no las entenderán bien o les cuesta más entenderlas. En la mayoría de los casos, mientras más grave es la sordera, más frecuentes son los trastornos de personalidad. Suelen mostrar reacciones de cólera, en ocasiones de agresividad, se aislan, huyen reaccionando a la defensiva.
Fuente: www.kidshealth.org
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F.D.O: Mª Inmaculada Llanos García
Maestra de Audición y Lenguaje.
DNI: 79260194D



