Cuando llegamos a clase, traemos actividades nuevas, atractivas que creemos que despertará el interés de nuestros estudiantes, de esta forma explicamos el tema, haciendo continuamente un chequeo visual y verbal para comprobar que los alumnos hayan captado los conceptos explicados, esto no es siempre fácil en una clase de 25 o 30 alumnos.
Normalmente preguntamos a nuestros alumnos la materia que ha sido explicada, y si el tema lo permite lo acercamos lo más posible a su realidad para que sea lo más cercano posible a ellos para que de esta forma lo entiendan más fácilmente.
¿Entiendes lo que he explicado? ¿Podrías explicárselo a tu compañero? ¿Quién conoce algún ejemplo parecido?...
Una buena herramienta para comprobar la compresión de los conceptos explicados en clase es el control o examen tan temido por nuestros estudiantes.
Esta prueba no sólo sirve para evaluar al alumnado sino también al profesor, ya que comprueba si sus explicaciones o los recursos didácticos utilizados son los más adecuados para alcanzar la comprensión de los contenidos por parte de un gran número de alumnos.
Por tanto el examen debe cubrir los contenidos explicados, su grado de dificultad no debe estar por encima del nivel explicado en clase, ni tampoco por debajo para que el alumno lo apruebe sin ni siquiera razonar o sin aplicar los conocimientos adquiridos. La finalidad de la evaluación es comprobar que nuestros estudiantes hayan alcanzados los objetivos mínimos establecidos para su edad. En definitiva no debe ser ni muy difícil, con contenidos que no se hayan visto o se hayan visto superficialmente, ni muy fácil, que no implique ningún esfuerzo para el alumno.
La autocrítica del profesorado debería hacerse con más frecuencia, no es lógico que en una clase haya un gran número de suspensos, algo está fallando, quizás los métodos y las herramientas utilizadas en clase no son las más adecuadas, quizás los alumnos estén desmotivados, o haya un problema de base…
De todas formas ante estas situaciones es importante que se haga un análisis tanto del profesor como del alumno para que se introduzcan lo antes posible los cambios metodológicos necesarios.
Miriam Santiago Morales
Profesora de Filología Inglesa



